El triunfalismo invade una Salamanca en decadencia

 

«La inspiración torera de Ferrera, las ganas desmedidas de Juan del Álamo y la intermitencia de Manzanares ponen punto y final a las corridas de a pie en Salamanca. Los dos primeros salieron a hombros con un palco muy orejero ante un buen encierro de Cuvillo.»

Por Noelia Crespo (@noeee_cp)

Y llovió finamente en Salamanca. No hablamos de todo lo que pudo caer del cielo y lo que cayó justo quince minutos antes del comienzo del festejo. Hablamos de todas las orejas que llovieron ayer en La Glorieta por parte del llamado «aficionado». Orejas pedidas en mayoría por un público en decadencia, absorbido por las ganas de un triunfalismo vergonzoso, a los que se sumó un presidente que cumpliendo con el reglamento, no tuvo la serenidad de poner un poco de criterio en esta plaza. ¡Salamanca para lo que has quedado! Hay plazas de pueblo con más rigor y seriedad que la de la capital charra, la cual navega sin norte ni rumbo, y es que ayer, como colofón de la feria, llegaron los regalos y el festival de trofeos excevisos para los tres matadores. Cuvillo llegaba a Salamanca para romper el elenco ganadero charro, y trajo una corrida de juego bastante completo, de ese toro que sale ahora, aunque baja de presentación. Ferrera se inspiró en una tarde de toreo puro y clásico, toreando relajado y con el duende que muchas veces surge de sus muñecas. Manzanares vino a Salamanca, pero de su toreo y esa temporada en alza vimos poco. Toreando con la manta que tiene por muleta, no se acopló con sus toros, dejando tan sólo alguna tanda más lograda a diestras con su primero. Juan del Álamo, quien entró por la vía de la sustitución, vino con ganas a reivindicar que en su plaza, merece ese sitio en carteles de figuras que tanto ha reclamado. Tardó en entender a su primero, dejando excelsos pasajes finales al natural, y con el sexto, un toro que pedía mando y poder, no se entendió.

Antonio Ferrera regresaba a Salamanca tras su pasada tarde triunfal en 2018 cuando indultó a un gran toro de Montalvo de vuelta al ruedo. Recibió a su primero por verónicas, genuflexionando la rodilla, logrando pasajes más lucidos y templados. Puyazo un tanto trasero con un toro que empujó en el peto de Antonio Prieto, quien sería ovacionado a la postre. Tras un quite por chicuelinas templadas de gusto y personalidad, destacaría el extraordinario par de Fernando Sánchez en banderillas, siendo obligado a desmonterarse. Franela en mano, inició desde el tercio, tanteando por derecho, de manera suave y sutil, cuidando a un toro algo justo de fuerzas, pero noble y con clase. Con la mano derecha lo llevo toreado largo, profundo, ajustando en cada pase con templanza y rematando con un extraordinario cambio de mano. Cambiaría a la mano izquierda, pero por ahí le costaba más al toro, dejando algún natural más hondo, y dibujando uno eterno enroscandose al toro en la cintura. Pondría punto y final a la faena tras varias tandas más por derecho, por donde estuvo más cómodo e inspirado, entendiendo los tiempos, las alturas y aprovechando las inercias del toro. Se metió en los terrenos del toro, pisó las cercanías para sacarle muletazos entre los pitones y rematar con un gran pase de pecho. Final por bajo para después recetar una estocada caída. El toro cayó y el público entró en clamor pidiendo con fuerza las dos orejas. Excesivo premio para una faena sin rotundidad. Una y gracias.

Con el cuarto de la tarde inició variado e inspirado con el capote, alternando lances vistosos con verónicas de buen trazo. Siguió gustándose con la capa, llevando cosido al toro por chicuelinas al paso hasta el caballo. Puyazo caído por parte del varilarguero, para que después en banderillas volviera a resaltar la extraordinaria labor de Fernando Sánchez, todo un torero de plata. Brindó al público una faena que comenzó desde el tercio, doblándose por bajo, dejando un cambio de mano y un remate desmayado. Con paciencia fue haciendo poco a poco al toro, lo fue metiendo en la muleta con armonía y serenidad, logrando elevar la altura de la faena cuando se ajustó a las embestidas. Con la derecha, templó y mando, le bajó la mano y ligó en redondo las tandas. Se gustó, disfrutó y se abandonó con un toro que repetía en la muleta. Por el izquierdo tan sólo dejó algún natural más encajado y despacio, pero los momentos más lucidos llegaron cuando decidió torear relajado al natural con la mano diestra, a pies juntos y con torería vertical. Pinchó en varias ocasiones tras intentar matarlo en la suerte de recibir. Enterró finalmente un bajonazo con el que el toro se fue a por él, persiguiendolo hasta el otro lado del ruedo donde Ferrera lo paró con la mano. Este hecho calentó al público, quien alocadamente y sin importarle el mal uso de los aceros, le pidieron con fuerza la oreja. Nuevo hecho de que Salamanca cada día está más perdida.

El alicantino José María Manzanares lidiaría al primero de su lote sin lucimiento con el capote. Toro que mostró condición de manso en el peto, rehuyendo la puya y el castigo en cuanto veía una salida. Hizo presencia por primera vez en la tarde Juan del Álamo en su turno de quites, dibujando unas chicuelinas y la media como remate. Ya en el tercio de banderillas destacó la labor de Daniel Duarte, quien se vio obligado a desmonterarse. Comenzó su trasteo muleteril por derecho, ligando desacoplado las primeras tandas en lo que fue entendiendo al toro. Consiguió por ese pitón una serie más lograda en mitad de la faena, dejándole la pañosa en la testuz, alargandole el viaje y llevándolo profundo con empaque y elegancia. Demostró que su toreo siempre ha sido de diestras, porque al natural dejaría pasajes kilométricos, ligando los pases en varias tandas sin ajuste. Cogería de nuevo la mano derecha ante un toro noble, repetidor y con humillación, que no le complicó nada las cosas. Listo y ventajista, logró ligarle sendas tandas por ese pitón, calando mucho entre el público. Lo mejor de la faena fue la estocada fulminante que le propinó a «Sinvaino«. Oreja por la estocada.

Al quinto de la tarde, lo saludó Manzanares con verónicas sin mucho eco ni lucimiento. Puyazo trasero con un toro que empujó en el peto y buen tercio de banderillas de su cuadrilla. Inició con la franela tanteando al astado. Siguió por derecho, sin ajustarse, toreando con el pico, siempre al hilo y sin cruzarse. Caló en los tendidos su toreo ligado y en redondo con un toro noble, clase, humillación y tranco. Buen toro con el que no acabó de acoplarse en ningún momento Manzanares por ninguno de los dos pitones. Faena fría en la que acabó aburriendo al toro y para colmo, se atascó en exceso con la espada debido a las dolencias que mostraba por la lesión que arrastra en la mano. Sería ovacionado de manera cariñosa por el público, al igual que fue ovacionado el astado en el arrastre.

Juan del Álamo llegó a su casa con más corazón que cabeza. Acuciado por la necesidad, puso mucho empeño en sus dos toros, entendiendolos tan solo al final y no sacándoles todo el buen fondo que planteaban. Con su primero, lanceó en un intento por verónicas ante un toro que apretaba con brío. Puyazo caído ante un toro que empujó también en el peto. Destacó Mambrú en banderillas, siendo obligado a desmonterarse junto con su compañero David Sánchez. Brindó a su público la faena, la cual comenzó en los medios con un molinete. Toro costoso en los primeros cites y tandas, al que pasaportó Del Álamo sin mucha transcendencia ni acople en series en redondo por derecho. Tuvo paciencia el salmantino, sobando las embestidas del astado en una faena larga. Toro que humillaba, repetía con clase y entrega en la franela del charro, al que le costó entenderlo. Lo vio claro al final, dejando los mejores momentos en unas tandas más hondas, profundas al natural, dejándole la muleta puesta y llevándolo hasta el final. Faena de menos a más, rematada con otras dos tandas a diestras más logradas y elevando la temperatura del trasteo. Se pasó mucho de faena, alargando en exceso en un intento de corresponder a su afición y asegurarse la oreja. Le faltó rotundidad y exprimir más a un buen toro. Manoletinas finales, pinchazo y bajonazo. Estaba en casa y era de esperar que visto lo anterior le cayera la oreja. Así fue, oreja de paisanaje tras dos avisos.

Con “Aguaclara” se estiró gustosamente a la verónica Juan del Álamo, saliendole a los medios con el toro, alternando con dos chicuelinas arrebatadas y la serpentina de remate. Empujó mucho en el caballo de Alberto Sandoval, quien lo sujetó y aguanto extraordinariamente los arreones del toro, que levantó en varias ocasiones al caballo. Toro de buen son y tranco, con el que se quiso seguir gustando Del Álamo por chicuelinas, arrebatandole dos capotes el toro y rematando con la media de rodillas en los medios. Gran tercio de banderillas de Jarocho, que se desmonteró junto con David Sánchez. Muleta en mano, comenzó su trasteo con la pañosa doblándose en el tercio, enseñandole y sacándolo a las rayas. Toro con clase, humillación, exigencia y prontitud, que pedía mando y firmeza, con el que no se entendió el mirobrigense. Lo pasó por ambos pitones en unas tandas frías buscando la ligazon sin acople. Enganchones en las tandas, faena pesada que no llegó a calar en los tendidos con pasajes sin transcendencia. Ganándole el paso al final, dejó una serie más asentada, dejándole la muleta en la cara. Toro importante al que toreó con más ganas y corazón que cabeza, sabiendo que en su plaza es donde más le quieren y respetan. Se tiró a matar con todo y dejó una gran estocada entera en lo alto que dejó rodado al toro. Oreja por la estocada que le concedieron sus paisanos para que volviera a saborear una nueva puerta grande.

Ficha del festejo.

Domingo 15 de septiembre de 2019.

Plaza de toros de La Glorieta en Salamanca. Corrida de toros. Feria Virgen de la Vega. 5ª de feria.

Toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación, por debajo de lo exigido. Buen encierro en su conjunto de juego, destacando varios toros por su mayor nobleza, clase, humillación y repetición. La mayoría fueron aplaudidos en el arrastre.

  • Antonio Ferrera (de azul marino y oro). Dos orejas y oreja.
  • José María Manzanares (de grana y oro). Oreja y ovación tras aviso.
  • Juan del Álamo (de caña y oro). Oreja tras dos avisos y oreja.

Entrada. Algo más de media plaza en una tarde fría y nublada con llovizna al principio de la tarde.

Detalles.

  • Extraordinaria tarde de Fernando Sánchez con los palos, dejando dos pares muy aplaudidos (cuadrilla de Antonio Ferrera).
  • Destacó Alberto Sandoval en el último puyazo (cuadrilla de Juan del Álamo).
  • Se desmonteró Mambrú en el 3° y Jarocho en el 6°, y junto a ellos David Sánchez en ambos.

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