Aguado torea y Perera sale a hombros gracias al triunfalismo vergonzoso de Algeciras

«Pablo Aguado dibuja los detalles más toreros de la tarde en Algeciras cortando una oreja. Perera logra una puerta grande barata y vergonzosa gracias a un público sin rigor ni criterio, y Cayetano muestra tan solo su raza con la de Santiago Domecq

Por Noelia Crespo (@noeee_cp).

La fiesta de los toros es aquella fiesta tan bonita y sumamente llena de arte, que también puede ser la única en la que sus propios aficionados son los más capaces de acabar con ella. Quien lo diría, pero a veces parece haber más antitaurinos dentro del propio arte que fuera, esos que se manifiestan con pancartas y griteríos no son nada en comparación con algunos de los que se hacen llamar “aficionados a los toros”. Tras lo vivido hoy en Algeciras ya nos podemos preparar, el triunfalismo sin criterio ni rigor lleva varios años instalado en prácticamente todas las plazas del panorama taurino, pero hoy ha llegado a unos extremos que sinceramente aterran a los verdaderos aficionados.

El Coso de Las Palomas de Algeciras acogía en la tarde de hoy la última corrida de su abono en un año en el que se conmemoraban los 50 años de la plaza gaditana. Final de feria con un cartel conformado por tres toreros de corte distinto a los que se sumaba una ganadería en extraordinario momento tras su paso por las primeras plazas. Acabada la corrida, reseñar que se esperaba mucho más de la corrida de Santiago Domecq, vistos los precedentes de donde venía. Cayetano dejaría muestras tan solo de su raza, Aguado firmaría los mejores pasajes, deleitando al público que tuvo que esperar al sexto para ver torear de verdad, y Perera cortaría una oreja de cada toro, siendo la del cuarto de las más vergonzosas que se recuerden en tiempo, de la que el mismo se sorprendió, con un metisaca en los costillares del toro, que le valió para salir a hombros.

Abriría la tarde el torero de la Puebla de Prior, el extremeño Miguel Ángel Perera quien saludaría al abreplaza por delantales a pies juntos alternando por verónicas y rematando el recibo con una media, sin conseguir llegar a lucirse con la capa. Tras dejarlo en el caballo, recibiría el astado de Santiago Domecq un puyazo casi inédito y trasero, trámite de apenas de unos segundos de duración, un visto y no visto. Se haría de nuevo presente el matador al realizarle un quite por chicuelinas ajustadas donde si captaría la atención del público presente. En el tercio de banderillas destacarían los capotazos de Curro Javier a la brega y los pares de Javier Ambel a quién obligaría a saludar el respetable. Tras brindar la faena al público, empezaría la faena de muleta Perera en el tercio, a pies juntos, dejando pases por alto, seguidos de derechazos y pases de pecho. Continuaría la labor por el pitón derecho ante un toro con movilidad y nobleza, que persiguió la muleta, yendo y viniendo, con el que de primeras no se entendió el torero. Algo aceleradas las primeras series por ese pitón, se acoplaría un poco más en las siguientes tandas, toreando en redondo, llevándolo más profundo y con la mano más baja. Cambiaría al pitón izquierdo por dónde firmaría algunos naturales sueltos ante un toro al que le costaba más y por donde bajaría la intensidad de la faena. Labor correcta de Perera, más cómodo y con mayor eco con la mano derecha, dejando una faena clásica en su tauromaquia, pero sin rotundidad. Mataría de estocada baja y sería premiado con una oreja.

Con el cuarto de la tarde no conseguiría lucirse con la capa el extremeño. Veríamos de nuevo un trámite pasajero en varas, seguido de un quite por gaoneras ajustadas del diestro. Tras destacar Curro Javier en los dos pares al astado, brindaría de nuevo la faena al público presente. Inició la faena en los medios, a pies juntos, de perfil para empezar por cambiados por la espalda quieto y sereno, seguidos de pases por alto y pases de pecho. Con un toro que salía algo desentendido, seguiría toreando por el pitón derecho. Mansito con movilidad, permitió a Perera realizar su tauromaquia, toreando en redondo sobre la mano derecha, dejando pasajes reunidos, bajándole la mano, fiel a su estilo y llegando mucho a los tendidos. Faena que basó en la mano derecha por donde siguió ligando los pases al astado, sin quitarle la muleta de la cara, llevándolo a media altura. Cogería la mano izquierda para dejar pases sueltos, acortando la distancia, sin eco en el tendido. Llegaría al arrimón y empezó a ahogar a un toro que pedía distancia. En cercanías dejaría algunos circulares ante un toro que se acabaría aburriendo de él. Faena clásica de nuevo del extremeño que finalizaría con un metisaca en los costillares del toro. Le hizo mucho daño al toro que cayó de manera rotunda, sin necesidad de que Perera tuviera que volver a entrar a matar. Incomprensiblemente el público le pidió las orejas, siendo concedida una, de la que el mismo se sorprendió. Público sin criterio ni rigor, en la búsqueda del triunfalismo instalado en el sistema, a lo que se sumó la falta de vergüenza torera de Perera en recoger esa oreja. Puerta grande de vergüenza.

Pablo Aguado volvería a reencontrarse de nuevo con la ganadería de Santiago Domecq tras la cornada que uno de sus toros le dio en la última de San Isidro. Al tercero de la tarde lo recibiría por verónicas sin mucho lucimiento ante un toro que se le colaba por dentro y con embestida descompuesta. En el tercio de varas entraría al relance el astado en el caballo que guardaba la puerta, sin que nadie le cortará el camino y al que se le dejó un puyazo trasero. Inició la faena de muleta el sevillano doblándose con el toro, sacándolo a los medios. Toro con embestida complicada, rebrincado, sin clase y con genio por momentos. Por el pitón derecho intentaría Pablo firmar algún pase templado. Cambiaría al pitón izquierdo, cambiándole los terrenos, dejando pases sueltos, sin eco, ante un toro que además salía algo suelto en los remates. Decidió abreviar Aguado de manera inteligente. No estuvo nada cómodo, se vio desbordado por momentos ante un toro que no entra en el concepto de su tauromaquia. Le faltó mando y oficio para corregirle las embestidas, con un toro descompuesto que no se lo puso nada fácil. Finalizaría con una estocada trasera y sería silenciado.

Tuvo que llegar el sexto toro para que por fin en la tarde de Algeciras los allí presentes vieran torear de verdad. Entre tanta vulgaridad del toreo actual siempre hay que agradecer la aparición de la frescura añeja y clásica de Pablo Aguado, dejando pases que mismamente valdrían para un cartel de toros. Al sexto de la tarde lo recibiría por verónicas con el capote, rematando con tres medias llenas de sabor y gusto ante un toro que salía algo suelto. Volvería a lucirse con la capa, dejando verónicas templadas y una media llena de su esencia. Tras destacar Iván García en banderillas, empezaría la faena de muleta doblándose con el toro, sacándolo para afuera, toreando templado y despacio. Seguiría por el pitón derecho, firmando caricias toreras acompañadas de los olés y el silencio. Toreando suave, firmaría los mejores pasajes de la tarde ante un toro con clase y movilidad en la embestida. Las primeras tandas con la mano izquierda estuvieron más desacopladas, toreando con el pico y fuera de sitio. Defecto que supliría con toques sutiles, mimando y meciendo con suavidad la franela. Volvería al derecho por donde estuvo más cómodo y más acoplado. Faena de más a menos, con el público expectante de todo lo que hacía el sevillano. Volvería al izquierdo para rematar una faena clásica en su estilo, con los muletazos justos y dejando destellos de su torería. Pinchazo previo a una estocada que le valió pata cortar una oreja.

Al segundo de la tarde lo recibiría Cayetano por verónicas, llevando las embestidas templadas del de Santiago. De primeras se vio la mansedumbre del toro, el cual buscaba las tablas con frecuencia. Tras un puyazo caído en el que no se empleó el toro, intentó realizar un quite el madrileño por verónicas, con las complicaciones del aquerenciado astado. Brindis al público y comenzó la faena en el tercio, doblándose con el toro, intentando enseñarle y sujetarlo en la muleta. Cogería la mano izquierda por donde el toro mostró más calidad en la embestida. Con la cara a media altura, dejaría algunos naturales ayudados sueltos, templados, intentando ligarselos. Cambiaría al pitón derecho, algo abarullado ante un toro soso que se quedaba algo más corto y al que intentó llevarlo largo y despacio. Pasaba y pasaba el astado con mansedumbre y sin celo, a lo que se sumo un torero que dejaba pases y pases sin apenas contenido ni llegar a los tendidos. Dándole tiempo entre pase y pase, tanda y tanda, siguió toreando por derecho, volviendo después al izquierdo. Faena sin transmisión, alargada quizás en exceso y de insulso contenido. Finalizaría con el toro tras algo más de media estocada tendida y trasera. Leves pitos al toro y ovación a Cayetano.

Inició por verónicas con la rodilla genuflexa el saludo capotero al quinto de la tarde, seguidas de verónicas a pie y rematando el saludo ante un toro con movilidad. Galleo por chicuelinas para llevarlo al caballo. Tras un quite de inicio vistoso, lanzándole la montera al toro para llamarlo, se echó el capote a la espalda para realizar gaoneras. Fue en el final de una de ellas cuando el toro le arrastró con las patas, volteandole de manera muy fea, sin aparentes consecuencias. Volvió a la cara de astado con raza y remató el quite. Inició la faena de muleta de rodillas en el tercio, dejando pases por alto, un molinete y el pase de pecho, consiguiendo levantar a parte del público presente. Cogería la mano izquierda, sin ajuste, le ligó los pases con transmisión. Toro con movilidad y nobleza, que pedía mando en todo momento. Siguió por ese pitón ante un toro que se empezó a rajar pronto, buscando en todo momento las tablas. Fue ahí donde finalizaría la faena con una tanda de pases por alto. Sacó raza el torero, pero no llegó a mandar en la labor. Pinchazo hondo y descabello para acabar con el toro.

Ficha del festejo.

Sábado 29 de junio de 2019.

Coso de Las Palomas, Plaza de toros de Algeciras (Cádiz). Corrida de toros. 3ª y última de feria.

Toros de Santiago Domecq, de presentación agradable para los toreros, pareja de hechuras. De juego desigualdad.

  • Miguel Ángel Perera (de blanco y plata). Oreja y oreja.
  • Cayetano (de tabaco y oro). Ovación y oreja.
  • Pablo Aguado (de verde botella y oro). Silencio y oreja.

Entrada. Dos tercios.

Detalles.

  • Se guardó un minuto de silencio al finalizar el paseíllo en memoria del propietario de la cuadra de caballos.
  • Se ovacionó antes de comenzar la corrida a Miguel Ángel Perera por sus pasadas actuaciones en esta plaza, quien decidió invitar a saludar también a sus compañeros de cartel.
  • Saludaron en sus pares de banderillas Javier Ambel y Curro Javier, ambos de la cuadrilla de Perera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *