Fuensalida | Alejandro Peñaranda, triunfador de un certamen con varios nombres propios.

Por Noelia Crespo | Fotografía J.M. Martín de Blas

La localidad toledana de Fuensalida acogió la final de la V edición del certamen Promesas de Nuestra Tierra. Un ciclo de novilladas muy interesante que dio cita en su último festejo a seis novilleros de conceptos variados para el entretenimiento de todos los presentes con una novillada desigual de Fernando Peña. Finalmente Alejandro Peñaranda se proclamó triunfador del certamen tras un paso más que notable en sus novilladas. También destacó la disposición de Guillermo, la verdad de Carla y la personalidad de Romero.

Voceador” sería el primer novillo en pisar el ruedo toledano que le tocó en suerte al madrileño Álvaro Chinchón. Tras recibir al ensabanado con una larga afarolada de rodillas, no logró lucirse con la capa por la falta de fijeza del astado. Tras quitar por cordobinas Guillermo Muñoz, replicó el madrileño por chicuelinas buscando someter las encastadas embestidas. Muleta en mano, comenzó doblándose con el animal, bajandole la mano imprimiendo mando, poder y profundidad. Novillo con celo, casta y movilidad al que buscó dominar por derecho, ligando tandas intermitentes y faltas de acople. Enganchandole por delante el muletazo, estuvo más confiado y asentado con la mano derecha ante un novillo que pedía los papeles. Al natural firmó una tanda más que estimable a pies juntos en el final de faena con mayor entrega y oficio. Álvaro sabe lo que hace y está hecho para más. Culminó con una media estocada tendida y se atascó con el descabello.

Rodillas en tierra y con una larga cambiada recibió Guillermo Muñoz a “Jilguerito”, segundo novillo de la tarde, con el que apenas pudo estirarse a la verónica por lo pegajoso que resultó de salida el astado. Inició faena el talaverano por genuflexos sacándose al astado toreado hasta fuera del tercio. Ante un novillo encastado y con movilidad, siempre buscó darle el pecho para citarle, toreando con verdad y entrega. Con la mano derecha firmó tandas templadas, llevando la embestida metida en los vuelos de la muleta rematadas con profundidad. Dispuesto, firme y con buenas formas, entendió Guillermo lo que le pedía el novillo en cada momento. Al natural logró con firmeza dejar pasajes de buen embroque, aguantando la descompuesta embestida que deslucía algunos muletazos. Finalizó toreando al natural con la mano derecha para después enterrar el acero en el segundo intento. Oreja.

Alejandro Peñaranda se estiró a la verónica con temple y compás para saludar a “Aguililla”, al que remató con una media en el centro del ruedo. Carla Otero mostró sus credenciales en un quite por gaoneras de mucho valor y quietud. El novillero de Iniesta comenzó su labor con la muleta desde el tercio, con la figura erguida, de manera muy templada y asentada. Noble, pero aquerenciado desde el primer momento, buscó sacarlo de sus terrenos para así poder pegarle tandas llevando al novillo embebido en la muleta y sin quitarsela del morrillo. Ganándole el paso, tirando de él y tapándole la salida, logró ligarle varias tandas por ambos pitones con oficio, disposición y entrega. Lo puso todo Peñaranda, y aunque la faena no tuvo continuidad, dejó pasajes de toreo templado, personal y profundo. Rubricó su faena a pies juntos al natural a un novillo más agarrado ya al piso y a la defensiva. Mató con una estocada trasera en la suerte de recibir y un golpe de verduguillo. Oreja y triunfador.

No venía a pasar la tarde Carla Otero, reafirmando lo mostrado en el quite anterior. “Pajarete”, ya en el saludo capotero, le dio el primer susto a la joven novillera tras tropezarse. Comenzó su faena de muleta por estatutarios en el tercio, pasándose cerca la arrolladora y complicada embestida. Novillo correoso, con dificultades y corto de recorrido, sin tragarse todos los muletazos y al que Carla le plantó cara con valor, raza y entrega. Estructuró una faena en la que alternó tandas cortas por ambos pitones, a media altura, dándole el pecho con verdad e intentando imprimir temple a su labor. En el sitio, sujetando el palillo por el centro con sutileza y acople, firmó sus mejores muletazos al natural ligando con profundidad, asentamiento y firmeza. Aguantó mucho y logró someter la embestida por momentos con poder y mano baja por derecho reuniendo muletazos meritorios en una faena emocionante en la que deslucieron los enganchones y las múltiples volteretas. Estuvo en novillera y sólo el mal uso de los aceros, su asignatura pendiente, le impidió tocar pelo.

El Dody, alumno de la Escuela de Salamanca, se encontraría en el quinto episodio de la tarde con “Volador”, un buen novillo de Fernando Peña al que recibió de rodillas con el capote. Tras quitar por verónicas Jesús Romero, inició también con ambas rodillas en tierra el madrileño, con pases por alto y en redondo, aguantando con firmeza. Clase, nobleza, fijeza y movilidad fueron algunas de las virtudes del novillo al que el Dody planteó una faena de mano baja y profunda. Aprovechando la buena condición del astado, ligó pases y series por ambos pitones en las que aunque faltó ajuste, logró llegar al tendido. Estuvo cómodo y agusto el novillero, toreando en redondo y alternando con naturales por alto que deslucian la labor. Acortó distancias, realizando tandas variando por circulares y dejándose llegar los pitones del astado a la taleguilla demostrando su confianza ante el noble animal. Luquesinas para finalizar una larga faena que malogró con la espada tras un bajonazo. Vuelta al ruedo para el novillo.

Cerró la final Jesús Romero ante “Collarín”, un novillo negro bragado, al que realizó un saludo capotero en el que sin poder lucirse, dejó una verónica y una media con gusto y personalidad. No sé iba a quedar con las ganas y fue en la réplica al quite donde por verónicas demostró una estética y torería innata que brilló por su gran concepto del toreo. Se encargó del tercio de banderillas ante un novillo complicado y descompuesto. Inició con la franela tanteando por alto para después pasaportar por derecho con mucha verticalidad y gusto. Con la figura erguida y el mentón hundido buscó dominar la costosa y desigual embestida de un novillo que no obedecía y al que había que obligarle mucho. Logró dejar pinceladas y detalles de su buen concepto lleno de personalidad, raza y disposición. En las postrimerias de la faena firmó la tanda más lograda al natural provocando la embestida de un novillo brusco, reponedor y tardo. Se le intuyen virtudes interesantes a este joven novillero. Culminó con una estocada delantera y caída. Oreja.

FICHA DEL FESTEJO.

Domingo 20 de septiembre de 2020. Gran Final del V Certamen «Promesas de Nuestra Tierra» en Fuensalida (Toledo). Novillada sin picadores.

Novillos de Fernando Peña, bien presentados y de juego desigual. Destacó el primer novillo de condición encastada, con celo y movilidad; y sobre todo el quinto novillo, con mucha nobleza, fijeza, clase y movilidad. Fue premiado con la vuelta al ruedo.

  • Álvaro Chinchón (de espuma de mar y oro). Ovación tras aviso.
  • Guillermo Muñoz (de azul marino y oro). Oreja.
  • Alejandro Peñaranda (de azul marino y oro). Oreja tras aviso.
  • Carla Otero (de malva y oro). Ovación.
  • El Dody (de gris plomo y oro). Ovación.
  • Jesús Romero (de verde agua y oro). Oreja.

Entrada. Lleno.

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