Damián Castaño y Pérez Pinto brillan al natural en Peralejos de Abajo con la completa novillada de Ignacio López Chaves

«Triunfal festival en Peralejos con la gran novillada de Ignacio López Chaves siendo casi todos los novillos dados la vuelta al ruedo. Destacaron Damián Castaño cortando dos orejas y el novillero Pérez Pinto cortando dos orejas y rabo. Víctor Herrero fue premiado también con dos orejas, y un apéndice cortaron David Luguillano y Salvador Ruano. Juan Andrés se marchó de vacío ante el más complicado del encierro».

Por Noelia Crespo.

La localidad salmantina de Peralejos de Abajo celebraba en la tarde de ayer un festival taurino sin picadores de carácter benéfico en favor de ASPACE. En un cartel muy de la tierra, se vieron acartelados el rejoneador Víctor Herrero, los matadores de toros David Luguillano, Salvador Ruano, Juan Andrés González, Damián Castaño y el novillero Juan Antonio Pérez Pinto. Ellos fueron los encargados de lidiar un novillo de El Canario para rejones y cinco novillos de Ignacio López Chaves de gran juego en todo su conjunto. La plaza presentó media entrada en ambiente festivo, con un aspecto de lleno en la zona de sombra y prácticamente vacío en el sol donde por las altas temperaturas era imposible permanecer.

Abriría el cartel el rejoneador Víctor Herrero, quien paró de primeras al único astado de El Canario del festejo. Algo desentendido se mostró el novillo en los primeros instantes, aunque luego mostraría más fijeza y movilidad a la hora de acudir a los cites del salmantino en todos sus caballos. Toreó en círculo a caballo, siempre intentando ajustarse con el noble novillo. Dejaría sendos pares de banderillas, algunos mejor colocados que otros, gustándose y haciendo disfrutar. Buscaría mayor lucimiento a la hora de las banderillas cortas dejando algunas de mejor colocación ante un novillo ya venido a menos y más parado. Demostró sus ganas y disposición, queriendo agradar y haciendo disfrutar. Finalizaría la faena con un rejón de muerte trasero, pero efectivo, que le valió para que el público acabará de conectar con él, otorgándole las dos orejas.

David Luguillano empezaría su faena al primero de Ignacio López Chaves por verónicas con el capote. Nada más comenzar el novillo dio muestras de su invalidez tras presentar una leve cojera en la pata izquierda trasera, aunque a la postre acabaría siendo de lo mejor del festejo. Tras brindar al público, empezaría la labor agarrado a tablas dejando pases por alto para no forzar la aparente condición mermada del novillo. Seguiría elaborando la faena basándose en la mano derecha, por donde anduvo más templado, ligando los pases y rematando con buenos pases de pecho hasta el final. Con un novillo venido a mucho más, queriendose comer la muleta con codicia y repetición, firmaría algunos pases en pose vertical, haciendo patente su oficio. Por el pitón izquierdo firmaría pasajes sin tanto lucimiento ante un astado que sigue demostrando su gran condición y clase en la muleta. Vuelta al derecho por donde estuvo más cómodo, ligando en redondo mientras le dejaba la muleta en la cara y rematando con trincherillas de mayor calidad. Final con pases por alto a ambas manos, para rematar con una estocada defectuosa. Oreja como premio y vuelta al buen novillo.

Salvador Ruano sería el siguiente actuante de la tarde. Por verónicas sin mucho lucimiento ni eco en los tendidos, recibió a otro novillo que aparentó acusar el mismo problema de patas traseras, aunque todo quedaría en mera apariencia. Tras brindar al público de primeras y después a los miembros presentes de Aspace, inició la faena con pases de tanteo para comprobar cual era el mejor pitón del astado. Cogería la mano izquierda para firmar naturales llevando la embestida del animal hacia afuera, sin conseguir el acople necesario ni el lucimiento. Otro buen novillo con repetición en la embestida, al que logró entender mejor cuando cogió la mano derecha. Por ahí encontró mayor ligazón en las tandas, ganándole un paso al astado, llevándolo con la muleta puesta en la cara. Circulares sin parar, manteniendo la franela en la testuz del novillo para llegar con mayor eco al tendido. Volvería al izquierdo para dejar algún natural suelto y finalizar con unos pases por bajo doblándose con el astado. Faena en la que se fue sintiendo más cómodo a medida que avanzaba la labor que finalizaría con una estocada trasera muy tendida. Tendría que usar el verduguillo hasta en tres ocasiones para acabar con el astado. Sería premiado con una oreja y vuelta al novillo.

En cuarto lugar entraría en escena el torero Juan Andrés González, quien lograría recibir por verónicas templadas y buenas medias de cierre en el saludo capotero al parado novillo. Tras brindar a Aspace, inició la faena de muleta por bajo, doblándose con el astado e intentarlo llevarlo largo para enseñarle a embestir. Seguiría por el pitón derecho, intentando torear en redondo mientras tiraba del noble, pero parado y soso novillo. Por el pitón izquierdo se le quedaba más corto de recorrido, presentando aún más complicaciones. Volvería al derecho, por donde el animal permitía algún pase más, para realizarle unos molinetes, seguidos de derechazos templados buscando la colocación. Mostraría disposición y oficio el torero ante un novillo noble, pero de más complicaciones que los anteriores. Final de cercanías, donde ya le empezó a buscar más, a lo que le siguió un pinchazo y una estocada trasera. Tuvo poco eco en el tendido su labor, por lo que sería silenciado al igual que el novillo.

Damián Castaño mostraría ya de primeras el buen rodaje de un torero inmerso de plena preparación de cara a los próximos festejos que presenta. Dos largas cambiadas de rodillas fueron la primera toma de contacto con el astado, para después proseguir con verónicas templadas y cadentes cerrando el saludo con la media. Tras brindar el novillo, empezaría su trasteo muleteril con ambas rodillas en tierra pegado a tablas, demostrando todas su ganas, ante un novillo que se acabaría viniendo a más por el pitón izquierdo. Cogería Damián la mano derecha, siempre en el sitio colocado, por donde intentó llevar larga y profunda la incierta embestida del astado. Cambiaría al natural y fue ahí por donde se vieron los mejores pasajes de la faena y de lo que llevábamos de tarde. Naturales largos, hondos, llenos de calidad para llevar al novillo de adelante hacia atrás y llegando mucho su labor al tendido. Momentos de bella factura los que se vieron por ese pitón, por el que además, el novillo tenía más recorrido y clase en la embestida. Tandas de gran calibre, donde se gustó y disfrutó el matador, alternando naturales con el compás más abierto y otros más puros con la figura vertical. Volvería ya al final de nuevo a intentar una serie más por el derecho, por donde apenas pudo lucirse ante las protestas del animal. Faena medida en su tiempo justo, llena de mucho contenido y que tan solo se vería emborronada con la espada. Varios pinchazos precedieron a una estocada. El público disfrutó tanto que le pidieron las dos orejas con fuerza, siendo concedidas y siendo premiado el novillo con vuelta.

Cerrando la tarde se encontraba el novillero Juan Antonio Pérez Pinto, quien también demostró nada más comenzar la faena que venía a dejarselo todo en el ruedo. Tras recibirlo con una larga cambiada, se mantendría de rodillas para recetarle sendas verónicas, aguantando mucho los parones de astado. A pies juntos, seguiría por verónicas gustándose, cerrando de nuevo el saludo con las rodillas en tierra. El novillo mostraba condición de suelto, desentendido y despistado, lo que dificultó la labor en banderillas. En un acto de querer y ganas, cogería los palos Pérez Pinto, un hecho no habitual en él, dejando un par con más precisión que el otro. Ya con la muleta en mano empezaría su trasteo desde el centro del ruedo, firmando varios pases cambiados por la espalda, alternando con el toreo en redondo por el pitón derecho y rematando con un buen pase de pecho. Cogería la mano izquierda, por donde el novillo repetía y humillaba, consiguiendo llevarlo largo y profundo, dibujando naturales llenos de temple y ajuste. Seguiría con ambas rodillas en tierra, demostrando su actitud en novillero, sus ganas y pasión arrolladora, dejando visible todo su repertorio. Torearía en redondo, llevando cosido al novillo y gustando mucho a los allí presentes. El novillo siguió sin parar, viniendose abajo al final cuando ya buscaba las tablas. Ahí firmaría toreo en cercanías, para después volver a recetarle una tanda más por el pitón derecho, en una faena de larga duración. Entendible las ganas de querer seguir toreando de un novillero a quien pocas oportunidades le ofrecen. Faena en la que disfrutó sin duda e hizo disfrutar, la cual fue culminada con una estocada caída, pero efectiva. El público le pidió con fuerza los máximos trofeos, siendo concedidos y premiando a otro novillo más con una nueva vuelta.

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