El valor entregado de un Román herido y la oreja de un digno Curro

«Curro Díaz corta una oreja, Pepe Moral no apareció y Román sale herido tras una faena de mucho mérito y valor con una corrida de Baltasar Ibán que no cumplió con las expectativas.»

Por Noelia Crespo | Fotografías Susana Ortiz (@suortiz77)

Llegaba la de Baltasar Ibán a Madrid, una corrida sin duda de las más esperadas de todo el serial, y de las que más expectación había generado. Con la baja de Emilio de Justo tras el percance sufrido en Cáceres el pasado fin de semana, entraría en su lugar y por méritos propios el valenciano Román Collado. Mucho se esperaba de la de Ibán que al final no cumplió como se esperaba, toros complicados, con genio, exigentes, ante los que había que estar muy puesto y con mucho mérito. Hoy a Pepe Moral ni le vimos y de momento no se le espera, sin conectar con Madrid, estuvo fuera y desdibujado durante toda la corrida, ojalá vuelva el Pepe que deslumbró a todos con la mano izquierda. Curro Díaz estuvo muy digno en la tarde de hoy, matando tres toros, dejaría detalles de su concepto torero con el cuarto al que finalmente acabaría cortando una oreja. Hoy con la cara dura de la profesión hablamos de Román, y hablar de él hoy es hablar de valor, entrega y esfuerzo. Torero como pocos, logró sacarle pases y tandas a un toro muy brusco, que finalmente le acabaría cogiendo feamente cuando el valenciano se tiró con todo a matar. Hoy no es un día sencillo para escribir, hoy quiero dejar por escrito todo mi respeto y admiración a Román, mucho ánimo y fuerza torero.

No empezaría la tarde como hubiera gustado a toreros y aficionados. Recibió lanceando con el capote al primero Curro Díaz, sin apenas poder estirarse, meciéndolo por ambos pitones. Tras un mal tercio de varas en el que no vimos emplearse al toro con la cara muy alta, intentó hacer un quite Pepe Moral, pero desistió al perder el toro las manos. Tres caídas más del toro, justo al comienzo del tercio de banderillas, fueron suficientes para devolverlo por su justificada falta de fuerzas. En lugar del inválido primero, saldría un sobrero de la ganadería de Montealto, de nombre “ Argentino”, con el que Curro no logró tampoco lucirse con la capa. Toro con brío y codicia con el que intentó salirse a los medios sin mucha lucidez. Nuevo tercio de varas de mala ejecución, con otro toro que apenas se empleó y mal tercio de banderillas. Empezaría la faena de muleta doblándose con el toro, intentando salirse con él a los medios. Muy incómodo e inseguro el de Linares, siguió por el pitón izquierdo dejando naturales ayudados y después sueltos de uno en uno sin apenas calado. Dejaría una nueva tanda más reunida por ese pitón, con el toro tocándole todo el rato la muleta, lo que deslució mucho la labor. Toro exigente con el que Curro no estuvo en ningún momento, y con el que le faltó poder y mando. Por el pitón derecho dejaría algún derechazo de poco contenido. Tarea nada sencilla con un toro de embestidas descompuestas, pero que valió y al que pudo sacar mucho más el diestro. Horrible metisaca y estocada.

Empezaría lanceando con el capote Curro Díaz al cuarto de la tarde tras la mala sensación que se había quedado en la plaza con la cogida de Román. El público tenía la mente puesta en el matador valenciano, esa sensibilidad que sí tiene el aficionado de Madrid aunque algunos lo cuestionen. Brindis simbólico de emoción, dejando la montera frente a la puerta de la enfermería, de torero a torero, y es que hay veces que sobran las palabras. Empezaría doblándose con él, y dejando buenos trincherazos de calado en el tendido. Seguiría por el pitón derecho, dejando una tanda de muletazos de relajo con la figura erguida, toreando en redondo y llegando al público. Supo llevarlo por ese pitón con temple y torería, dejando buenos remates ante un toro con nobleza pero al que le faltó raza. Por el pitón izquierdo vimos poco, basándose siempre en la mano derecha, donde estuvo más cómodo y vimos los mejores pasajes. Dejaría buenos destellos y detalles de su torería elegante, algo perfilero por momentos, ante un toro que le permitió expresarse, siendo fiel a sí mismo. Faena de sabor y gusto con la que Curro consiguió meter al público en la faena, tarea nada sencilla tras lo sucedido, y de mérito. Estocada y oreja.

Con el cierra plaza, el toro que le hubiera tocado en suerte a Román, lo lancearía por un par de verónicas inspiradas Curro Díaz antes de que el toro le impidiera seguir luciendose. Mal, muy mal tercio de varas. Empezaría la faena de muleta el de Linares con pases por alto ante un toro de escaso recorrido y justo. Seguiría por el pitón izquierdo, a pies juntos, con la figura erguida, dándole el pecho y sacando algunos naturales aplaudidos por los tendidos. Basaría su faena en la mano izquierda, dejando buenos detalles de su valor ante un toro que tenía poco, más bien nada. Por el pitón derecho no pudo expresarse, y volvería al izquierdo donde logró pasajes de mérito, con mucha disposición y tragando bastante con las complicaciones del descastado sexto. Pinchó y dejaría una estocada de efecto rápido. Tarde digna del torero de Linares.

Román, quien vendría a Madrid como sustituto de Emilio de Justo, no podría apenas lucirse con el capote con el tercero de la tarde. Buen vara de Chocolate en varas tras haber sido derribado instantes antes, aunque nos privaron de una vara que le faltó al toro. Costoso y horrible tercio de banderillas, ni en una capea, en el que hubo un susto incluido de el Sirio. Tras brindar a los compañeros heridos, en especial a Emilio de Justo, empezaría la faena de muleta ante un toro brusco, que no le regalaría ni una sola embestida decente. Muy dispuesto desde el principio, le intentó ligar por el pitón derecho los pases a un toro que embestía a arreones. Mérito del valenciano, que de manera inteligente aprovechó el viaje del Ibán tras la primera embestida para ligarle los pases, superando los derrotes. Dándole el pecho, lleno de verdad y valor, conseguiría que el público no dejará de estar atento a todo lo que hacía. Poniéndose en el sitio, lograría calar dejando una faena llena de esfuerzo, entrega y disposición, al alcance de pocos con ese toro. Se mostraría superior al astado Román por ambos pitones. Cogería la espada tras no poder sacarle nada más, se tiró a matar como lo hacen los toreros de verdad, y sería prendido de manera angustiosa y muy grave. La plaza en conmoción tras la fuerte hemorragia patente en el ruedo, todos con la mente puesta en un torero, pero por encima de todo, de una persona que se acababa de jugar la vida. Hoy sólo me queda elogiar a Román y desearle mucha fuerza y pronta recuperación.

Al segundo de la tarde lo recibiría el sevillano Pepe Moral sacándoselo a los medios con la capa, templándolo y dejando una buena media verónica en los medios de la plaza. Tras un tercio de varas en el que se masacró de mala manera al toro, destacaría en banderillas Domingo Siro por su buena labor. Empezaría con la muleta en mano, doblándose con el de Baltasar Ibán para sacarselo a los medios, llevándolo largo y templado. Lo mejor de la faena lo veríamos al principio, por el pitón derecho, en una segunda tanda donde a base de perderle pasos, logró Pepe Moral ligarle los pases, calando en los tendidos. Toro que humilló al principio, con movilidad y nobleza, sobretodo por ese pitón derecho donde pudimos ver algunos destellos del sevillano. Faena que parecía que podía tomar vuelo, pero por el pitón izquierdo le vimos muy desacoplado y sin ajuste, dejando pases sin nada que decir apagando la faena y al toro. Vuelta al derecho, con un toro venido a menos, al que pudo sacarle más Pepe. De uno en uno y sin calado, se fue a por la espada con la que se atascaría. Dos pinchazos y un golpe de verduguillo fueron suficientes para acabar con el astado.

De gran presencia y aplaudido de salida sería el quinto de Baltasar Ibán al que Pepe Moral logró recibir con el capote, sacándoselo a los medios sin poder apenas lucirse. Tras un tercio de varas y banderillas sin nada que destacar, empezaría la faena de muleta doblándose con el toro para intentar enseñarle embestir. Por el pitón derecho intentaría ligarle pases, sin parar ni quedarse quieto en ningún momento. No estuvo Pepe Moral, ante un toro que dijo poco, no supo tampoco sacarle lo que tenía. Descentrado, desdibujado por ambos lados, dejó mucho que desear el sevillano, quien desde hace un tiempo no es el que era. Dejaría de nuevo un mal uso de la espada, teniendo que tirar de nuevo del descabello para acabar con el astado.

Ficha del festejo.

Domingo 9 de junio de 2019.

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Corrida de toros. Feria de San Isidro. 27ª de abono.

Toros de Baltasar Ibán, de buena presencia pero de juego complicado, exigente y duro, sin casta ni bravura. El 1° sería devuelto por inválido, saliendo en su lugar un sobrero de Montealto.

  • Curro Díaz (de azul añil y oro). Silencio, oreja y saludos en el que mató por Román.
  • Pepe Moral (de salmón y oro). Silencio y pitos.
  • Román (de azul rey y oro). Oreja tras caer herido.

Entrada. 19103 espectadores.

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