Gloria a un torero valiente, gloria a Román Collado

Por Noelia Crespo | Fotografía Alfredo Arévalo

La tauromaquia, ese arte, esa fiesta tan bonita, pero a la vez tan dura. En una misma fotografía los máximos protagonistas, toro y toreros, una imagen llena de verdad y dolor, pero es que aunque a veces nos olvidemos, esta es una de las caras que puede ocurrir en nuestra fiesta.

Ayer un TORERO, el torero de la eterna sonrisa, ese que parece que siempre está de broma, ese que derrocha naturalidad y transparencia allá por donde va, ese torero ayer caía herido tras haberse jugado la vida con un toro que no le merecía.

Al fondo de la imagen encontramos a su bestia negra, un pitón bañado en sangre, sangre que corría por las venas de Román, cuanto menos nos dejó a todos conmocionados y sin palabras. De su pierna fluía una hemorragia importante, consciente de ello se taponó la herida, dejando un charco de sangre en la arena, y con él, sus compañeros rápidamente se lo llevaron con caras que nos mostraban la dureza de lo que había sucedido, se había jugado la vida, aún sabiendo que el toro no lo merecía.

Torero valiente como pocos, lleno verdad y entrega durante toda la faena, tan sólo un toro pudo borrarle esa sonrisa eterna durante unos minutos tras haberle hecho un desplante a la misma muerte. En la plaza, en todos los lugares en los que se veía la corrida, la sensación era horrible, la mente de todos dejó de estar en la corrida tras el tercer toro, todos pendientes del valenciano, todos pendientes de la enfermería. Allí mismo en gesto torero, de esos que emocionan, se fue Curro Díaz a brindar el cuarto toro, sin palabras, tan solo un gesto, una mirada, todo lleno de sentimiento y admiración al compañero que se encontraba allí dentro. Hay momentos en la vida donde sobran las palabras, de torero a torero.

Román fue operado en la plaza, operado por las manos de todo un ángel de la guarda para los toreros, D. Máximo García Padrós, a quien hoy hay que agradecer, aún más si cabe, la labor que hace cada día en silencio, sin querer ser protagonista de nada. Probablemente ayer le salvó la vida a un torero que luchaba por mantenerla.

El mundo es de los valientes, de aquellos que son capaces que mirar al miedo a los ojos, de enfrentarse de tú a tú y volver con más fuerza y ganas. Román, ayer te ganaste la admiración y el respeto de todos, no tenías porque haber hecho lo que hiciste, pero es que no ser así no entra en tu concepto. Gracias por todo lo que has demostrado a los aficionados, yo hoy, un día después, te quiero demostrar también todo mi respeto, mi admiración, mi ánimo y fuerza para que vuelvas lo antes posible, TORERAZO.

#FuerzaRomán

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