Cinco mansos y un buey en la mala corrida de Las Ramblas

Por Lucía Hernández.

Vigésimo segunda de abono, toros de Las Ramblas que lidiaron Morenito de Aranda, Juan del Álamo y Tomás Campos.

Salió el primero de la tarde y Morenito de Aranda logró templarlo en algún lance a la verónica. Tras recibir el primer puyazo, el toro flojearía. El segundo puyazo fue trasero y aumentaron las protestas del público. El diestro intentó hacer faena y mostró al toro por ambos pitones, pero sacaría pocos muletazos limpios. El toro estaba inválido, se vio, pero el presidente lo mantuvo en el ruedo. Se alargó en exceso la faena y mató con media estocada y varios golpes de descabello.

El cuarto de la corrida saldría a poco más de las 20h, en una tarde que iba con agilidad. Algo frenado salió el toro, aunque Morenito intentó torearlo a la verónica. En el tercio de varas veríamos dos puyazos traseros ante un toro que salió huyendo de la suerte. Poca historia tuvo la faena de muleta. De uno en uno, sin humillar y con poco recorrido, no transmitían nada las embestidas del astado. Se puso complicado a la hora de la suerte suprema y Morenito fallaría reiteradamente.

El segundo toro no se enceló en el capote del salmantino Juan del Álamo, saliendo suelto de los lances. Se agarró muy bien el picador, Juan Francisco Peña, ante un toro que empujó, pero que se desgastó en demasía en el peto. El segundo puyazo caería trasero. El toro se venía de largo y el diestro lo lució. Por el pitón derecho ligó varias tandas en redondo, en las que faltó temple y ajuste. Con la mano izquierda no pudo al toro, y este lanzó varias miradas a tablas, terminando por rajarse. Como viene siendo habitual, la faena la cerró por manoletinas. Media estocada baja y tendida, que necesito de la ayuda del verduguillo para acabar con el toro. Buen toro aunque mal presentado, que fue aplaudido en el arrastre.

Suelto y sin fijeza saldría el quinto de la tarde. Toro al que no se colocó en suerte y se le picó fuertemente en ambas ocasiones. Flojeó y se protestó, pero cambió el tercio el presidente, dejando en el ruedo un toro manso y descastado al que alargó la faena innecesariamente Juan del Álamo. Muletazo tras muletazo y sin emoción. Bajonazo para dar muerte a un astado que debió volver a corrales.

Aplaudido de salida sería el tercero de nombre “Taleguilla”, al que Tomás Campos recibió con el capote sin obtener lucimiento. Buen primer puyazo en el que peleó y metió la cara abajo. El segundo puyazo caería trasero tras una gran arrancada del toro, cosa que hizo en ambas varas. Tras las grandes arrancadas del toro, era previsible que se le diese sitio, todo lo contrario sucedió, ya que hizo faena en el tercio. Hubo momentos angustiosos cuando Tomás quedó prendido del pitón. Si el toro hubiera tenido más poder y casta, estaríamos hablando de una desgracia. Pocos momentos de lucimiento pudo sacar el diestro, del que se esperaba más y no dio ni un muletazo rotundo. Se puso pesado, intentando agradar y no lo consiguió. Se atascó con la espada y el descabello.

Con aspecto de buey salió el que cerraba plaza. Defectuoso sería un primer y largo puyazo en el que se desgastó mucho al astado. En el segundo puyazo tan solo se marcó a un toro que el diestro no puso en suerte. Sin ser un gran toro, valió para la muleta. Tomás Campos estuvo despegado y sin bajar la mano por lo que no sometió las embestidas del astado. Por ambos pitones hubo enganchones, lo cual hizo más deslucida la labor. Al segundo intento enterró la espada. Y así, acabó una soporífera tarde.

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