Doble Puerta Grande con los Victorinos en Soria

Por Adrián Blázquez

Toros de Victorino Martin para El Cid, Manuel Escribano y Ruben Pinar, con puerta grande para los dos últimos en la plaza de Soria.

En los terrenos del dos recibió El Cid al toro que abría la calurosa tarde en Soria. Consiguió meterlos con presura en los vuelos del capote para dejar un par de buenas verónicas tras templar la embestida en los primeros compases. Poca fuerza mostró de salida, condición que se agravó tras el excesivo castigo que recibió en la vara que se le recetó. Perdió las manos tras su encuentro con el equino y Jesus Manuel pidió el cambio, cumpliendo así con la vara reglamentaria en plaza de segunda categoría. Brindó a una plaza que previamente le había reconocido su compromiso con la localidad con la entrega de una placa conmemorativa de la mano del alcalde. Inició con la mano izquierda llevando la mano larga pero fue con la derecha, inmediatamente después, donde se encontró con la mejor condición del toro. Se gustó toreando relajado con la diestra y quiso volver a probar suerte con la zurda, con menos limpieza en el trazo durante la parte final. Dejó una estocada entera que se fue muy trasera y tuvo que hacer uso de la cruceta. Toro de buena condición que finalmente aguantó con la boca cerrada. 

Desde los inicios hizo valer su buena condición el cuarto de la tarde, con gran humillación y recorrido que supo ver El Cid metiéndole en los vuelos del capote. Muy despacio y dándole distancia al toro, inició la faena con unos largos muletazos. Se hizo presente la izquierda del matador dejando muy buenas tandas con un toro que paseaba el hocico por la arena del coso soriano. Redujo las distancias con el toro pese al espacio que demandó el toro durante toda la lidia. Con un desplante en el que se deshizo de la muleta en la cara del toro cerró la faena antes de coger la espada.

Con codicia embistió el segundo de la tarde al capote de Manuel Escribano. Muy mermado de fuerza salió de su encuentro con el caballo, donde recibió gran castigo y perdió las manos en mas de una ocasión. Fiel a su estilo y a su compromiso, protagonizó un largo tercio de banderillas con un toro muy cerrado en tablas. Inmediatamente sacó al toro de las tablas hacia los medios para iniciar faena. Corto y con poca fuerza que le hacía perder las manos, no transmitió a los tendidos pese a la disposición de Escribano. Tocando las telas en demasiado, dejó una faena deslucida que no remontó en ningún momento. Conocedor de las pocas opciones que le brindaba el toro, abrevió y se fue a por la espada para dejar una estocada caída y tendida. 

Salió Jarretero en quinto lugar que derribó al caballo tras empujar con los dos pitones metiendo los riñones. De nuevo entró al caballo para recibir una segunda vara. En la cara y de poder a poder le puso Escribano el segundo par de banderillas, que fue el mas destacado. Quiso poner un cuarto par tras dejar los palos en la paletilla cuando ejecutó la suerte al violín. Por abajo le dejo la muleta tratando de humillar la embestida de un toro con la cara a media altura. Insistió por abajo en unas tandas con la derecha ante un toro repetidor. Peor se mostró con la izquierda, con una embestida mas desordenada pero sin complicaciones visibles. Fue un toro de mas a menos que recibió una estocada caida y se le concedió la desmedida vuelta al ruedo. Dos generosas orejas para el matador, que le abrían la puerta grande de Soria.

En medio de la polvareda que se levantaba por el seco ruedo, saludó con el capote Rubén Pinar dejando un ramillete de verónicas de remató con una media. Buen tercio de varas el que protagonizó Agustín Navarro con un gran puyazo. Con gran indecisión por parte de la cuadrilla de Pinar transcurrió el tercio con los garapullos. Se doblo por abajo el inicio de la faena para sacar al toro de las tablas y dejar unas tandas con la derecha en las que el astado luchó por mantenerse en pie, resbalando constantemente debido al estado del ruedo. Más suavidad consiguió en una inédita tanda al natural para volver inmediatamente a la mano derecha, destacando únicamente un cambio de mano en una faena sin conplicacions y sin levantar el vuelo en ningún momento. Fue tras la buena estocada de rápido efecto cuando parecieron despertar los tendidos de Soria, que pidieron una oreja que el presidente concedio. No se entendió pinar con un toro que tenía mucho más para mostrar. 

Empujó hasta los medios el toro que cerraba la tarde al caballo, recibiendo un puyazo caído que el picador no consideró corregir. De uno en uno colocaron los dos primeros palos en una lidia con muchas prisas. Sin brusquedades empezó Pinar sobre la mano derecha a dibujar la faena al sexto. Lo intentó con la mano baja para corregir la embestida del toro, que cada vez lograba tocar más las telas al echar la cara arriba. Más limpieza dejó con la mano izquierda, rematando la tanda con un trincherazo con gran torería. No alargó en demasía la faena y dejó una estocada desprendida. Cortó la oreja que necesitaba para abrir la puerta grande en una petición minoritaria. 

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