Francisco Montero revoluciona el Alfarero de Oro

Texto por Javier Espada | Fotografía por Susana Ortíz

La vía de la sustitución permitía hoy a Francisco Montero entrar en la última de feria de Villaseca de la Sagra por el novillero francés Maxime Solera, debido al esguince de muñeca que sufrió recientemente en su encerrona en Andorra. Y no dejó escapar esta oportunidad el novillero de Chiclana, curtido en capeas y que se ha hecho un nombre gracias a los vídeos virales que circulan en las redes sociales en los que aparece toreando en los festejos populares de los pueblos. Demostró hoy el gaditano que le sobra determinación, entrega, garra y valor para estar llamado a ser un gran matador de toros. Con el único pero de una cierta aceleración en las formas, sobresalió en un complicado encierro de Monteviejo cortando dos orejas y abriendo la segunda puerta grande del Alfarero de Oro. Voluntarioso estuvo Cristóbal Reyes sobre todo con el primero de su lote, y no pudo acoplarse José Cabrera ante ninguno de sus dos “Patas Blancas”.

Literalmente boca abajo pusieron Francisco Montero y el Monteviejo que hizo de tercero la plaza de toros de “La Sagra” con el vibrante toma y daca que mantuvieron durante la lidia. Fue una auténtica batalla de tú a tú entre novillo y novillero la que se pudo presenciar en el coso toledano. Ya dibujó verónicas de buen trazo Montero en el saludo capotero a un novillo que avisó desde el principio que no pondría las cosas fáciles. De gran nota fue la lidia de Daniel Sánchez, que fue ovacionado. En el comienzo de faena ya se atisbó el peligro y el sentido que había desarrollado el Vega Villar de Victorino, pero a base de oficio y sobre todo de aguantar y tragar, logró el gaditano tandas por el pitón derecho que levantaron al tendido por la emoción que provocaba la sensación de que en cualquier momento podría ser cogido el novillero. Lo mejor llegó con la rúbrica del extraordinario volapié. Vaya manera de tirarse a matar para cortar una oreja. Una ovación de gala se llevó también el de Monteviejo.

Al “tío” que hizo de sexto lo recibió a porta gayola y con el capote de paseo. Todo un espectáculo novedoso con el que consiguió el más absoluto silencio y atención de los tendidos de Villaseca. De nuevo una lidia dura fue la que planteó, obteniendo muletazos de mucho valor y mérito por el pitón derecho en una faena más asentada y ordenada que la anterior. Las manoletinas echaron el cierre y precedieron a una estocada defectuosa que cayó muy baja. Pese a todo, le pidieron la oreja con mucha fuerza y el presidente la concedió en el último suspiro. Los aficionados abandonaron la plaza con ganas de volver a ver muy pronto a este novillero.

Actuación de gran mérito la que firmó Cristóbal Reyes ante un complicado segundo de Monteviejo, con el que se fue a porta gayola y al que se le castigó demasiado en varas. No puso las cosas fáciles a la hora de banderillear. Desarrolló sentido en la muleta, buscando siempre las zapatillas del joven novillero. Tampoco ayudó el viento, que propició que el novillo tocara mucho las telas, algo que empeoró y mucho las cosas. Mató a la tercera entrada de un bajonazo. Silencio.

Muy complicado fue también el quinto, en la línea de sus hermanos en cuanto a las embestidas cortas, rebañando siempre en el muletazo y buscando a su presa. Intentó Reyes hacerse con él, pero se topó con un muro infranqueable. Mató al segundo encuentro de estocada caída. Silencio.

Aplaudido de salida fue el astifino abreplaza, que dejó a José Cabrera estirarse por momentos a la verónica en el saludo. Intentó lucirlo en el caballo dándole distancia, aunque quedó el novillo muy justo de fuerzas tras recibir el segundo puyazo. Quitó Cristóbal Reyes por delantales con mucho gusto. Banderilleó sin mucho acierto el almeriense para después coger la muleta y enfrentarse a un “pata blanca” que carecía del final del muletazo y cabeceaba mucho en su embestida. Mató a la segunda entrada de un horrible bajonazo. Silencio.

Complicado y sobre todo muy sosito fue desde los primeros tercios el cuarto, sin duda el que menos emoción trasmitió de toda la tarde, y al que Cabrera tampoco terminó de entender. Mató a la segunda entrada. Silencio.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Villaseca de la Sagra (Toledo). Quinta y última del “Alfarero de Oro”. Lleno en los tendidos. Novillos de Monteviejo, muy serios y astifinos, muy bien presentados, exigentes, complicados, pero con emoción. El más encastado fue el tercero y el de menor transmisión el cuarto. El más manejable, el sexto.

  • José Cabrera: silencio y silencio
  • Cristobal Reyes: silencio y silencio
  • Francisco Montero: oreja y oreja

Detalles: se desmonteró en el sexto Daniel Sánchez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *