Gran dimensión de Emilio de Justo en la vuelta de Román a los ruedos

Por Adrián Blázquez

Toros de Montalvo para el mano a mano de Valencia entre Emilio de Justo y Román, que reaparecía tras su cornada en la feria de San Isidro. 

Llegaba Román a la plaza de valencia con esa sonrisa eterna que solo él tiene y con el terno que vistiera en la corrida de Baltasar Iban donde sufrió la grave cornada en Madrid. Hoy reaparecía tras un mes y diecisiete días después en su plaza de Valencia, que le recibía entre aplausos. Saludó la ovación desde el tercio y quiso compartir el momento con Emilio de Justo que, apenas unos instantes antes, se había sumado como uno más a las palmas de ovación a Román. 

Con los vuelos del capote consiguió Emilio de Justoabrirse a la verónica para recibir al toro que abría la tarde en Valencia antes de que saliera suelto momentos después. Sonaron las primeras palmas mientras de Justo lidiaba con el viento para poner en suerte al toro para recibir la primera vara de manos de su picador de confianza Felix Majada. Puyazo medido en el sitio protestado por parte de los tendidos. Probó al toro templando mucho la embestida con un capote con mucha calidad para dejar paso a un segundo puyazo trasero y breve. Quiso Román adelantar incluso más su reaparición en este coso quitando al primero de la tarde, labor de la que desistió por culpa del incesante viento. Sin complicaciones ni lucimiento pasó el tercio de banderillas la cuadrilla de Emilio con profesionalidad. Sobre la mano derechos y pegado a tablas recibió con la muleta al toro, alternando la embestida por ambos pitones y sacándolo a la segunda raya del tercio con mucha torería. Siguió por el pitón derecho para iniciar el toreo en redondo con un toro al que no tardó en acoplarse. Ya con los primeros acordes de la banda de música sonando, probó al natural y recetó dos tandas realmente buenas que hicieron meter a la gente de lleno en la tarde. Insistió en una tercera tanda sobre la zurda con menos lucimiento y limpieza, donde el toro logró alcanzar las telas. Temiendo que se apagase pronto la acometida del toro, le dio un acertado tiempo para arrancarle los últimos muletazos para terminar la faena. Ya con la espada en la mano, quiso poner la rúbrica con una última tanda por ese pitón izquierdo que tanto había conseguido lucir, pese a la escasa colaboración del toro en los términos finales. Preparó al toro con paciencia y sapiencia para dejar una estocada entera al tiempo que sonaba el primer aviso. Sonaba el segundo aviso para el torero extremeño mientras no conseguía el acierto con un descabello que se le atragantó. 

Con buen tranco salió el tercero de la tarde, que levantó las palmas a su paso por la plaza como una exhalación. Al contrario de lo que ocurriera con el primero de su lote, esta vez vimos la faceta lidiadora de Emilio con el capote. Si se repitió en cambio el sobremedido tercio de varas por orden expresa del matador. Dos encuentros reglamentarios a modo de trámite y cambio de tercio que debería hacer plantear a Valencia su categoría de plaza de primera. Brindó este tercer toro a su compañero Román, al que hizo salir al tercio. Genuflexión y por abajo comenzó el trasteo con mucha cadencia por dentro de la primera raya. En los medios recetó la primera tanda con la derecha que rubricó con sus particulares pases de pecho. Tratando de imprimir un trazo largo siguió por ese pitón e intentando bajar más la mano, aunque fuera de sitio por momentos. Con el toreo al natural se le vio mejor, dejando varias tandas de gran calado. Pereció Emilio haber cogido el aire al toro y quiso probar una vez más por el derecho, dejando la mejor tanda de la faena. A pies juntos y dándole el pecho, regaló una última tanda al natural muy ligada que dejó al toro cuadrado para la suerte suprema. Estocada hasta las cintas que hizo rodar al toro al tiempo que el torero salía de la cara del animal. Pañuelos al aire de forma inmediata y una oreja para Emilio de Justo. 

En la línea de sus hermanos salió el quinto, al que con oficio consiguió meter en los vuelos el torero dejando una buena media. Peleó en en caballo de Mario Benítez en la primera vara, midiendo en el segundo encuentro con el peto. Esta vez si tuvo el gesto Emilio de Justo de concederle un quite al sobresaliente de la tarde en Valencia, que quitó por chicuelinas y se encontró con dificultades para rematar el quite y salir de la cara del toro. Con una oreja en el bolsillo, inicio de manera excelsa la faena con la muleta, dejando una primera tanda con la derecha muy encajada y con mucho gusto, sin dejar al toro llegar a tocar las telas. Con un público entregado y estructurando muy bien los tiempos, basó la faena en la mano izquierda, dejándole siempre la muleta puesta para ligar los naturales que remató con mucha torería. Se fue a por la espada sin alargar con la faena hecha para dejar una última tanda de naturales con mucho poso. Tuvimos que esperar al tercer intento para ver la estocada que caracteriza a este torero, que perdió la puerta grande tras pinchar en las dos primeras entradas. Gran tarde de Emilio de Justo que, dejando a un lado los trofeos, dio una gran dimensión en su debut como matador de toros en la plaza de Valencia. 

Con la banderas ondeando con fuerza hacia su presentación Presumido, que permanecerá en la memoria de muchos aficionados por ser el toro de la reaparición de Román. Un tanto dubitativo con el capote y ante la indecisa condición del toro, no conseguimos ver al torero lucirse en el recibo a este primero de su lote. Trasera y caída cayó la primera vara en una pelea inexistente protestada por el respetable. Alguna mejoría presentó al segundo encuentro la ejecución de la suerte, sin llegar a ahormar la embestida. Suelto y sin picar se mostró en el tercio de banderillas, donde puso en dificultades a la cuadrilla para ponerle en suerte y los palos. Brindó al ministro de fomento en funciones la muerte del toro y comenzó la faena sin probaturas. Pese a su breve paso por el caballo, el toro se paró desde un principio, midiendo mucho a un Roman que decidió empezar sobre la mano derecha.  Con firmeza pero sin lucimiento siguió con la diestra tirando de las escasas embestidas que le regaló el astado. Fue la mano izquierda quien hizo que la música sonara en la plaza de Valencia, mano con la que insistió pese a los amagos del toro por rajarse. Consiguió sujetarle y poco a poco le bajó la mano para estructurar una faena de menos a más basada en el toreo al natural. Pareciera que el toro quisiera mostrar su movilidad en los términos finales, pero fue Román quien se encargó de recordarle lo que podía ofrecer con su buen hacer. Acabó de redondear una faena que no auguraba nada triunfo con unos cambios de mano por la espalda que levantaron al público asistente de sus localidades. En suerte contraria y recibiendo, dejó un pinchazo arriba después de que escuchara el primer aviso mientras se cuadraba con el toroMetisaca en el segundo intento y estocada con mucho defecto que le sirvió para pasaportar al primero de su lote. Segundo aviso y golpe de descabello para pensar en el cuarto de la tarde. 

Castaño de capa fue el toro que salió en cuarto lugar, con el que Román intentó abrirse con el capote pero el toro no se lo permitió. Fiel a su querencia, se fue al relance al caballo que guardaba la puerta perdiendo las manos en dos ocasiones, antes y después de la vara que dejara Chocolate. Con un visible lesión en los cuartos traseros, acertó el Presidente sacando el pañuelo verde que indicaba la devolución del cuarto de la tarde a corrales. Con el hierro titular y 610 kilos de peso salió el cuarto bis, que de nuevo privó a Román lucirse con el capote. Hasta en tres ocasiones apoyó la puya el del castoreño durante el primer encuentro, tras el que el toro perdió las manos en su huida. Misma ejecución en la segunda vara y muestras de falta de fuerza del astado. A los medios se fue Roman para reencontrarse con su plaza y brindar la muerte del segundo de su lote. Pese al poco eco en los tendidos inició con firmeza la faena con la pañosa. A media altura con la derecha templó al toro en los primeros compases. No mostró lucimiento el toro, que no acompañó ni regaló nada en las cortas series del valenciano. Lo intentó por el izquierdo, con nulo resultado, para pasar de nuevo a la diestra, sobre la que buscó la colocación para sacarle de una en una las embestidas que no tenía. Sin opciones, abrevió y acertó. Dejó una estocada saliéndose de la suerte que sirvió para que doblase el toro. Pese a no aparentar dudas en el resto de suertes, si las mostró a la hora de ejecutar la suerte suprema. Los fantasmas desaparecerán con el tiempo y volveremos a ver aquella buena ejecución que le hizo conseguir el premio a la estocada de San Isidro. 

Tuvimos que esperar al último de la tarde para ver a Román torear a la verónica de salida. Con la cara alta y haciendo sonar el estribo, protestó el castigo de la primera vara de Chocolate. Misma suerte correría la segunda vara, teniendo que entrar una tercera vez en una puya que se fue trasera. Los pitos durante el tercio de banderillas sucedieron a los pitos que recibió el picador en una mala tarde por parte de los hombros de un Román que pedía calma. Con la cara alta como ya hiciera en los compases anteriores de la lidia, embistió el cierraplaza a la muleta de Roman, que le dio demasiadas concesiones sin tratar de corregir esa condición en la embestida durante los inicios con la muleta. Poco lucimiento y nulas posibilidades tuvo con su lote de la tarde, en la que sí mostró que se encuentra bien fisicamente pero que tiene que recuperar el sitio que nos hizo enamorar esta temporada.

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