Damián Castaño y El Capea triunfan en Béjar con la interesante y aplaudida corrida de Galache

«La entrega de Damián Castaño le proclama como triunfador del festejo en Béjar cortando tres orejas en una tarde en la que le acompañó a hombros un personal Capea con dos apéndices. Uceda Leal cortaría una oreja ante un encierro interesante de Paco Galache»

Por Noelia Crespo (@noeee_cp)

La localidad salmantina de Béjar acogió en la tarde de ayer su tradicional corrida de toros en honor a la Virgen del Castañar. En el marco hermoso e incomparable de la plaza de toros más antigua del mundo de nombre «La Ancianita», se dieron cita los aficionados salmantinos y foráneos para disfrutar de una corrida de toros de encaste único, de esos que llaman minoritarios, pero esos que también cuando embisten te hacen disfrutar como pocos. Uceda Leal y los salmantinos El Capea y Damián Castaño, en sustitución del peruano Joaquín Galdós, herido en Bayona el pasado domingo, conformaban una terna de conceptos diferentes de gran interés.

Damián Castaño finalizaría el festejo como máximo triunfador de la tarde tras cortar tres orejas a sus dos astados. Empezaría su labor al primero de los de su lote demostrando todas sus ganas ya desde el inicio cuando enterró ambas rodillas en tierra para recetar dos largas cambiadas desde el tercio al tercero de Galache. Gustándose por verónicas intentaría alargar el corto viaje que mostraba el astado en los primeros lances. Puyazo caído y delantero el que le recetó el varilarguero, haciendo además caso omiso a las órdenes de su matador par terminar con el castigo. Tras brindar la faena, inició su trasteo muleteril sacándose el toro a los medios por alto y con suavidad. En una media distancia, conseguiría estructurar series largas y profundas con la mano derecha ante un toro que repite con sosería. Puso más de su parte el menor de los Castaño, dibujando pases de pecho muy ajustados en los remates de cada una de las series. Al natural pudo firmar los momentos de mayor calidad torera de la faena. Con mucha entrega y bajandole la mano, logró con la mano de la verdad pasajes de principio a fin, llevándo largo a un toro de Galache que no terminaba de romper. Faena de personalidad y gran dimensión la de Damián, que fue rematada con un final valeroso, tirando la muleta y la ayuda en la cara del animal. Estocada entera y dos orejas.

Con el sexto volvió a demostrar su amplia variedad capotera, desplegando lances por verónicas con la rodilla genuflexa desde el tercio, verónicas a pie templadas y cadentes rematadas con una media en el centro del ruedo. Muy aplaudido por los allí presentes, siguió demostrando su capacidad llevando al toro por tapatías al caballo donde se le recetó un puyazo caído. Se gustó con la capa de nuevo en un quite por tafalleras. Ya muleta en mano comenzó su faena desde el tercio de nuevo, gustándose por alto. Sería con la mano izquierda por donde más cómodo se encontraría, desarrollando la plenitud de la faena por ese pitón. Largo, profundo y con la mano muy baja, lograría momentos de belleza llevando al astado hasta el final, terminando por debajo de la pala del pitón. No serían las series más perfectas en técnica, pues por momentos faltó serenidad y templar, pero a base de ganas, disfrutó e hizo disfrutar, firmando algunos naturales de gran calidad. Se abandonó con el de Galache, toro con clase, nobleza y humillación. Por el derecho no tuvo trascendencia el trasteo, por ello volvió al izquierdo para seguir elevando la faena. Final por manoletinas, pases con una rodilla en tierra y desplante de nuevo. Pinchó la labor, para después terminar con una estocada caída que no impidió que el público le pidiera con fuerza las dos orejas, siendo concedida una de ellas. Gran tarde de Damián, a quién ahora le espera el gran compromiso soñado en su Glorieta de Salamanca.

El otro salmantino del cartel, El Capea comenzó su tarde dejando patente su buen manejo capotero. Variado saludo por verónicas con la rodilla genuflexa, seguidas de otras tantas a pie, intercalando con alguna chicuelina y rematando con la media. Toro con repetición al que llevó galleando por chicuelinas al paso hasta el caballo. Tras dejar el picador un puyazo medido, empujando el astado tan solo con un pitón por delante, brindaría la faena a la ganadera. Inició posteriormente su trasteo muleteril desde el tercio, doblándose con el astado para enseñarle y sacarlo entre las dos rayas del tercio. Capea siguió por derecho ante un toro que se venía de largo, ligandole las tandas casi en los medios. Toro con clase en la embestida, venido a más, al que el diestro intentó llevar largo y profundo por derecho, bajandole la mano por momentos con suavidad. Por el izquierdo no llegó a acoplarse con el astado, firmando una primera serie menos lucida, llena de enganchones. Lo acabó de entender mejor por ahí, firmando a posteriori una serie más lograda, con naturales de mano baja de mayor calidad. Volvería al derecho por donde se encontró más cómodo y por donde se entregó más el público con él. Faena de disfrute por parte de Capea que sería rematada con una estocada un pelin caída, que le valió para cortar dos orejas.

Con el segundo de su lote se sacaría al astado a los medios toreado a base de verónicas. Tras brindar la faena al público, empezó con la franela de nuevo desde el tercio, doblándose con él, saliendose al centro del ruedo mientras le mimaba con suavidad para enseñarle a embestir. Toro con casta de primeras que se acabaría viniendo a menos. Por derecho se venía de largo y fue en los medios en donde Capea, en el sitio, le ligó tandas con firmeza. Al natural no logró sacarle momentos de lucidez, es por ello que basó toda su faena a diestras, acortando la distancia y toreando con más poso, bajandole la mano a un astado que empezó a protestar. Expuso entre pitones en un final para adornarse transmitiendo la expectación al tendido. Desplante dándole la espalda con ambas rodillas en tierra para rematar una faena llena de personalidad y actitud. Se atascaria con los aceros, dejando finalmente un pinchazo hondo y un golpe de descabello. Silencio.

El veterano Uceda Leal llegó a la localidad de Béjar con ganas de hacer disfrutar a los presentes. Saludó por verónicas lucidas y aplaudidas desde el tercio, saliendo a los medios toreando. Puyazo caído en el tercio de varas, y posterior tercio de banderillas complicado ante un astado que no colaboró nada. Pares muy ajustados ante un toro que ya mostró de salida su acusada falta de fuerzas. Brindó al público la labor, para empezar con la muleta desde el tercio con temple, dejando pases por alto para sacarse al toro entre las rayas. Cogería la mano izquierda, y de uno en uno firmaría naturales mimados, tirando con el pico de la muleta ante un toro sin fuerzas. Varias tandas templadas dejaría por ahí, faltas de ajuste, dejándole la muleta puesta y llevándolo largo. Por derecho toreó con más relajo, demostrando su experiencia y serenidad. No hubo rotundidad en la faena por no colocarse en el sitio ni cargar la suerte. Se adornó en un final por molinetes para después pinchar en varias ocasiones y tener que hacer uso del descabello.

El segundo de su lote, fue un toro inválido de primeras, acusando las fuerzas, cayéndose al ruedo en cada lance. Tras el saludo capotero sin lucimiento, recibiría un puyazo trasero y caído. El público protestó y pidió la devolución, pero la presidencia no tuvo a bien atender dicha petición manteniendo al inválido en el ruedo. Sin toro no hay fiesta, y aunque lo intentó como pudo Uceda, la labor no llegó a levantar en ningún momento. Por el izquierdo intentó alargarle el viaje, con la muleta a media altura para mantenerlo en pie. Pases sin ajuste, pero con firmeza, en una faena de poco contenido por ambos pitones. Disposición la del matador que se marchó a por la espada, dejando un bajonazo. Se le pidió la oreja para que no se marchara de vacío y está vez, la presidencia si atendió las peticiones del público. Oreja muy generosa del público por simpatía.

Ficha del festejo.

Domingo 8 de septiembre de 2019.

Plaza de toros “La Ancianita” de Béjar (Salamanca). Corrida de toros en honor a la Virgen del Castañar.

Toros de D. Francisco Galache, bien presentados, parejos y de buenas hechuras en conjunto. De juego desigual e interesante, con clase, nobleza, humillando, algunos a más y otros a menos. El 4° se mantuvo en el ruedo tras mostrar síntomas de invalidez y ser pedida la devolución por el público. Todos en general fueron aplaudidos en el arrastre.

  • Uceda Leal (de ciruela y oro). Ovación y oreja.
  • El Capea (de berenjena y oro). Dos orejas y silencio.
  • Damián Castaño (de verde botella y oro). Dos orejas y oreja con fuerte petición de la segunda.

Entrada. 2/3, lleno en la sombra y a medias en los tendidos de sol en una tarde de temperatura agradable.

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