El regreso de Talavante

Por Noelia Crespo

El retorno a los ruedos del diestro extremeño Alejandro Talavante era cada vez un secreto más a voces entre los aficionados que copan las redes sociales. Y finalmente, hoy, en la gélida mañana del 14 de enero del 2020 se ha hecho oficial. El mismo día que se conmemora el décimonoveno aniversario del fallecimiento de Julio Robles, la vuelta a las plazas del pacense se anuncia como un auténtico regalo para el aficionado.

Fue un 14 de octubre de hace ya poco más de un año, cuando Alejandro abandonaba el ruedo de La Misericordia de Zaragoza consciente de la decisión que ya había meditado con anterioridad. Esa sería la última vez que el torero pisaría una plaza de toros vestido de luces para instalarse en un retiro en búsqueda de calma y reencontrarse consigo mismo. Ese domingo, y tras una fabulosa actuación, la noticia de su “abandono” por tiempo indefinido corrió como la pólvora entre periódicos, medios digitales y aficionados. Hubo tristeza. Lágrimas brotaron de los ojos brillantes en los rostros de muchos taurinos a la par que leían la sorprendente nota informativa en el Twitter oficial del matador. Sin embargo, se fue de manera elegante, en silencio y sin querer ser protagonista. Él sabía que ese día el protagonismo era para Juan José, y por ello, acompañó al maestro Padilla en su gloriosa despedida sin querer dar muestras de que esa no era la única despedida de la tarde.

Se marchó esa temporada como triunfador de San Isidro, recorriendo media España y finalizando en la Feria del Pilar. Otoño le permitió reencontrarse de nuevo con Madrid, en una doble apuesta que a la postre obtendría un resultado sin nada remarcable y con muchas críticas. Se trató de una campaña en la que finalmente, y a pesar de todos sus triunfos, se definió como una de las temporadas más complicadas del matador extremeño. Víctima del boicot que le preparó el empresario Toño Matilla, hasta hace unos meses anteriores su apoderado, Alejandro sufrió el peaje de los hilos que se mueven en la oscuridad de los despachos de los mandamases del toreo. Le apartaron de la mayoría de las ferias más relevantes de la temporada, no solo de las plazas que gestionaba su ex apoderado, sino también de otras tantas que por cuestión de intereses y presiones recibidas, ni siquiera contactaron con el diestro pacense a pesar de ser el triunfador del serial isidril madrileño. Antes un triunfo en Madrid te abría la puerta de todas las ferias. A Alejandro, estar en la órbita de Matilla, le acabó cerrando con cerrojo todas esas puertas que por méritos propios había logrado descerrajar.

Hay un sistema cada vez más podrido en su interior, el cual no deja de dar atisbos de que o se pertenece a él o será muy complicado afrontar las consecuencias ineludibles para aquel que decida afrontar un camino por su cuenta y en su contra. Sistema del que no debemos olvidar que formó parte Talavante, pero del que tras desvincularse, decidió parar y tomarse un tiempo de espera. Tras quedarse fuera de este sistema, la obligación de buscarse un hueco como torero independiente será probablemente la opción que tenga que barajar el pacense.

Sin embargo, la noticia que llevaba tiempo rondando la cabeza de muchos aficionados, llegará como agua de abril, que no de mayo, puesto que será el próximo día 11 del cuarto mes del año 2020 que recién estamos comenzando, cuando Alejandro Talavante se vuelva a enfundar el traje de luces delante de miles de personas expectantes por su regreso. Días y meses han ido tachando en el calendario algunos aficionados, esperando impacientes su vuelta. Por tanto, la noticia de que un torero de la talla de Alejandro Talavante puede volver a vestirse el terno en la presente campaña ha devuelto esa ilusión perdida al aficionado a los toros.

Suponer cómo transcurrirá su temporada se prevé impredecible. Probablemente, y tras toda la expectación que se ha generado en torno a su persona, regresará con más fuerza aún si cabe de la que tenía en temporadas pasadas. Una campaña huérfanos de su toreo ha bastado para que sean muchas las personas en las que se ha despertado la necesidad de recargar la afición con las formas toreras de Alejandro. A día de hoy, mucho se comenta también que realizará una temporada corta, no más de diez o quince corridas, lo cual genera que la expectación por ver al extremeño sea mayor. Todos quieren que pise las mejores plazas, y todos por supuesto quieren que pise la de su ciudad. Además este regreso tiene consigo una letra pequeña, y es que, para todos aquellos empresarios interesados en llenar sus plazas gracias al tirón con el que vendrá el pacense, se verán “obligados” a atender sus peticiones sobre compañeros y ganadería para el cartel. Y es que, hay aspectos que con el tiempo no cambian. Las figuras mandan y me atrevo a escribir lo que muchos piensan: «No veremos a Talavante con otras ganaderías diferentes de las suyas habituales». Algo a lo que estamos acostumbrados y algo que quizás a muchos haga que el regreso de Alejandro no le cause tanta expectación.

Aún así, sin ninguna duda, su retorno es de lo más ansiado y esperado esta temporada. Arles, 11 de abril, en mano a mano con Juan Leal y con ganaderías todavía por designar. Una fecha marcada por muchos en rojo en el calendario. 

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