CANTALEJO | Sergio Rodríguez se postula como la nueva ilusión abulense

Por Adrián Blázquez

Nuevamente se colgó el cartel que anunciaba la venta total de las localidades disponibles en Cantalejo, provincia de Segovia, donde se celebraba la segunda semifinal del Certamen de novilladas de Castilla y León con novillos de Hermanos Boyano (Zamora).

El buen juego de los animales que se lidiaron hizo que los tres anunciados pudieran expresar las cualidades de sus aún incipientes carreras taurinas. Recibió el torero abulense Sergio Rodríguez al abreplaza de nombre Quitapulgas perdiéndole pasos en el recibo con el capote, para rematar los primeros lances a la verónica con el capote a una mano. En una tarde llena de rivalidad en el ruedo, se hizo presente de inmediato Jesús de la Calzada para presentarse con un quite en los medios por chicuelinas muy castellanas de mano alta. Con el capote a la espalda, se apoderó de nuevo del ruedo el de Navas del Marqués para dejar la réplica con su novillo en turno, que hizo levantar las primeras ovaciones rematando con dos pases con el capote a una mano. Con las ganas propias de quien quiere un puesto en la final, rodilla en tierra citó con la muleta para de inmediato y tras las primeras codiciosas embestidas recuperar la verticalidad para dejar un toreo profundo al natural. No tendría menos calado su toreo en redondo con la ayuda montada, donde nunca dejó al novillo llegar a las telas e imprimiendo un ritmo dirigido por sus muñecas al son del temple. Con las muestras del toreo fundamental ejecutado, acortó als distancias para demostrar que el valor tampoco le falta, siendo literalmente arrollado mientras citaba entre los pitones. Sin consecuencias volvió frente a su oponente con firmeza ara dejar una estocada arriba, algo delantera pero efectiva. Con su actuación le cortaría dos orejas al primero de la tarde, que derrochó clase y fijeza.

El que saldría en cuarto lugar resultaría el más complicado de la tarde, pues desde el inicio se mostró suelto y distraído, hasta llegar a pararse en demasía durante la faena de muleta. Con las vueltas del capote lo recibiría para sacarlo a los medios y torear por delantales con los pies juntos. No cambiaría el comportamiento del novillo durante el turno de quites, pareciendo sin embargo venirse arriba tras el primer encuentro con los palos. Puro espejismo. Pese a encontrarse con un novillo sin demasiadas posibilidades, se dobló con él a dos manos y estructuró la faena en las cercanías, donde pudo robarle algún muletazo que el astado se tragó sin querer. Co habilidad y algo de suerte, dejó la espada y descabelló para sumar la tercera oreja de su cuenta particular.

Explotando al máximo las cualidades de cada uno, Jesús de la Calzada se encontró con un lote sin complicaciones del que tan solo pudo recoger una vuelta al ruedo a su primero tras ser ovacionado en el tercio. Y es que su actuación en la antesala de la final se vería empañada por el sonido del tercer aviso con el quinto del festejo. Pese a los altibajos emocionales de la tarde y la dificultad para llegar a los tendidos, mostró una gran capacidad en el juego de sus muñecas, dejando tandas de mucho gusto al primero de su lote en una faena que alargó demasiado y dejó al descubierto la intención del astado por rajarse, con miradas continuas a tablas. También sonaría un aviso en este primero justo antes de perfilarse para entrar a matar, dejando un pinchazo que rectificó con un segundo intento lleno de entrega donde se lanzó sobre el novillo y resultando, a todas luces incomprensible, por el publico asistente, que si le quiso premiar con una merecida vuelta al ruedo tras el arrastre del animal.

Con su cuenta personal vacía de apéndices, esperó a su segundo oponente frente a chiqueros desde la invisible raya del tercio para recibirlo a portagayola. En un amago de clavar de nuevo las rodillas en tierra para recetarle una larga y viendo que se ele venía encima con rapidez, mostró inteligencia y recursos para recogerlo en los vuelos de su capote a la verónica. Si de rodillas había empezado su actuación ante el quinto, también de rodillas comenzó el trasteo de muleta, citando desde los medios y encauzando muy bien las embestidas del animal. Apostó con la mano izquierda y dejó largas tandas de naturales. El tercer aviso sonaría instantes antes de que el novillo cayera por el propio efecto de la espada. Tres avisos que no deben emborronar su actuación de la tarde.

De nombre Resistidor y haciéndole justicia a su nombre, salió el tercero de la tarde para Daniel Martín que, tras debutar el pasado mes de agosto en la Plaza de Toros de La Glorieta, hacía su tercer paseíllo vestido de luces en el escalafón. Pese a su corto rodaje, el vallisoletano convenció con su toreo a los asistentes, que presenciaron como abrió el compás para recibir al primero de su lote, premiado con la vuelta al ruedo por su excelente juego. Sin brusquedades, con toques suaves en los cites, dejó unas primeras tandas muy templadas en el inicio con la franela. No bajaría la intensidad con la mano izquierda, mostrando que pese a la corta experiencia, se puede torear con la firmeza y la aparente calma que transmitió a los tendidos. Cuadró al toro con unos ayudados por alto a dos manos y cortó dos orejas a un toro premiado con vuelta al ruedo.

Doblándose por abajo se sacó a los medios al novillo que cerraba la tarde en Cantalejo y con ello las rondas previas a la final del certamen. El novillo, que se desplazó muy bien, le dejó expresarse y dejar largas series de muletazos en una faena que tuvo cierta precipitación en los términos centrales. Consciente de ello, el joven torero volvió a mostrar el toreo con el que había enganchado al público minutos atrás, en la segunda mitad del trasteo muletero. Con una vuelta al ruedo cerró la faena tras atascarse con la espada.

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