Brihuega | Festival de trofeos en una tarde de resultados frente a sensaciones

Por Blázquez del Coso

Se lidiaron tres toros de Domingo Hernández (1º,3º y 4º) y tres con el hierro de Garcigrande (2º, 5º y 6º) para Emilio de Justo, Juan Ortega y Roca Rey en tarde de no hay billetes.

Remató con una media a pies juntos y mano baja Emilio de Justo al que abría la tarde, tras recibirle por abajo con el capote. En el caballo se empleó empujando desde abajo con el pitón izquierdo que, sumado a lo que ya había mostrado en el percal, explicitó aún más la falta de fuerza del animal. Solo pudo aprovechar el primer arrancón tras coger la muleta, pues desde la primera tanda por abajo, el toro solo regaló medias embestidas tobilleras. Aviso.

En el segundo se encontró con un toro un punto poe debajo de la condición a la que mejor se adapta de Justo. Decidió no castigarle en el caballo y realizó una faena con marca Emilio de Justo. Tiró del animal, que gracias a la labor torera, no perdió de vista la muleta ni dejó de embestir en ningún momento. Encandiló a los tendidos y tras coger el acero se hicieron audibles pitos aislados pidiendo el indulto de un toro que pasó con pena por los dos primeros tercios. En la cuenta de Emilio queda ese pasito al frente y la femoral expuesta a la que tan bien nos acostumbro. De rodillas en redondo y sin la ayuda ya en la vertical prologó una estocada contraria que le permitió cortar las dos orejas del animal.

El primero del lote de Juan Ortega acusó un palpable defecto de visión cuando se arrancó de largo a los engaños. No fue hasta que Ortega cogió la muleta y redujo distancias cuando logró disimular o corregir aquella sensación de embestir cruzado. Los destellos de calidad y la constante estética andando por la plaza hicieron que finalmente cortara la primera oreja de la tarde. Tanto al natural como por la derecha dio gusto a los objetivos de los fotógrafos. Sin continuidad, la faena tuvo para todos los gustos y acabo con unos sensacionales pases a dos manos y una lidia sobre los pies tras comprobar las complicaciones que le ofrecía el toro para ponerlo en suerte. Oreja.

No permitió la música escuchar los olés que generó el recibo a la verónica de Ortega, pues solo interrumpió su estruendo durante las palmas que siguieron a las gargantas. Al caballo no llegó a saludarle si quiera, pero en sevillano nos dejó una serie de delantales con sello propio para ir ganando enteros en la tarde. Con la muleta se produjo la desconexión con los tendidos de la plaza. El toro protestó y Juan no se entendió con él. Acabó la faena con una estocada de las que cambiaría cualquier otro día para cerrar esas faenas redondas. Una oreja que se suma a la conseguida en el primero.

Roca Rey hizo su entrada en la tarde arrollando como de costumbre. Por encima de los gustos particulares, el peruano sale igual cada tarde sin importarle la terna o la plaza. En el primero de su actuación, consiguió un toreo ligando en el que giró en la noria con el toro; toreando sobre una y dos rodillas en tierra levantó al público fe los tendidos y llevó la emoción a un punto superior al recibir un pitonazo sin importancia, gracias a la labor del acero, en el tobillo al no huir de una embestida por dentro. Se salió de la suerte suprema y tuvo la habilidad de dejar la espada arriba atravesando la trayectoria del acero. Dos orejas como resultado y a la espera de lo que hagan sus compañeros para ver de qué lado se inclina la balanza en los tendidos.

Con el cierraplaza toreó a la verónica con las palmas abiertas y meciendo los vuelos muy despacio, con lo que se confirmó una tarde de gran dimensión con el capote por parte de los tres matadores. Algo que hay que agradecer por las escasas oportunidades que nos brindan este tipo de suertes. En el tercio de muerte no mostró la misma contundencia de la primera faena, pero dio la vuelta a su actuación en los términos finales. Mató de una estocada abajo y sumó tres orejas al total de la tarde.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *