El Puerto de Santa María | El excelso capote de Rufo templa una tarde interminable

Por Noelia Crespo | Foto Manuel Corrochano

Urge reflexión en un mundo en el que la medida del tiempo es algo más que primordial. Que un festejo alcance la duración de casi tres horas y media es realmente preocupante. Interminable resultó la novillada de El Freixo que abría la feria de El Puerto en la que triunfó numéricamente el valor de Manuel Perera, debutó el local Juan de María y destacó la sobrada capacidad del próximo matador de toros, Tomás Rufo.

«Zurrón – 74» de Fermín Bohórquez fue el primero de los siete astados que saltarían al ruedo portuense. El joven rejoneador granadino Sebastián Fernández. cuajó una faena interesante y de buena dimensión demostrando ostentar una cuadra notable. Supo aprovechar el galope templado y fijeza del murube para dejarse llegar los pitones y recrearse en banderillas con Nado, California o Happy. El fallo con los aceros le privó de tocar pelo.

Tomás Rufo puso pronto muy alto el listón de buen toreo. Terminada la tarde, todavía sonaban los «olés» en la plaza gaditana tras el recital del toledano con la capa a su primero. «Enemigo – 50» fue el colaborador perfecto en ese ramillete de verónicas templadas, cadentes y con gusto que le recetó a su oponente. El novillo, que repetía con un temple y clase infinita, permitió al de Pepino seguir disfrutando y deleitando con el capote en unas chicuelinas muy personales y unos delantales ejecutados muy despacio. Destacó Antonio Chacón en la brega y Sergio Blasco y Fernando Sánchez en banderillas. A pies juntos en los medios comenzó su trasteo por alto. Estructuró una inteligente y templada faena por ambos pitones, acoplado, enroscandose la embestida y llevándolo hasta el final. Supo aprovechar las virtudes de un gran animal al que le faltó una pizca más de casta para que la bella obra del inminente matador de toros calara en el tendido. La espada se llevó el trofeo.

Desrazado y sin celo resultó «Mocito – 15» con el que no pudo esta vez lucirse con la capa. No colaboró ni respondió el astado de El Freixo en una fría faena bien elaborada por Rufo que demostró una gran dimensión sin oponente. El oficio, la capacidad y técnica del aún novillero le auguran hace tiempo un futuro interesante. Estocada y oreja.

De hinojos en el tercio y a la verónica recibió Manuel Perera a «Tirachinas – 43» en toda una declaración de intenciones. Inició doblándose desde el tercio para salirse hacia afuera con el encastado animal al que había que poder y mandar desde el principio. Hubo dos ritmos en la faena, el que imprimió el novillero y el que puso el novillo, lo que dificultó el entendimiento de ambos. Acelerado y sin acople, buscó alentar al público acortando las distancias y metiéndose entre pitones demostrando una quietud y comodidad pasmosa. Faena larga llena de ganas y valor que fue premiada con una oreja.

A la verónica templado recibió el extremeño a «Travieso – 77» meciendo con personalidad y gusto el capote. Destacó Mambrú con los palos dejándose venir de largo al novillo. De rodillas en los medios comenzó toreando en redondo al noble, pero desrazado animal. Estuvo en novillero, algo más que destacable, aunque faltó limpieza y acople en una faena en la que nuevamente demostró que arrojo, valor y actitud le sobra, pero no basta. Estocada y dos orejas.

El debutante y local portuense Juan de María recibió a la verónica a «Cortesano – 9» para después quitar por chicuelinas demostrando sus ganas en una de sus tardes más importantes. Destacó Juan Contreras en la brega. Basó su faena al natural donde fiel a su concepto, aún con muestras de quien acaba de debutar y necesita torear, firmó algún natural suelto hasta el final con mayor acople y buen trazo. Finalizó un trasteo medido por ayudados por alto en el que buscó suplir sus carencias a base de entregar y querer. Estocada contraria y oreja.

«Cuco – 76», un novillo desrazado y noble saltó al ruedo tras tres horas de festejo. Volvió de nuevo el novel a estructurar una faena basada en el pitón izquierdo, por donde se sintió más cómodo y agusto. Dispuesto y con ganas de disfrutar de la tarde, intentó aprovechar como supo las embestidas que le regaló el pupilo de El Juli. Los aceros fueron una odisea que le llevaron a los tres avisos.

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