Capítulo VI. Los clarines y timbales, con Cristina Arroyo

Por Adrián Blázquez

Para esta nueva entrega de Universo Taurino nos hemos puesto en contacto con Cristina Arroyo, clarín de la Plaza de Toros de Las Ventas. En esta pequeña entrevista nos ha contado como fueron sus inicios en la primera plaza del mundo y qué supuso el hecho de ser la primera mujer en hacerlo.

[P] Antes de comenzar, darte las gracias por atender a la petición de Al Toro y sacar un ratito para charlar con nosotros. Única mujer dentro del equipo de clarines y timbales de la plaza de Las Ventas, ¿cómo llega Cristina Arroyo a formar parte del equipo de la plaza?

[R] Las gracias te las quiero dar yo a ti y a tu equipo por hacerme esta entrevista y ser parte importante de vuestra página. Cristina Arroyo llega a ser parte del equipo de la plaza porque tocaba en una charanga en la plaza de Ajalvir como trompetista. Allí estaban los clarines y timbales de Las Ventas y comentaron que había una plaza libre. Entonces, después de mucho pensarlo – porque no era mi intención a priori, por lo que sabía y suponía ser la primer mujer en España en tocar los clarines y timbales; llegar a ser o no serlo por el hecho de ser mujer – , convencida por mi padre y animada por una amiga me presenté en el despacho de Don Manuel Cano, que decidió darme la oportunidad de hacer una entrevista y una prueba para ver si estaba capacitada para el desempeño del puesto de trabajo. Y así entré.

Al principio, mis primeros compañeros estaban un poco reacios, cosa entendible porque tenía veinte años nada más, era la primera mujer y nadie me conocía en el entorno del espectáculo taurino. Siempre me acordaré de mi jefe de personal, que cuando acabé de hacer la primera prueba preguntó qué tal había estado a los responsables. Ante la dubitativa respuesta, inmediatamente contestó que valía de sobra para el puesto. Así llegó Cristina Arroyo a formar parte el tendido cuatro donde están los Clarines y Timbales.

[P] Llegas a ese Tendido 4 y, ¿Qué se siente durante las primeras tardes al saber que formas parte del equipo de la primera plaza del mundo?

[R] Mis primeras tardes mucha presión, sinceramente. Los toques estaban con pinzas cogidos porque no había tocado nunca el clarín. Yo soy trompetista; o era trompetista, porque ahora mismo ejerzo poco de trompetista y un clarín es muy distinto a una trompeta. La gente lo confunde con una trompeta, pero no tiene nada que ver en cuanto a presión, falsedad del instrumento, muchas cosas. Es muy difícil porque es muy distinto. También hubo varias anécdotas. Mucha gente se pensaba que no tocaba de verdad y se sorprendió al descubrirlo. Presión porque era la primera, presión porque no me sabia del todo las cosas, presión porque no era mi instrumento real, pero bien. Fui muy bien admitida en el tendido, tengo que decirlo. Es una sensación que los que estamos ahí seguimos diciéndolo, nosotros empezamos temporada en marzo y acabamos en octubre, pero el primer día que se llena San Isidro y que ves la plaza llena, vuelves a recordar tus inicios; sientes esa presión, responsabilidad e importancia de pertenecer a este mundo indirectamente.

[P] Aunque no todo el mundo le dé la importancia que merece, vuestro trabajo consiste en marcar los tiempos del desarrollo de la lidia junto al presidente. ¿Cómo es esa interacción con el palco?

[R] Nosotros no mandamos nada en el festejo. Cualquier persona que entienda algo de toros, sabe que nosotros hacemos sonoro las ordenes del presidente, que es nuestra función. Nosotros no tenemos ninguna responsabilidad, ni ningún criterio de decisión. Solo ejecutamos la labor que nos encomienda el presidente a través de los pañuelos. Tenemos que estar pendientes de ver cuando el presidente saca los pañuelos, que muchas veces son previsibles a través de la experiencia y llevar en la plaza muchos años.

[P] En la presente temporada, hemos visto como un novillo fue devuelto a corrales tras tocar el tercer aviso. ¿Qué sensación se respirar en las cercanías de vuestro tendido?

[R] El problema de Madrid es, que el aficionado real sabe que nosotros solo somos meros ejecutores de las ordenes del presidente, pero hay mucha gente que parece que no está informada o sabe muy poco de toros y que se piensa que nosotros hacemos lo que nos da la gana, que tocamos cuando nos apetece. Si el presidente se retrasa o adelanta con los pañuelos, no es culpa nuestra. Una anécdota que me ocurrió hace ya muchos años en una tarde de verano con poca gente en los tendidos, mientras estaba toreando Frascuelo, le dimos un aviso. Entonces un señor que visiblemente estaba bebido unas filas más arriba, me dijo que, en lugar de destrozarle la vida a un torero por tocarle un aviso, me fuera a hacer las labores de casa y a atender a mi marido. Como taurino este hombre debería saber que nosotros no destrozamos la vida a ningún torero, cosa que ya le explicaron los responsables de plaza cuando me repitió de nuevo aquellas palabras.

[P] Esto que me cuentas son cosas que jamás deberían ocurrir ni en una plaza de toro ni en cualquier sitio. Dejando a un lado la reacción del tendido, ¿que sentís vosotros como taurinos cuando tenéis que dar ese toque de clarín para anunciar un aviso?

[R] La sensación como taurina cuando se devuelve un aviso no es grato, porque sabes lo que conlleva. Unas veces fracaso para el torero, otras veces para el ganadero o incluso para ambos. No me gusta ver que alguien fracase.

[P] Para ir cerrando esta pequeña entrevista, cuéntanos un poco en qué ha cambiado todo desde que empezaste y qué podrían hacer las empresas gerentes para facilitar más vuestro trabajo.

En cuanto al espectáculo taurino, se viene notando como hay menos aficionados y más público. La gente no se preocupa por entender de toros; ni siquiera recogen el programa de mano muchas veces y no saben ni quien torea. Últimamente se va a ver carteles y no corridas de toros. Los toros parecen gustar determinados días claves. En marzo, abril y después de la feria no suele haber mucha gente. Ya tampoco hay excesivas ganas de agradar en Madrid porque los toreros ya tienen hechas las temporadas de antemano. También hay mucha gente que va predispuesta a arruinar la corrida, ya sea por los toreros o por las ganaderías. Es algo que perjudica.

En cuanto a facilitar el trabajo, nosotros nos conformaríamos con que la empresa nos pusiera un toldo para que no nos mojemos tanto en los días de lluvia y evitar insolaciones los días de sol. La empresa solo nos da un polo y hace unos años nos compró unas gorras. Todo lo demás es nuestro, incluidos los instrumentos. Con el toldo nos conformamos [Risas]

[P] Antes de acabar, no quisiera despedirme sin antes darte de nuevo las gracias por colaborar con nosotros para elaborar esta pequeña entrevista. En mi nombre y en el de todo el equipo que formamos Al Toro, os deseo una buena temporada presente y ojalá que consigáis esas mejoras tan necesarias que solicitáis para facilitar vuestro trabajo.

[R] Gracias a ti y a tu equipo Adrián por hacerme la entrevista y haceros eco de la labor de nuestro trabajo. También por darme la oportunidad de expresarme como aficionada y como personaje del mundo del toro.

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