Emilio de Justo conquista una nueva plaza en la despedida de El Cid en Bilbao

«Emilio de Justo firmaría la faena de mayor peso de la tarde ante un peligroso y exigente astado. Valor, firmeza y verdad que le permitieron cortar una oreja a pesar de ser herido. El Cid, en su despedida, dejaría buenos momentos al natural con su segundo. Curro Díaz dejaría escasos detalles ante sus Victorinos».

Por Noelia Crespo (@noeee_cp)

Imponentes de presencia llegaban los Victorinos a Bilbao, demostrando la belleza del toro bravo en toda su integridad. Acartelados con ellos estaba un cartel de verdadero interés para el buen aficionado, y sin embargo, una pobre entrada lució en los tendidos del coso de Vistalegre para ver a toreros de corte puro como son Curro Díaz, El Cid y Emilio de Justo. El torero de Salteras llegaba en el día de hoy para despedirse de una plaza muy importante en su carrera como es Bilbao. Pudo deleitar a los presentes con buenos pasajes al natural con esa mano izquierda que tantos trinfos le ha dado en su carrera, tantos como le ha quitado la espada. La tarde sin duda fue para Emilio de Justo, torero que a base de sus excelentes maneras se ha ido consolidando como figura esta temporada, dejando una faena llena de verdad, firmeza y valor, resultando herido al final de la misma. Curro Díaz no llegaría a acoplarse en toda la tarde con unos Victorinos que dejaron un juego pobre y sin completar las expectativas en una tarde pasada por agua.

Uno de los toreros de la temporada como es sin duda Emilio de Justo, empezaría su debut en la plaza bilbaina doblándose con “Bocacho”, un serio toro de Victorino al que le tocaron las palmas de salida. Lidiandolo con el capote, lo acabó sacando a los medios en una labor para enseñarle a embestir. Tras un tercio de varas y banderillas sin mucho lucimiento, empezaría su trasteo muletil el extremeño sacándose al astado por bajo hacia afuera. Comenzaría faena por el pitón derecho en una media distancia ante un toro que se frenaba y al que le costaba pasar. De manera inteligente, supo estructurarle la labor Emilio, siguiendo a diestras para firmar algún buen muletazo, tirando del Victorino con firmeza. Tarea complicada y laboriosa la que tenía por delante ante un toro exigente y peligroso, de embestida incierta que en ningún momento le regaló nada. Aguantando y tragando parones, exponiendo y buscando la colocación adecuada en todo momento, lograría tirar del toro a base de oficio y entrega, dejando pasajes de mucho mérito. Seguiría por ese pitón, ajustando y muy acoplado, pisando los terrenos donde a muchos les queman las zapatillas. Cambiaría a la mano izquierda, siempre en el filo y sin dejarse nada, lo intentó por ese lado de manera meritoria, sacando y dibujando pasajes llenos de verdad y valor. El público expectante, sin quitarle un ojo a todo lo que Emilio proponía, lograría de nuevo pasajes muy asentados, tocándole las teclas exactas al animal para dibujarle destellos de toda su torería. Nuevos muletazos por derecho para finalizar un trasteo bajo la lluvia con naturales a pies juntos. Fue en ese momento cuando el toro le prendió, levantandolo por los aires y propinandole un golpe seco y duro, desgarrandole la oreja. A pesar de todo, se tiró a matarlo, cobrando una gran estocada al segundo intento. Oreja de mucho peso en su debut en esta plaza. Posteriormente acudiría a la enfermeria donde fue atendido y no podría salir a matar al sexto. Debut de gran dimensión de Emilio en Bilbao.

El Cid se despedía en la tarde de hoy de una de las plazas que le vio triunfar con los Victorinos en su época y de que manera. Con el lote de mayores opciones de la tarde y tras la emoción inicial, empezaría su despedida saludando por verónicas templadas al segundo de la tarde. Lo sacó toreado hasta los medios, firmando un buen comienzo el cual fue rematado a una mano. Primer puyazo arriba ante un toro que se empleó algo más que el primero, y un segundo en el que protestó más. Inició la faena el torero de Salteras sacandoselo hasta el tercio, empezando con la mano izquierda por donde le costó al principio cogerle el aire a un toro rebrincado y a la defensiva. Se acabaría asentando más, dejando naturales sueltos de mayor calidad, bajandole la mano y llevandolo cosido en la muleta. Lo intentó por el derecho en un esfuerzo en vano, puesto que el toro apenas pasa por ese pitón. Volvería al izquierdo, por donde estuvo más solvente y entregado, gustándose y calando mucho en los tendidos. Naturales profundos y largos, entendiendo de manera inteligente como llevar a un astado reservón, pero encastado por momentos. Supo aprovechar ese pitón, corriendole bien la mano con la muleta retrasada para dibujar naturales con esa gran mano izquierda que atesora. Estocada defectuosa, algo baja, pero efectiva que le valió para que el público le concediera una oreja.

“Bondadoso” tenía por nombre el toro de la despedida del torero sevillano en Bilbao, que a la postre acabaría siendo el toro de mayores opciones del encierro. Recibo capotero sin mucho lucimiento y primera toma de contacto lidiando al astado para sacarlo a los medios. Tras dos grandes pares de banderillas, saludaría Lipi tras parear a este quinto. Brindis al público para proseguir con un inicio de faena de tanteo desde el tercio. En una media distancia, ligaría pases por derecho en varias tandas deslucidas por la cantidad desmedida de toques que le dio el toro de Victorino a la franela de El Cid. Seguiría por ese pitón, dejando más pases sin mucho lucimiento ni entendimiento, pero que llegaron a los tendidos. Cambiaría a la mano izquierda, dejando algunos naturales profundos y largos, lo más destacado de una faena en la que no llegó a entenderse con el astado. Faltó asentamiento en una faena en la que no llegó a apostar por él del todo, pero en la que consiguió captar la atención del respetable. En una corta distancia dejaría una tanda más ligada por derecho, extrayendole pases a base de disposición. Se le fue, así como también se atascaría con los aceros en reiteradas ocasiones, algo que siempre le ha privado de triunfos mayores. Posiblemente la gente se quedó con ganas de sacar a hombros a un torero al que respetan y quieren mucho, por ello esperaron a que se marchara para rendirle una sincera ovación.

Abriría la tarde el torero de Linares, Curro Díaz quien pasaportaría por ambos pitones a un toro que le puso en aprietos de primeras. Primer puyazo medido en una pelea sin empleo, seguido de un segundo encuentro trasero y rectificado. Brindó la faena al público para después iniciar el trasteo con pases por abajo, intentando sacarlo del tercio hacia afuera. Por derecho y en corta distancia, intentaría a base de toques y cites tirar del astado, aunque sin mucho lucimiento, protestando por arriba. De uno en uno, lograría la tanda más reunida llevándolo largo, ganándole un paso y dejándole la muleta en unos momentos con falta de ajuste. Logró entender al astado, pero no cruzó la raya que tenía que sobrepasar para llegar más a los tendidos. Pasajes llenos de oficio y tesón, dejando algún derechazo de mayor calidad y templanza. No llegó a acomodarse con un toro sin casta, parado y justo de fuerzas, ante el que le faltó cruzarse, pero con el que mostró su firmeza y mando. Estocada para finalizar la labor.

Al cuarto del festejo lo saludó en un intento de inicio por verónicas sin lucimiento ante un toro al que le cuesta pasar. Ambos puyazos medidos, para que después se desmonterara Juan Carlos García tras su tercio de banderillas. Cogería la muleta, y nada más presentársela para iniciar faena un derrote le alcanzaría en la mejilla, provocándole un corte a causa de ese pitonazo. Continuaría por el pitón derecho, intentando con oficio tirar de un rebrincado y duro astado. Muchas complicaciones ante un toro que no pasaba y con el que lo intentó en pasajes valerosos por todos los medios, aguantando en la cara. Finalmente abreviaría la faena de manera inteligente ante un toro de nulas opciones, imposible, el peor de los seis. Hizo un esfuerzo con él Curro, al que mataría con una estocada certera tras pinchazo. Ovación.

El percance impidió que Emilio de Justo pudiera matar el sexto, es por ello que tuvo que hacerse cargo el director de lidia, Curro Díaz. Recibiría a un noble Victorino lidiandolo por ambos pitones sin apenas posibilidad de lucimiento, perdiendo incluso la capa. Ya muleta en mano inició la labor por bajo y derecho, sacandose el toro hacia afuera. Seguiría por ese pitón, firmando muletazos sueltos de uno en uno, aprovechandole la embestida para llevarlo en un toreo en línea hasta el final. Al natural dejaría algun pasaje más templado, a media distancia, perdiendole pasos y más cómodo. Se vino a menos el toro, aunque el torero tampoco llegó a entender al astado, sin acoplarse en ningún momento. Volvería al derecho para dejar una tanda de mayor disposición. Finalizaría su tarde con una estocada entera y nueva ovación.

Ficha del festejo.

Domingo 18 de agosto de 2019.

Plaza de toros de Bilbao. Corridas generales. 2ª de feria.

Toros de Victorino Martín, bien presentados, serios y de imponente presencia. De juego bastante pobre, algunos de mayor peligro, justos y flojos. Decepción en cuanto al juego esperado.

  • Curro Díaz (de azul añil y oro). Ovación, ovación y ovación en el que mató por Emilio.
  • Manuel Jesús “El Cid” (de azul pavo y oro). Oreja y ovación tras aviso.
  • Emilio de Justo (de negro y oro). Oreja tras ser herido.

Entrada. Un tercio escaso. Entrada muy pobre en una tarde lluviosa.

Detalles.

  • En el comienzo de la corrida se homenajeó y ovacionó a Manuel Jesús «El Cid» en el año de su despedida de los ruedos y por toda su trayectoria.

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