Cuando hay casta, nadie se aburre.

Por Jon Ander Sanz

Aire Sur L’Adour (Francia). Novillos de Juan Luis Fraile, bien presentados. Destacaron los encastados 3º y el 4º, ovacionado en el arrastre, así como el noblón 6º. Juan Carlos Carballo, silencio tras aviso y oreja; Maxime Solera, silencio en ambos; y Dorian Canton, silencio y oreja.

Siempre hace ilusión ver anunciado en los carteles al histórico hierro de los “gracilianos” de Juan Luis Fraile, uno de los encastes más bravos del campo y que se debe de mantener.

La novillada estuvo excelentemente presentada, tanto en cuanto a hechuras como a caras y pitones. Los novillos se arrancaron de largo al caballo pero las peleas en el mismo fueron de manso, con la cara arriba y haciendo sonar el estribo. En la muleta destacaron el encastado cuarto y los nobles quinto y sexto.

Juan Carlos Carballo estuvo algo acelerado con su primero con el que no se acopló, pero le arrancó una oreja al encastado cuarto, por una faena en la que se le vio valiente pero por debajo de las condiciones del astado. Se tiró a matar de verdad y cobró una estocada de ley saliendo cogido. Oreja a sangre y fuego.

Maxime Solera sorteó el peor lote de la novillada. Su primero fue un novillo áspero y complicado al que no supo lidiar. Intentó torearlo “normal” pero el novillo exigía doblarse con él y machetearlo. Sorprendió con la espada al perfilarse con la mano izquierda. El quinto fue un toro justo de fuerzas y noble pero su faena no trascendió al público.

Dorian Canton sorteó el mejor novillo en sexto lugar, al que toreó bien con la mano derecha pero apenas lo intentó con la zurda, quizás por eso el trofeo que paseo no fue doble.

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