Carasucia: el toro de la feria que se le fue a Cristian Escribano

Por Lucía Hernández (@luciahg35) | Fotografías Susana Ortiz (@suortiz77)

Vigésimo novena de abono con toros de Valdellán que lidiaron los diestros Fernando Robleño, Iván Vicente y Cristian Escribano.

Intentó aguantar al primero de la tarde en el capote Fernando Robleño y no resultó sencillo pues salía suelto de los cites. Ya en el tercio de varas, El Legionario no tuvo fácil su trabajo entrando al relance el toro en las tres fugaces varas sin entrega ninguna. Mala lidia recibió el toro que no lo puso ni mucho menos fácil.
En la muleta, el astado se acostaba por por el pitón, defecto que corrigió el matador. Al natural y de uno en uno respondió mejor a los toques. El toro salía desentendido de los muletazos y el diestro aprovechó todas las embestidas que regaló hasta que terminó rajándose. Estoconazo efectivo tras realizar muy bien la suerte suprema. Manso y descastado el abreplaza con el que se justificó Fernando Robleño.

Salió el cuarto y se pudo estirar a la verónica el diestro, rematando su recibo de capa en los medios del ruedo. Medido castigo el que recibió en las dos varas en las que no destacó en su pelea. Por ambos pitones se vio obligado el diestro a perder pasos entre muletazos y muletazo. Las embestidas eran muy descompuestas pero obedecía al engaño y el matador hizo un esfuerzo grande por sacar pases lucidos, no dejándose ganar fácilmente la batalla y tiró de oficio. No se vio cómodo a Robleño delante de la cara de un toro que embestía con más codicia que entrega. Otro espadazo para culminar su paso por este San Isidro y ovación en el arrastre para el toro. Saludó Robleño desde las cercanías de las tablas.

El segundo de la tarde salió con buen son pero tras los primeros lances en el capote de Iván Vicente blandeó de manos. En varas se midió mucho el castigo debido a las condiciones del astado, que no peleó y salió suelto del peto. Tampoco tuvo una lidia ideal, con muchos capotazos en un inusual desorden. Probó el diestro por los dos pitones al de Valdellán pero no logró pasar más allá de las probaturas iniciales. No se entendió ni con el toro ni pudo domeñar el viento, que puede que hubiera molestado menos en otros terrenos. Cuando se le obligó con la franela también blandeó, por lo que abrevió y tras dos intentos logró enterrar casi en su totalidad la espada que valió para cerrar su primera actuación.

Iván Vicente enceló al quinto en su capote pero no logró estirarse y así lucirse con la capa. En varas, dos puyazos traseros en ambos encuentros pasando mucho tiempo bajo el peto. El diestro colocó en suerte de lejos al astado en la segunda vara y el público lo agradeció. Confió en el pitón derecho para comenzar faena y el toro respondió, aunque tras los toques bruscos y los enganchones no llegó a nada la faena. Al natural le dio algún que otro susto ya que quedaba destapado por el viento y la defectuosa colocación. Desbordado Iván Vicente por el toro, tampoco le ayudaron las voces desde el callejón. La espada entró y así acabó la tarde del diestro. Ovación en el arrastre a un toro que tuvo buena condición.

Salió Carasucia en tercer lugar, metiéndose con gran humillación en los vuelos del capote de un Cristian Escribano que lo lanceó a pies juntos. Apretando con los riñones tomó la primera vara, con un segundo encuentro fue menos vistoso. No pasó inadvertida la calidad del animal para Fernando Robleño y quitó por verónicas para lucirse con el toro de la tarde. Comenzó la faena Escribano genuflexo sacando el toro al tercio. Citó de largo por ambos pitones y el animal respondió en bravo, ligando varias tandas por el pitón derecho que llegaron a los tendidos. El pitón izquierdo también tuvo calidad pero quedó inédito ya que solo lo intentó en una tanda y no logró sacar naturales limpios. Faltó temple y colocación con un toro de excelente condición que iba encandilando a los tendidos. No fue capaz el torero de exprimir todo lo que llevaba dentro Carasucia. Sonó el aviso sin haber entrado a matar y sin decir nada. Falló en la suerte suprema reiteradamente, haciendo sonar las protestas. No fue el final que hubiera honrado a un toro que recibió una atronadora ovación en el arrastre y al que se le pidió la vuelta al ruedo con gran fuerza. No sacó el pañuelo azul el presidente para premiar a un toro bravo, con codicia, recorrido y calidad en sus embestidas. Uno de los toros de la feria sin duda.

Fue aplaudido de salida el que cerró plaza, Montañés, que no se quedó en los capotes en el primer contacto. En varas, el toro dio espectáculo por su arrancada pero no por su pelea. El picador Adrián Navarrete cumplió con su labor y fue aplaudido al abandonar el ruedo.
Destacada actuación de la cuadrilla de Cristian Escribano con mención especial a Raúl Cervantes. Toro noble que permitía estar delante de él al que Cristian pegó muchos pases sin apenas calar en el tendido. Al natural y a pies juntos cerró Cristian Escribano su decepcionante actuación en la que se vio superado por las circunstancias durante toda la tarde. Estocada casi entera con la que cayó el de Valdellán y arrastrado al compás de unas tímidas palmas.

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