Añover de Tajo | Complicada e interesante novillada de Mateo y Rodrigo

Por Blázquez del Coso | Fotografía de Susana Ortiz

Están reseñados para la novillada del municipio toledano de Añover de Tajo seis novillos con el hierro de Mateo y Rodrigo para la tarde de hoy. Sergio Felipe, Ignacio Olmos y Carlos Enrique Carmona trenzan el paseíllo con la compañía de nubes negras que amenazan el festejo desde el sur. En el norte de Madrid ya había llovido unas horas antes y ¡de que manera! Una hora de intensa lluvia que ha bastado para mostrar las deficiencias del alcantarillado municipal y formar las primeras balsas en la calzada. Ahora el viento ha parado y ni siquiera la gorrilla de dos jóvenes chulapos que no suman diez años entre los dos se mantienen en su sitio, pese a las carreras por las localidades de barrera en juegos lógicos de la temprana edad. Lo de Mateo y Rodrigo lidia su primera novillada con caballos y uno no sabe que esperar. A priori despierta curiosidad, pues cuenta con dos líneas diferenciadas. Puro Juan Pedro Domecq una, mezcla de Vázquez y Santa Coloma la otra.

Los nombres de los novillos se me han pasado esta vez y no por falta de información, que también. El programa no lo he visto en la entrada y dudo que lo hubiera, pero la tablilla si ha aparecido rigurosamente antes de la salida de cada uno de los animales. De Sergio Felipe no tengo referencias, así que al igual que ocurre con el ganado, es una incógnita. El primero en salir está escurrido y la cara no le cabe en el cuerpo. Remata bruscamente en el burladero diametralmente opuesto a los corrales y para sorpresa, ¡ni un resto de pitón! Que mala suerte tienes otros, como dice un buen amigo. Lo que le falta de fuerzas a este primero, le sobra de clase. En el caballo quiere emplearse, pero las limitaciones de su propio volumen ante la enorme cabalgadura solo nos muestran la intención de meter los riñones en un intento inútil por pelear con el jaco. Pese a todo, los minutos en el ruedo siguen corriendo y la boca permanece cerrada mientras humilla a su ritmo; que es bajo y da opciones al novillero de torear de salón. Esto no ocurre y la sensación que queda tras una fulminante estocada al tercer intento es que pudo hacer más. El cuarto en orden de lidia mete muy bien la cara en el caballo, apuntando con el lucero de la testuz lo mas abajo que su anatomía le permite. La mala colocación de los actuantes durante el segundo tercio hace pasar apuros a los rehileteros, que ven como el animal aprieta hasta las tablas y los capotes de auxilio no llegan ni a tocar el plumero del bicho. Tras el tercio impera una sensación de que Sergio Felipe no lo tendrá fácil con la muleta, pero nada mas lejos de la realidad. Primeros compases y el toro parece haber cambiado. Si en el primero no cogió la pañosa sobre la zurda, en este apuesta por ella. En e cite le echa muy bien los vuelos y con suavidad engancha la prontitud del animal para llevarlo toreado. Es lo mejor de su actuación en la tarde, pues la ligazón sobre la misma mano no la consigue. De uno en uno y atendiendo a la colocación para ganar enteros en el tendido la faena hubiera sido diferente. Y es que lo mejor de Sergio Felipe han sido los primeros naturales de cada una de las series que no consiguió ligar.

La novillada parece una montaña rusa y uno no sabe que esperar lo que va a salir de chiqueros. En el segundo se nota una línea diferente, mas grandote y menos armado para la guerra. Se desplaza bien ante el capote de salida, pero canta un cabeceo en el caballo y a la salida de este va esquivando capotes al refugio de las tablas. No lo tiene fácil Ignacio Olmos. De él tengo aún pendiente de ver la novillada en Hita; una plaza desconocida para mi que parece tener ese añejo encanto que me gusta. Ahora tiene delante Olmos a un novillo que embiste por encima del metro de altura y tiene no buenas intenciones. Hay que estar muy fino y con mucho sitio para poder a un animal así, que aprovecha el hueco que ve entre muslo y muleta para levantarle por los aires. El segundo de su lote es una pintura y la ovación no se hace esperar. No se trata de un novillo excesivo, pero esa gallardía que muestra frente a la muleta impone respeto. De Olmos llama la atención la pureza y clasicismo que le hemos visto en otras plazas. En Añover no se ha puesto y eso le hace parecerse un poco mas al resto. Apuesta por ligar los muletazos en tandas aparentemente ordenadas y ese no es su camino. Lo que el aficionado quiere ver de él es la actitud de querer ser, estando en el sitio y toreando como otras veces. Puede hacerlo. Otro novillo que se va con la boca cerrada al desolladero.

Lo que conozco de Carlos Enrique Carmona es lo que nos muestra su actividad en las redes sociales. A la legua se notan sus ganas de ser torero y para presentarse en la tarde recibe de espaldas y rodillas en tierra a lo que sale por chiqueros. También realizó esta suerte, que al pelo le viene el nombre, hace unas semanas en otra cita; la primera o segunda en el escalafón quizás – disculpas por adelantado de no ser así, pero las estadísticas las tengo un poco lejos -. En el tipo del primero, es un novillito que tiene algo que descoloca. La postura de la cabeza no es normal y los movimientos son impropios de su especie. Del caballo sale meciéndose hacia los lados y por poco no pierde la vertical en una vuelta de tonel. Carmona hace lo que buenamente puede con él, que a estas alturas de su carrera no es mucho. Con lo que vimos en su primera actuación de la tarde, las esperanzas con el sexto no aparecen por ningún sitio. El tendido está deseando que lleguen los compases de la jota que interpreta la magnífica banda de Añover de Tajo al compás de una grandísima directora. Con la música se nos ha pasado lo del capote y eso que si que consiguió engancharlo. La estética no es buena pero el público le reconoce el esfuerzo. Entre tanto, aparece por el tendido un protagonista invisible de fuerte fragancia al que todos tratan de identificar y buscarle propietario. Si centras la mirada en el ruedo, una voltereta; te despista un momento y aparece un jinete a lomos del toro. Que no digo yo que no pueda llegar, pero está mucho mas lejos que el resto. Suerte en adelante.

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