Burgohondo | Torrejón y Mayoral: el triunfo del temple y la clase Santa Coloma

Por Darío Juárez

Burgohondo despertaba con la resaca de buen gusto que gratamente había dejado su aspirante a torero, Sergio Rollón, para dar la bienvenida al XVIII Certamen de Novilladas sin Picadores que se llevó el temple inmaculado de Nacho Torrejón. El gusto de Rubén Núñez explotó al natural ante un 5º premiado –sin merecerlo- con la vuelta al ruedo en el arrastre. Por su parte, un muy verde Pablo Polo se dejaba ir al eral con más transmisión del encierro con las orejas puestas al desolladero –ya que la que le regaló el benevolente palco debió no haberla paseado-.

Sensacional sería la novillada que echaron las hermanas Mayoral, destacando un sexto novillo premiado con el merecido premio de la vuelta al ruedo –este sí-, al que Nacho Torrejón lo metió en la franela con un temple catedralicio, sin violencia en los toques y llevando el muletazo siempre por debajo de la pala del pitón. El eral de la PM se rebosaba en esa media muleta que despedían aquellos naturales hasta el final, llevándolo largo con el bien obrar de unos vuelos que ya piden el utrero como el comer. Tras dos pinchazos, la estocada entera y el abultadísimo premio de las dos orejas y el rabo. Otro apéndice cortaría con un tercero al que le robó tandas con la mano de los billetes –como decían los antiguos revisteros-, el cuál demostró fijeza pese a terminar yéndose a menos en los últimos compases de faena.

El novillero mexicano, Rubén Núñez, compartiría puerta grande junto a Torrejón y la ganadera Ana Mayoral, después del gusto encajado que demostró con ese toreo al natural atalonado, de yemas y caricias, pese a no fajarse en plenitud con ese quinto que, sin ser malo y como decía unas líneas atrás, no mereció ver el pañuelo azul. El capote de Núñez imprimió cadencia, voluntad y un juego de brazos que remató la armonía de la media en la misma boca de riego. Una ovación saludaría tras el arrastre de un segundo al que exprimió hasta la saciedad por ambas manos, recetando luquesinas y rubricando con una estocada casi entera tras un infame bajonazo.

La Escuela Taurina de Madrid, José Cubero Yiyo, debería analizar mejor a qué alumno debe mandar cada año a Burgohondo, sabiendo cómo sale el eral de esta plaza pero, sobre todo, teniendo claro cómo y en qué momento se encuentra ese alumno que hará el paseíllo. Este año, y de manera equivocada, la E.T. de Madrid mandó a Pablo Polo. El segoviano demostró no estar a la altura de un lote que le ofreció todo lo que necesita un novillero para el triunfo: movilidad, recorrido, humillación (…) Sin embargo, Polo estuvo atropellado, sin leer las condiciones que le regaló un cuarto novillo con motor y transmisión -pese a que muchas veces ese reponer se quedara en los tobillos-, por no hablar de vender estocadas que hacen guardia con la mano en alto. Sin duda, un capítulo para olvidar, pero toda la suerte para lo que venga. Porque falta le va a hacer al chaval.

Ficha del festejo:

Burgohondo. Domingo, 19 de septiembre
2ª de las Ferias y Fiestas del Santísimo Cristo de la Luz. Casi ¾ del aforo permitido.

Se lidiaron 6 erales de Toros de Pablo Mayoral:
de irreprochable presentación, gran juego, desta-
cando la calidad del 6º, premiado junto a un 5º mucho menos boyante, con la vuelta al ruedo.

  • Pablo Polo, de azul marino y oro: silencio y oreja
  • Rubén Núñez, de malva y oro: saludos y dos orejas
  • Nacho Torrejón, de azul rey y oro: oreja y dos orejas y rabo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *