Alba de Tormes | El presente y futuro de la tauromaquia

Por Noelia Crespo | Foto J.L. Cárdenas

La apuesta por los jóvenes ha sido siempre, y más últimamente tras la monotonía aparente en todas las ferias, una de las grandes exigencias del aficionado a todos aquellos empresarios que organizan los principales festejos de la temporada. Ante la gran abundancia y normalización de encerronas y manos a manos, en muchas ocasiones sin sentido, cobra un especial interés cuando se realiza uno entre toreros de máxima proyección y futuro sobre los que se supone que deben ser los pilares de las principales ferias en unos años. Así ocurrió ayer en Alba de Tormes en donde el aficionado pudo disfrutar de dos de los matadores del momento como son Alejandro Marcos y Tomás Rufo.

La coqueta plaza de toros de la villa ducal acogió un variado e interesante duelo que cumplió todas las expectativas que había generado. La entrada en los tendidos fueron la muestra de que “manos a mano” con sentido y atrayentes son rentables y beneficiosos para la fiesta. Por otro lado, queda el nivel de exigencia del aficionado hoy día, que como en todos los lugares está cada vez más abocado al jolgorio, pero la imagen de la Ducal repleta de jóvenes y familias es una gran noticia para nuestro futuro. Los allí presentes pudieron disfrutar de dos conceptos y formas de entender y sentir la tauromaquia a los que se sumó una desigual corrida de Justo Hernández tanto en juego como en presentación en la que destacó un “Chismoso – 17” que saltó al ruedo en tercer lugar y finalizó siendo premiado con una vuelta al ruedo. 

Se espolearon el uno al otro. Si el de la Fuente de San Esteban cortaba dos orejas, no se quedaba atrás el de Pepino con otras dos en el siguiente. Esta rivalidad sana en el ruedo en los actuantes es más que necesaria para la tauromaquia, y más si se trata de dos de las ya no promesas, sino realidades del toreo. Firmaron faenas y tandas de mucha categoría por ambos pitones, cada uno fiel a su estilo y con la capacidad suficiente – y aun con margen de mejora – para entender al astado que tenían delante. El barroquismo y torería de Alejandro desató el concepto más poderoso, cadente y templado de un arrasador Rufo buscando ambos alzarse como el triunfador de la tarde. Numéricamente lo fue el toledano, pero, ¿qué más dan las estadísticas cuando uno puede disfrutar de dos toreros con tales cualidades y proyección? Bendito futuro.