Años 20. La nueva época del toreo

Por Adrián Blázquez

Una vez superada la larga resaca que dejó Pablo Aguado tras su triunfo en Sevilla el pasado viernes, quería hacer una reflexión sobre todo lo que se ha comentado entre aficionados, periodistas y público en general.

Se ha hablado mucho sobre los conceptos de dos toreros como Roca Rey y Pablo Aguado, tan diferentes dentro de un mismo ente como es la tauromaquia. Por lo que parece, la afición se ha decantado por el sevillano, menospreciando incluso el toreo de valor del torero peruano. Debates, encuestas e incluso argumentarios demasiado extensos para defender el toreo de uno sobre el del otro. Diferentes, sin duda, pero ambos necesarios para una renovación de la que todos formamos parte. Cada uno dentro de su condición.

Ahora les quiero invitar a caminar conmigo en esta especie de divagación en la que me encuentro inmerso. Cuando todos los aficionados nos encontrábamos en un desierto de relevo generacional, ha surgido en Sevilla un oasis que nos ha hecho volver a tener la ilusión por vivir una época dorada del toreo. En mi opinión, nada ha cambiado. El cambio ya se estaba germinando y, con la actuación de Pablo Aguado, no hemos hecho más que añadir un nuevo protagonista. Haciendo un rápido repaso por la actualidad taurina me he encontrado con muchos oasis que, si lo piensan bien, quizás sean mas que eso. Quizás ya sean un conjunto.

La tauromaquia necesita aunar esos pequeños oasis que ya posee. Tenemos el toreo clásico de Pablo Aguado, en un tiempo tan contemporáneo; también tenemos el tirón taquillero y el valor sin medida de Roca Rey. Parece que con ellos se acaba este relevo, pero sigan pensando. Tenemos al Ginés Marín que revolucionó San Isidro para medirse con Morante de la Puebla como triunfador de la feria y al mismo Álvaro Lorenzo que cortó tres orejas el año pasado en el Domingo de Resurrección en Madrid. Tenemos la frescura y al carisma de Román, siempre dispuesto a dar lo mejor de sí mismo. Y a López Simón, que tuvo años donde todos los toros le servían para hacer faena. No podemos olvidarnos tampoco del compromiso y valor inmenso de Javier Cortés, como ya demostró en la Corrida Goyesca del año pasado. Diego Urdiales, que ha vuelto a su mejor nivel, con un toreo que encandila a cualquiera que lo vea. Hay a otros que ya teníamos, pero que ahora hemos vuelto a descubrir. La versatilidad en el toreo de Pepe Moral y Emilio de Justo, que no dudan en lidiar cualquier hierro, cada uno con su personalidad. Tenemos a un renovado Paco Ureña con su pureza intacta, pero con una madurez adquirida que augura muchos triunfos. La faceta lidiadora de Octavio Chacón, que se incorpora al circuito de grandes ferias tras su aventura por Perú. No se olviden de Ángel Sánchez, que quiso hacer historia siendo el primer torero en tomar la alternativa con el hierro de Adolfo Martín; o de Gómez del Pilar, que aún busca esa oportunidad que le ponga en el sitio que merece. También les habrá venido a la mente Juan Ortega, que ya nos encandiló con su toreo el pasado Domingo de Resurrección en Madrid, confirmando lo que ya vimos el pasado año durante el verano. Esperen a ver la evolución de López Chaves y Tomás Campos. Y aunque le haya dejado para el final, ya saben que es una de mis debilidades. Jiménez Fortes vuelve tras su parón y con él, un poso adquirido tras la dura batalla. Ya saben, el descanso del guerrero.

Si aún con todo esto no consiguen ver lo que tenemos, demos rápidamente un paso mas allá. Francisco de Manuel, anunciado en Cenicientos como matador de toros y con una alternativa un tanto incierta. Adrien Salenc, que pasará al escalafón superior el mes que viene en Istres. Además, varios nombres que ilusionan dentro de los novilleros como son Rafael González, Fernando Plaza, Borja Collado, Manuel Diosleguarde, Antonio Grande o Ignacio Olmos, entre otros.

No me quiero extender mas en esta inquietud personal que he tenido la necesidad de plasmar en estas líneas. Espero que a través de este ejercicio puedan llegar a la misma conclusión que yo. El futuro de la tauromaquia está asegurado y quizás estamos siendo testigos del inicio de una nueva época dorada en el toreo.

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