El Puerto se gana no volver tras una tarde soporífera en Pamplona

«Mala y pesada corrida del Puerto de San Lorenzo con la Emilio de Justo estuvo correcto y dispuesto, López Simón aburrió y dio una vuelta incomprensible, y Ginés Marín estuvo cómodo al natural.»

Por Noelia Crespo | Fotografía por Jon Ander Sanz

Empezaban en la tarde de hoy las corridas de toros en la Feria de San Fermín. Una feria que lleva por nombre la de «Feria del Toro», sí, toro, aspecto que hoy acusamos y no vimos todos aquellos que vimos la corrida. Muchos sin presencia para la plaza de Pamplona y todos sin la casta necesaria en un toro bravo, los del Puerto de San Lorenzo firmaron un auténtico petardo soporífero para todos los aficionados, ganándose con mucha fuerza su no presencia en la feria del año que viene. Dios dirá, pero si es por méritos, no debe repetir. Por parte de los toreros apenas vimos destellos de un Emilio de Justo correcto y firmando buenos pases de pecho al cuarto de la tarde. López Simón aburrió sin sorprender, dejando sus mejores pasajes en el inicio de rodillas a su primer toro, y Ginés Marín dibujaría con voluntad y comodidad algunos naturales de mayor factura a sus dos astados.

Abriría la tarde el extremeño Emilio de Justo sin conseguir lucirse al capote con el primero del hierro del Puerto de San Lorenzo. Suelto y frío, y apenas consiguió sacarlo a los medios cuando el toro quedó más sujeto en la capa. Tras dejarlo colocado en varas, sería picado de manera excesiva las dos veces en una verdadera masacre. Empujó el astado, a pesar de que el picador dejaría dos puyazos traseros, sin rectificar, excesivamente largos, provocando una auténtica sangría, con un toro que recibió un castigo sin control. Tras el tercio de varas, la lidia y brega en banderillas no fue a mejor, demasiados capotazos para un toro que lo acabaría acusando en la muleta. Empezaría la faena con la misma Emilio de Justo cambiándole los terrenos al del Puerto. Cogió la mano izquierda y basándose en la colocación, intentó meterlo en la muleta y llevarlo. Toro con complicaciones, sin entrega alguna. Por derecho, provocándole y ganándole pasos logró hilarle un par de pases a base de tirar de él. Vuelta al izquierdo, en un intento en vano por continuar la faena a un toro que se vio muy perjudicado tras la mala lidia que se le realizó en los tercios previos a la franela. Estuvo firme y correcto el extremeño, quien se fue a por la espada tras intentarlo por ambos pitones. Toro agarrado y tardo en sus embestidas y del que nos quedamos con las ganas de saber que llevaba dentro. Finalizaría con una media estocada algo delantera.

Con el cuarto tendría mayores opciones Emilio de Justo de poder expresarse y mostrarse más cómodo. Empezaría saludando al astado de la Ventana del Puerto, el otro hierro de la ganadería, por verónicas, una media y la revolera para rematar el inicio con la capa. Tras dos puyazos traseros y el tercio de banderillas, brindaría al público. Comenzó la faena de franela doblándose con el astado, llevándolo largo y enseñándole. Por derecho ligaría pases ante un toro noble, mal presentado y de embestida áspera. Varias tandas por ese lado, dándole más tiempo y sitio entre cada pase y cada tanda, sacándole muletazos de uno en uno con gusto. Cambió al pitón izquierdo por donde al astado le costaba más y no logró captar la atención del público, firmando apenas algunos naturales con clase. Vuelta al pitón derecho por donde dejaría un trincherazo relajado y un nuevo pase de pecho a la hombrera contraria, sin duda, de lo mejor de su faena y de la tarde. Faena en la que estuvo dispuesto y firme, a pesar de que el astado no paró de tocarle la muleta en la salida de todos los muletazos que le proponía. Finalizaría la faena por manoletinas, algo inusual en su tauromaquia, y con un pase de pecho del que saldría desarmado. Dejaría una estocada entera defectuosa, y se acabaría atascando con el descabello.

Con el segundo de la tarde, también del hierro del Puerto, logró el madrileño López Simón sujetar en algunas verónicas al capote, alternando con chicuelinas y el remate con la revolera. Tras dejar un puyazo caído, el toro mostró su falta de fuerzas en un tercio de varas en el que apenas empujó sin emplearse. Tras brindar al público la faena de muleta, comenzó con la misma en el tercio, con ambas rodillas en tierra, sabedor de la plaza en la que se encontraba. Inicio interesante en el que consiguió captar la atención del público, dejando pases por alto, aguantando y llegando a los tendidos. Apenas duró ese inicio el toro, ya que se vino a menos de manera considerable, descastado y soso, aunque noble. Seguiría por el pitón derecho, pegando pases, dejando un cambiado por la espalda y el pase de pecho para rematar. Le continuó presentando la muleta por el pitón derecho con un toro que le cuesta mucho. Sin entrega, sin transmisión, soso y descastado sería el astado al que siguió pasaportando López Simón, llevándolo para afuera, firmando pases y más pases, sin contenido alguno. Por el pitón izquierdo, transmitió mucho menos, siguió alargando una labor pesada en la que apenas decía nada, algo a lo que nos suele tener acostumbrado el torero de Barajas. Finalizó de una estocada que le hizo guardia y un golpe de verduguillo.

Sombreto” tenía por nombre el quinto del festejo, el único colorado de la corrida por parte de la Ventana del Puerto. A pies juntos, yéndose hasta más de los medios, logró lancearlo López Simón de manera habilidosa, pasándolo por ambos pitones. Puyazo caído en el que el toro empujó de frente, por el pecho del caballo con tan sólo un pitón. Tras el quite de Ginés Marín por verónicas, destacaría Vicente Osuna en el tercio de banderillas a la brega. Ya con la muleta en mano, empezaría de nuevo el madrileño de rodillas desde el tercio, descalzado, dejando pases por alto y en redondo, aunque esta vez no tuvieron el mismo eco que en su primer toro. Seguiría por ese pitón derecho, ligandole los pases a otro toro descastado, que pasaba sin raza alguna. Pases y más pases del torero de Barajas ante un toro que pasaba por la muleta sin celo alguno. Le ligó varias tandas cortas, dejándole la muleta en la cara, pero sin nada que reseñar. Cambió al pitón izquierdo, ya con el toro muy a menos, ante el que no merecía la pena seguir intentándolo. Fiel a lo que nos tiene acostumbrados, siguió intentando torear en una labor sin emoción alguna. Aburrimiento generalizado, se pegó el arrimón por intentar algo más, hasta que el toro finalmente también se acabó aburriendo de él, echándose incluso al albero pamplonica. Soporífera y pesada faena, en la que alargó en un sinsentido. Estocada algo defectuosa y vuelta al ruedo por su cuenta, demostrando una vez más que la vergüenza torera en el ruedo se perdió hace ya mucho tiempo…

Siguiendo con el hierro del Puerto de San Lorenzo saldría el tercero de la tarde, de nombre “Pitinesco” , el toro que durante la mañana se quedó rezagado del resto. Por verónicas sin mucho lucimiento lo saludaría Ginés Marín, dejando un buen manejo de brazos para pasaportarlo por ambos pitones, aunque sin poder demostrar su capacidad capotera. Le costó mucho se colocado al caballo, buscando en todo momento la huida hacia la querencia. Finalmente Agustín Navarro se agarraría bien en un primer puyazo en el que el toro metió los riñones. Ya con la muleta en mano inició la faena el extremeño doblándose con el toro, intentando enseñarle a embestir y sujetarlo en la franela. Cogería enseguida la mano izquierda, por donde lo vio más claro y se sintió en todo momento más cómodo, basando su faena por ese pitón. Dejándole la muleta, lograría dibujar algún natural suelto, tirando de él, llevándolo largo y profundo. Firmaría varias tandas al natural, consiguiendo llevar y aprovechar mejor las embestidas que por ahí le permitía el animal. En los últimos naturales el toro comenzó a salir más desentendido y suelto, se vino a menos y por el pitón derecho apenas pudo sacarle algún pase. Por derecho le buscaba más, aunque a base de taparle la salida del muletazo, logró hilarle algunos pases sin mucho eco. Final artístico ajustado con molinetes de rodillas para intentar llamar la atención del público. Pincharía y después dejaría una estocada desprendida.

Tras el sopor vivido con los cinco toros anteriores, volvíamos al hierro del Puerto, un toro que no arregló la pésima corrida lidiada hoy en Pamplona. Sin apenas poder lucirse con la capa, firmaría un quite por chicuelinas ajustadas Emilio de Justo, sin conseguir rematarlo de manera aseada. Brindis al público por parte de Ginés, quien comenzó la faena de muleta entre las dos rayas del tercio, a pies juntos, intentando llevar a un toro que mostraba su carente falta de fuerzas tras perder las manos en varías ocasiones. Por derecho y dándole disntacia, logró hilarle algunos pases a un toro sin casta ni entrega continuando la tónica de sus hermanos. Siguió intentándolo por ese pitón, dejando pases sin contenido aburridos ante un toro soso. Buscó tirar de él y aprovechando el viaje del primer muletazo, logró ligar alguno más sin quitarle la muleta de la cara. Por el izquierdo de nuevo le vimos más cómodo y agusto, firmando algún natural suelto templado. Finalizaría la faena con las clásicas manoletinas, en una labor en la que estuvo voluntarioso, pero que alargó en exceso. Media estocada y descabello para poner fin a un tarde de la que ninguno de los presentes recordará apenas un pase.

Ficha del festejo.

Domingo 7 de julio de 2019.

Plaza de toros de Pamplona. 1ª corrida de toros de la Feria de San Fermín.

Toros de El Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto, de presentación desigual y juego bastante bajo. Descastados, faltos de entrega, fuerza y transmisión. Mala corrida en su conjunto.

  • Emilio de Justo (de grana y oro). Silencio y silencio tras aviso.
  • López Simón (de gris perla y oro). Silencio tras aviso y vuelta al ruedo.
  • Ginés Marín (de teja y plata). Silencio y silencio tras aviso.

Entrada. Lleno

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