Almendralejo | Emilio de Justo, un torero esencial en las grandes ferias

Por Noelia Crespo

Emilio de Justo copará todos los titulares tras lo vivido en el festejo organizado por Tauroemocion en Almendralejo. Tarde en figura la del torero de Torrejoncillo que cuajó sus toros, los mató por derecho y bordó el toreo al buen sexto cortandole los máximos trofeos. Ferrera y Perera pasaron sin pena ni gloria ante un encierro de Luis Algarra que pecó de excesiva nobleza y que sólo salvaron el primero y último del festejo.

Sin duda lo mejor llegó al final del festejo. El sexto del encierro de nombre “Andorrano – 75”, fue un gran toro de Algarra que permitió a Emilio de Justo vaciarse y cuajar una faena sublime de principio a fin. Dejó de nuevo patente su personalidad y gusto en el manejo de muñecas con el capote el de Torrejoncillo, deleitando por verónicas templadas a los presentes en el salido inicial y en el quite. Tarde soberbia con la capa. Tras otro buen tercio de banderillas de su cuadrilla al completo, como en su primero, inició con la franela una labor que acabaría poniendo al público en pie. Firme, asentado, de frente dando el pecho y con la femoral expuesta, logró hilvanar pasajes por ambos pitones de gran belleza. Echandole los vuelos, dejandosela puesta y acompañando hasta el final, llevó toreado de principio a fin en cada pase de cada serie para rematar con unos pases de pecho extraordinarios hasta la hombrera contraria. Encajado, con la verdad por delante y relajándose en las tandas finales, demostró su toreo lleno de poso y temple por ambos pitones, alcanzando la profundidad y sentimiento necesario que hizo al público romperse con el extremeño. El alto calibre de la faena fue culminado de la mejor manera con un estoconazo. Honor y respeto a un torero cada vez más necesario en las ferias. Cortó los máximos trofeos.

Empezó la tarde de cruz para Emilio de Justo tras partirse el pitón de salida “Lagartijo – 60” teniendo que ser devuelto a corrales. Al sobrero de nombre “Oscilante – 21” lo recibió el cacereño por verónicas cadentes y personales, llenas de gusto con la rodilla genuflexa. Siguió demostrando su buen manejo de muñecas por chicuelinas en el galleo hasta el caballo y en el posterior quite variando también por tafalleras. Despacio y buscando afianzarlo, lo sacó hasta los medios toreando por derecho buscando meterlo en la muleta. Condujo la embestida por ambos pitones, firme y con suavidad, ligó series asentadas y sentidas culminadas con pases de pecho rotundos. Por el izquierdo logró las cotas más altas de toreo, echándole los vueltos y llevando hasta el final la embestida del de Algarra. Sin llegar a completar una faena excepcional, rubricó su labor tirándose por derecho a matarlo enterrando, tras pinchazo, una espada entera siendo volteado. El público le concedió el doble trofeo.

En el tercio recibió Antonio Ferrera al primero de la tarde de nombre “Raposo – 35”. Desplazandolo por ambos pitones, dejó lo más estimable del saludo en el remate con una media torera. La pelea en el caballo fue el tercio de mayor intensidad e interés. Empujando con los riñones el de Algarra, llevó al caballo que montaba Antonio Prieto contra las tablas tras un puyazo arriba, pero muy trasero, por lo que fue obligado a saludar. Empezó a venirse arriba el animal sacando en banderillas una casta y exigencia que mantuvo hasta el final. Incómodo el diestro extremeño, no se hizo con él en la muleta al que había que poderle, mandarle y torear desde el principio. Provocándole, aprovechó alguna embestida por derecho para conectar con el aficionado. Finalizó una faena de mucho toro y poco torero con una estocada en el segundo intento.

Capítulo sin historia en el cuarto de la tarde. Pasó de nuevo inédito Ferrera con “Zafiro – 45” que se lastimó en el saludo de capa del extremeño. El diestro y el presidente decidieron mantener en el ruedo al inválido de manera incomprensible a pesar las protestas del público.

Por verónicas en las rayas del tercio lanceó sin probaturas Miguel Ángel Perera a “Holgado – 56” saliendose con él hasta los medios para rematar con una buena media. Tras un rápido paso por el caballo sin apenas pelea, empezó a dar muestras de la falta de raza y fuerza el animal. Mimándolo y dejándole la muleta por delante, comenzó el de la Puebla de Prior con suavidad a un toro lleno de nobleza. Le planteó faena por ambos pitones ligando series a placer ante las nulas dificultades del astado. Estuvo cómodo el torero en una faena que le faltó emoción para conectar con el aficionado.

En los medios comenzó de manera muy característica Perera su faena de muleta a “Incapacitado – 33”. Un pase cambiado por la espalda y varios por derecho sin mover las zapatillas un ápice le sirvieron para conectar rápidamente con el público presente. Sin casta ni transmisión el noble astado que pastaba en Almadén de la Plata, permitió al extremeño estar cómodo y agusto. Pronto se marchó a tablas donde Perera mostró su facilidad entre pitones con varios circulares y arrimones. Faena larga, falta de emoción e interés que rubricó con una estocada en el tercer intento.

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