De la escritura cuneiforme al Boletín de Loterías y Toros

Por Adrián Blázquez

Aunque el Boletín de Loterías y Toros viera la luz allá por 1991 con su publicación piloto en el número cero, no será hasta que al azar se le antoje su llegada a cada rincón de las estanterías de los particulares. Y es que el hallazgo del Boletín es eso, una suerte al encuentro que te estalla en las yemas de los dedos y descompone gran parte de lo leído hasta entonces. Han pasado ya treinta años desde la publicación del primer Boletín, pero los dos socios fundadores que aún siguen al frente han sabido darle y guardarle ese punto de Atrevido que consigue traspasar el ocre de los ruedos al negro sobre blanco del sesenta y seis mas movido. Las plumas que firman el Boletín dan una vuelta al ruedo de la historia y la actualidad que recorre todas las disciplinas de estudio y creatividad. Con un marco incomparable presagio de faena grande, les invito a adentrarse junto a Fernando González Viñas en la aventura del Boletín de Loterías y Toros. 

[P] El Boletín de Loterías y Toros nace en 1991, con su número 0, al amparo del Aula de Cultura de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba de la mano de cinco de sus integrantes. ¿Como fueron esos primeros pasos y que os impulsó a ello?

[R] Ha llovido mucho, en todos los sentidos. Había en la facultad un Aula de Cultura, libre, sin cortapisas de ningún tipo, donde llegaban a convivir hasta dos revistas de literatura de incipientes poetas más o menos enfrentados. Agustín Jurado  y yo éramos compañeros de clase en aquella facultad y un día coincidimos en una novillada, con Chiquilín como único espada. No recuerdo que hasta ese día hablásemos de toros, más bien lo hacíamos de escritura cuneiforme, del estandarte real de Ur o del imperio elamita, y tras aquel encuentro creamos la revista –junto a un par de interesados más- en aquel aula de cultura que tenía una atmósfera fascinante y donde el concepto de la revista como lugar en el que hablar de cultura, de tauromaquia, quedó ya fijado. El primer número era fotocopiado, como un fanzine, y una tirada de 150 ejemplares. Creo que lo vendíamos –en realidad acababan regalados- a 125 pesetas.

[P] Cuando uno se adentra en la publicación, desde un primer momento se da cuenta de que se trata de algo diferente a lo que vemos habitualmente, donde se cuidan tanto la forma como el contenido. ¿Qué aspecto marca la temática de cada uno de los números?

[R] El cuidado estético, aunque pueda sorprender, ya se intentaba en aquel número 0 fotocopiado. Luego ha ido evolucionando hasta el día de hoy, con un diseño, yo diría que insuperable, que se debe al ya desaparecido Estudio é. La idea siempre ha sido es que la revista sea atractiva como y sugerente como tal, sin importar que el tema sean los toros, que es lo que nos ocupa, o la música punk. Y con el contenido, creo que hemos llegado a un punto en el que cualquier persona no interesada específicamente en los toros, pero sí en leer a gente que se salga de lo trillado, que sugiera, que incite a la reflexión –o al escándalo-, encuentra en la revista unos minutos u horas de satisfacción. En cuanto a la temática, es cierto que algunos números tienen un tema específico: toros y erotismo, toros y muerte, o como este último “Guiris en los toros”, pero en esencia, de lo que se trata es de que los autores reflexionen sobre este rito ancestral, de sus implicaciones sociológicas, literarias o culturales. Como decía Don Quijote, la libertad es el más preciado bien que los cielos dieron al hombre, y en esta revista hay libertad para hilvanar un discurso; solo así, sin normas, se puede crear. Y en ese aspecto, el creativo, damos mucha importancia a que cada número está ilustrado por un artista distinto, que realiza obra ex profeso para la revista y dispone igualmente de libertad técnica o artística.

[P] Lo que realmente impresiona del Boletín es la cantidad y diversidad de personalidades que firman sus artículos, fundamentalmente del mundo de las letras y las artes plásticas, conservando también una parcela para la ciencia. ¿Sería posible conjugar tantas ramas de estudio sin el hilo conductor del toro?

[R] Si hay algo que caracteriza a los toros es que no son ficción, son vida y muerte cruda, realidad. ¿Es posible agotar los análisis sobre la vida y la muerte? Evidentemente, no. Es por ello que se llevan escrito en el boletín varios miles de páginas desde 1991 y siempre se encuentran aspectos y temas novedosos. Hay que agradecer a todos los autores que han colaborado con la revista, porque es a ellos a los que debemos que se mezcle el bombero torero con Kant o aparezca el cineasta Eisenstein y sus dibujos erótico-taurinos mexicanos. Con la tauromaquia pasa como con un balón en un descampado, se juega con él aunque esté pinchado y vayas vestido de comunión, el deseo es irrefrenable, y si encima quien juega –escribe- no le tiene miedo a los charcos, mejor. Y si los que se han encontrado en el descampado son de la talla de Savater, Dragó, Ginés Liébana o Montero Glez, el partido se parecerá mucho a lo que es la tauromaquia: un acontecimiento inclasificable.

[P] Si volvemos a echar un vistazo por el recorrido del Boletín, se observa un cambio en el periodo de publicación. Lo que en sus dos primeros años podríamos catalogar como una publicación trimestral, pasa a ser anual. ¿Se trata de una consecuencia directa a su, desde entonces, vida fuera de la universidad?

[R] Sí, cierto. Nunca ha sido una revista que compitiese en los kioscos, hemos vivido gracias al patrocinio, primero en la facultad, y cuando nos licenciamos con diversos patrocinios. Desde hace ya varios años se edita gracias a la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, y la colaboración de los restaurantes Cabezas Romero (Casa Pepe de la Judería, Casa Bravo…), citemos sin reparo a los que nos dan vida, sobre todo porque las delegaciones de cultura están obligadas a amparar la cultura y como tal, está considerada la tauromaquia y sus manifestaciones. Es cierto que la periodicidad ha pasado a anual, pero este número tiene 180 páginas, que son como cinco revistas de aquella antigua periodicidad trimestral. Salimos ganando. El tiempo, por otra parte, parece haberse acelerado, todo es vertiginoso, se leen los titulares de una noticia en un móvil y se pasa al siguiente. El boletín se mueve por otros parámetros, las prisas son para los malos toreros, se decía, y el boletín no la tiene, lo que tiene es el deseo de que el lector, cuando abre la revista en papel, lo primero que sienta es la necesidad de hacer lo que se ha hecho siempre con una revista –o un tebeo-: oler la tinta. Luego ya nos ponemos a leer y vemos si merece la pena lo que hemos leído.

[P] A finales del recién acabo 2020 se presentó el número 25 bajo el titulo de Los guiris en los toros, donde observamos que la tauromaquia existe mas allá de aquellas plazas abarrotadas en la costa del sol a finales del siglo XX.

[R] Los guiris, término que parece despectivo pero que tiene su origen en las guerras carlistas –guiristinos eran los seguidores de la regente María Cristina-, siempre han estado en la plaza. No hace falta recordar a los viajeros europeos del XVIII y XIX que llegaban a España y al ruedo en busca de un lugar tan exótico para ellos como la Cochinchina o Papúa Nueva Guinea. Y esos guiris, al presenciar la corrida, la han visto con unos ojos ajenos y han sacado conclusiones distintas que han plasmado en el cine, los libros o los poemas. En el fondo, todos somos guiris; por ejemplo, si eres andaluz, como me ocurrió a mí, la primera vez que ves toros en Pamplona y encierros, mi mirada era la de un guiri. Y lo mismo ocurre para quien descubre un festejo popular con sus particularidades, por ejemplo un toro ensogado o una capea en una ganadería. Si no estás acostumbrado, tu mirada es ajena, extranjera, y tu discurso al respecto será distinto. Y eso en el boletín, el discurso ajeno, siempre ha sido bandera. Ha resultado además paradójico que dediquemos el número a los guiris el año en el que menos guiris han podido venir a España, corneados por el miuresco coronavirus.

[P] Todas las revistas se pueden consultar y descargar digitalmente desde vuestra página. Sin embargo, también se edita una tirada de 500 ejemplares en formato físico. ¿A que se debe esta limitación?

[R] No podemos engañarnos, se trata de una revista minoritaria en todos los aspectos. Es cierto que puede interesar o incluso fascinar, según confiesan algunos, a gente que no presume de ser aficionada a los toros, pero también que no todos los aficionados están deseando tener un ejemplar en sus manos. Y no pasa nada. No somos el santo Grial. Es como la música del compositor Edgar Varése, si se la pones a los seguidores de la Pantoja posiblemente te apedreen. La Pantoja, por cierto hizo de novia del torero Roberto Domingo en un episodio de Curro Jiménez. Hay que ser realistas y por eso la revista se distribuye en mano a gente interesada o se reparte gratuitamente aprovechando jornadas relacionadas con la tauromaquia o exposiciones. Por poner un ejemplo prepandemia: los dos números anteriores, ilustrados por Mariano Aguayo y la japonesa Hisae Yanase sirvieron a la vez como catálogo de la exposición que se dedicó a la obra de ambos, óleos el primero, papel y collage la segunda. Y lo mismo se pretende con este número, en este caso con Rafael Obrero. Por otro lado tenemos una web en la que los interesados pueden contactar y gustosamente respondemos si se dispone de ejemplares en papel para su envío. Casi nos convertimos en objeto de coleccionista nada más salir de imprenta, cierto, pero las limitaciones están ahí, por eso las tenemos para descarga gratuita en la web. (https://boletindeloteriasytoros.blogspot.com/)

[P] Personalmente, descubrí el Boletín después de que este llevara ya un largo recorrido y me cautivó. Aunque relacionada con el mundo del toro, se trata de algo rompedor. ¿Os ha sorprendido alguna vez el tipo de público al que ha llegado? Aunque, como en mi caso, se tratase un encuentro al azar con resultado positivo.

[R] Ah, el azar. La suerte. Precisamente una de las reglas de juego del torero: desde el sorteo hasta el viento, el azar lo gobierna todo. No eres el primero que dice lo mismo, y creo que precisamente el hecho de que la revista sea un encuentro con el azar, y que a partir de ahí tengas que preguntar, investigar, llegar a ella, como siempre lo han hecho los coleccionistas interesados, es una de las señas de identidad de la revista. Aún recuerdo mis peregrinaciones por los kioscos buscando los tebeos de Spiderman de la editorial Vértice, había veces en los que el número en cuestión era imposible de encontrar pero cuando lo hacías, quizá años después en una librería de viejo, la alegría superaba la espera. No lo hacemos a propósito, ya nos gustaría que hubiese ejemplares por ejemplo en todas las barberías del país o se vendiese en las tiendas de ultramarinos. En cuanto a los lectores, todos son bienvenidos, y te puedo dar un ejemplo que te sorprenderá: un ejemplar de hace unos números llegó a manos de un declarado llamémoslo negacionista de lo que nos compete, el Niño de Elche, cuyo manager es hermano de un colaborador habitual de la revista. Según me contaron, el cantaor no salía de su asombro, fascinado con la revista. Y eso es la tauromaquia, si se entra y uno se sienta en el tendido y observa atento lo que ocurre en el ruedo, muchos prejuicios se diluyen.

[P] Desde Al Toro y en mi nombre, queremos darte las gracias a ti y a todo el equipo que forma el Boletín de Lotería y Toros por el trabajo que realizáis y este tiempo que nos habéis concedido.

[R] Gracias a vosotros por la entrevista y mucho ánimo con este proyecto, vuestra web, que creo que tiene la virtud de unir información sobre toros y sobre la cultura de los toros, que a veces se obvia o se separa como un cuerpo extraño. Creo que solo uniendo ambas la tauromaquia puede tener un discurso incontestable y efectivo. Como dijo el director argentino de cine Mariano Llinás: Muera la ficción, vivan los toros.

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