Entre la incertidumbre y la esperanza

Por Noelia Crespo

¿Habrá toros en Sevilla este año? Esa es la gran pregunta que a día de hoy nos hacemos todos los aficionados a la tauromaquia con apenas cinco días de antelación para el supuesto comienzo de la temporada en el coso hispalense.

A pesar del trabajo de sacar los carteles por parte de la empresa Pagés, lo cierto es que la incertidumbre al no terminar de pronunciarse la Junta de Andalucía sobre el 50% reclamado o el teórico metro y medio necesario para los espectáculos taurinos, según ellos – mientras los teatros, como lugares cerrados de la capital sevillana gozan de unas multitudes carentes de esa distancia tan problemática para los toros –, provocan en el aficionado una confusión a escasos días del inicio del abono. Aun sin la certeza de poder ver toros en Sevilla y teniendo en cuenta que de no haber toros el aficionado que haya comprado una entrada se quedará sin recibir de vuelta los gastos de gestión; aun con todas esas dudas planteadas, el papel en la mayor parte de los festejos está prácticamente vendido, lo que demuestra las ganas de volver a ver toros en una plaza de máxima categoría y de que comience a rodar la temporada. 

Además de realizar lo que todos exigimos a los empresarios durante este año más que nunca, que es presentar carteles demostrando un mínimo de intención de querer dar toros en sus plazas, la valentía de Ramón Valencia de invertir dinero en publicidad abrumadora sobre una feria todavía en el aire genera un mayor desconcierto. O algo no nos están contando o realmente ellos tampoco saben nada con seguridad. ¿Cederá Pagés si la Junta le impone el teórico metro y medio? ¿Copiará la Junta andaluza y aprobará un 50% como en otras Comunidades Autónomas tales como Extremadura? Pese a todo y, buscando animar y tranquilizar al aficionado para que acudan a la hipotética feria, las medidas sanitarias que la empresa llevará a cabo para garantizar la total seguridad del espectáculo son, sin duda, un halo de esperanza.

Gobierna la incertidumbre en una Sevilla que por peso en la temporada y por el bien futuro de la fiesta – gusten más o menos los carteles – es más que necesaria en estos convulsos tiempos que vive la fiesta.

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