Domingo Delgado de la Cámara: «He huido a propósito de la especulación fantasiosa»

Por Blázquez del Coso

Domingo Delgado de la Cámara no deja a nadie indiferente. Su conocimiento de la historia del toreo y su frecuente asistencia a las plazas hacen de él un aficionado con fuertes convicciones. Su obra La otra vida de Joselito ha supuesto un punto de inflexión en su obra literaria, convirtiéndose en su primera novela que ve la luz. Antes ya había publicado Avatares históricos del toro de lidia, Revisión del toreo: fuentes, caminos y estilos en el arte de torear, Del paseíllo al arrastre: la lídia y su evolución y Entre Marte y Venus. En este trabajo repite con al editorial Marqués y analiza como hubiera sido la vida de José Gómez Ortega a partir de aquel fatídico 16 de mayo de 1920.

[P] En primer lugar, darle las gracias por concedernos un rato de su tiempo. Tras varias publicaciones, ¿Ha sido La otra vida de Joselito su primera novela o no podemos considerarla como tal?

[R] Buenos días, es un gusto hablar con ustedes. Efectivamente, es mi primera novela.

[P] Ha destacado en varias ocasiones que la ucronía es un género que se ha trabajado poco en cuanto a las publicaciones taurinas se refiere, salvando honrosas excepciones. En un año donde se han sucedido muchos trabajos, ¿era ésta la única forma de abordar algo nuevo que girase sobre la figura de Joselito?

[R] Existen dos grandes biografías de Joselito, la de Gustavo del Barco y la de Paco Aguado. Es por ello que no tenia sentido escribir otro libro sobre lo ya mil veces dicho. Por otra parte, los libros de Jose Alameda habían colocado a Joselito en su exacto lugar en la Historia de la Evolución del Toreo. La única forma de innovar y de ver a Joselito desde otra perspectiva, era la ucronía, efectivamente.

[P] En una época donde parece que vuelven a enfrentarse los partidarios de uno y de otro con motivo del centenario, ¿conoce cuál ha sido la reacción de aquellos atemporales seguidores de Juan Belmonte tras conocer el punto de partida de la obra?

[R] Todavía no sé como se tomarán el libro los belmontistas. Espero que bien. Una vez le dijo Valle Inclán a Belmonte que para ser perfecto solo le faltaba morir en la plaza. Pues es precisamente lo que sucede en mi libro. Si Belmonte hubiera muerto por asta de toro, cosa que podía haber sucedido perfectamente, todavía sería más mito. Además Belmonte sale muy bien parado en mi libro. Estoy convencido que al belmontismo el libro le va a gustar. A quienes no va a gustar el libro es a los amantes de lo taurinamente correcto y a los envidiosos de siempre, pero la opinión de esos señores hace mucho tiempo que me dejó de importar.

[P] La lectura mas allá de los ciento cuarenta caracteres nos ha llevado a un periodo de letargo literario. Sin embargo, la cultura de la cancelación y la autocensura hacen que muchos proyectos se pierdan por el camino. ¿Se ha encontrado muchos problemas para llevar su obra al negro sobre blanco?

[R] Pues no he tenido ningún problema para publicar el libro gracias a Manuel Marqués, un editor que es gran aficionado a los toros y un gran partidario de publicar libros audaces que se salgan de la monotonía habitual. En este sentido he tenido mucha suerte, porque en la mayoría de las editoriales no quieren saber nada de publicar nada de toros. Es lamentable, pero es así. Con respecto a la cultura de la cancelación y la autocensura, es un asunto que nunca ha ido conmigo. Siempre he dicho lo que me ha dado la gana. Y lo voy a seguir haciendo.

[P] Repite con la editorial Marqués, donde ya publicó Entre Martes y Venus. Tras su primera experiencia, ¿qué le ha convencido para repetir con ellos en esta ocasión?

[R] Repito con la editorial Marqués porque el editor fue el primero en animarme a escribir el libro. En cuanto le conté el argumento, le pareció apasionante.

[P] Entrando ligeramente en el contenido del libro, me gustaría destacar uno de los motivos por lo que su lectura se hace tan entretenida. Las referencias abundan y en muchas ocasiones se difumina la línea que separa la realidad de la ficción. En este trabajo integrador, ¿cómo se eligen los hitos que se abordarán en la obra?

[R] Mucha gente me ha dicho que en mi libro se difumina la línea entre la realidad y la ficción constantemente. Es el mejor halago que pueden hacerme. Quiere decir que el libro está bien escrito y lo narrado es totalmente verosímil. Alguien ha llegado a decir que el libro de Belmonte de Chaves Nogales, es una realidad llena de ficción, mientras que mi libro es una ficción completamente verosímil. Por ahí van los tiros. Con respecto a la selección de hechos históricos, surgió con total naturalidad mientras iba escribiendo. Conozco la Historia del Toreo muy bien desde niño, y también conozco muy bien la Historia General de España. Por tanto, los acontecimientos fueron surgiendo espontáneamente conforme iba escribiendo el libro. Prácticamente no tuve necesidad de documentarme.

[P] Ya ha explicado en otras ocasiones que lo que aquí se narra podría haber ocurrido de no ser por aquel fatídico 16 de mayo en Talavera de la Reina. En el ejercicio de la creación literaria, ¿Qué acontecimiento hubiera sido el menos probable de los recogidos en el libro?

[R] Como ya he dicho antes, me he esforzado por hacer un relato completamente verosímil. He huido a propósito de la especulación fantasiosa. Además, todos los acontecimientos que suceden alrededor de Joselito, ocurrieron realmente. Por tanto, todo lo narrado podría haber sucedido realmente.

[P] Antes de despedirnos, quisiera mencionar ese enlace entre Joselito y Manolete al que tanta referencia hace. ¿Esta en su mente presentar algún trabajo sobre Chicuelo?

[R] Pues si. Ya estoy trabajando en un libro sobre Chicuelo, el eslabón perdido… pero todavía necesito mucho tiempo para terminarlo. Chicuelo es un torero importantísimo al que no se ha hecho justicia. Es el gran maltratado por la Historia Oficial del Toreo.

[P] Muchas gracias por su disposición y enhorabuena por su trabajo.  

[R] De nada, ha sido un placer. Si que me gustaría resaltar para finalizar, que en medio de la ficción novelada, hay un elemento absolutamente cierto en el libro. Y es que la consecución el toreo estático y en redondo se debe a Joselito, Chicuelo y Manolete, aunque lo hayan ignorado la mayoría de los historiadores de la Fiesta. Pues bien, en el libro el famoso Hilo del Toreo, del que habló José Alameda, aparece con toda claridad. Al final va a ser cierto que este libro mío es una ficción muy real, mientras que la literatura taurina oficial no son mas que especulaciones de gentes de casino, sin ninguna conexión con lo que sucedió en realidad. Muchas gracias por su atención.

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