Gran dimensión de Javier Castaño y Antonio Nazaré con los de Escolar en Arenas de San Pedro

Texto y fotografías por Lucía Hernández

Arenas de San Pedro, 24 de agosto. Corrida de toros mixta con novillos de Caridad Cobaleda (rejones) y toros de José Escolar (lidia a pie), muy bien presentados, para el rejoneador Juan Manuel Cordero que entró en sustitución de Paulo Jorge Santos, Javier Castaño y Antonio Nazaré. La entrada fue inferior a la mitad del aforo de la plaza.

Cada destacar que no se anunció el cambio de rejoneador y que la gente se encontró con el panorama ya en la plaza. Se desconocen los motivos por los que el rejoneador titular no asistió.

Dio comienzo la tarde y al primer utrero lo recibió la cuadrilla del rejoneador Juan Manuel Cordero. Erró en los dos rejones de castigo. Tras ello, en el tercio de banderillas sufrió algún que otro apuro para colocar los palos. Muchas banderillas en el lomo del animal y poco toreo a caballo se vio. Falló reiteradamente con el rejón de muerte, y el que le hizo caer finalmente entró por el costillar del animal. No se le dio una muerte digna y por ello fue premiado con una generosa ovación el rejoneador.

El cuarto de la tarde, el segundo de rejones para Juan Manuel Cordero fue recibido como ya sucediera en el anterior novillo por su cuadrilla. Dos rejones de castigo de dispar colocación que avivaron al animal que salió con un leve letargo. Templó toreando de costado entre par y par. Muchas banderillas sin sentido con un animal que colaboró. Con el novillo en toriles puso un par a dos manos en el que arriesgó. Falló con el rejón y cambió de caballo. Innumerables pinchazos y sonó un aviso. Espectáculo bochornoso y bronca para el rejoneador.

El primero de José Escolar en la tarde recibió una ovación nada más pisar el ruedo. Javier Castaño se pudo estirar a la verónica y con agilidad lo sacó hacía el centro del ruedo. Colocando al toro para el tercio de varas, el diestro salmantino cayó a merced del toro, pero con aparentes consecuencias físicas continuó la lidia. Dos puyazos recibió el toro, que se hizo de rogar para arrancarse en el segundo. Brillante tercio de banderillas, obligados a saludar Joao Ferreira y Fernando Sánchez. Comenzó faena por bajo, tanteando por ambos pitones. Se puso a torear por el pitón derecho y ese fue el pitón del toro, buenos derechazos con los que hizo disfrutar a los asistentes. Al natural el toro fue otro cantar, hacía hilo y eso complicó la labor. Por derecho se tiró a matar, pero pinchó en lo alto en dos ocasiones. Ovación tras caer el toro a Javier Castaño y en el arrastre al astado.

El quinto de la tarde, tercero de José Escolar, fue recibido por Javier Castaño que mermado de sus facultades necesitó de su banderillero, Joao Ferreira para parar al toro. Dos puyazos traseros, el primero largo y barrenando. Con la montera calada comenzó faena. Probó al toro por ambos pitones, este no pasaba y tiró por la calle del medio acertadamente. No estaba al 100% debido al percance que tuvo en su primero. Pasó un mal rato en el momento de la suerte suprema, ya que estaba con él el toro, y tuvo que llegar incluso a tomar el olivo. No se le dio una ovación que bien merecida tenía el matador por el esfuerzo.

El tercero de la tarde, segundo de la lidia a pie, correspondió a Antonio Nazaré el cual no se pudo estirar a la verónica y se limitó a sacar al toro a los medios cerrando con una bonita media. Un solo puyazo, largo, al que el astado asistió con prontitud y en el que apretó. Brindó a El Fundi su labor. El toro tuvo fijeza, escasa fuerza y mucha picardía. Por ambos pitones se justificó, pero estuvo fuera de cacho la mayor parte del tiempo. Al natural consiguió sacar algún buen muletazo aunque el torero no se acopló hasta el final de faena, la última tanda fue la mejor. De uno en uno y colocandose al terminar el muletazo, acabó por todo lo alto. Mató con una estocada entera algo caída que fue efectiva. Ovación para el astado en el arrastre y oreja para Antonio Nazaré.

El que cerraba plaza fue recibido con destreza por Antonio Nazaré y se lució por bajo. Dos puyazos, el segundo costó que lo tomara, en los que tuvo una deslucida pelea. Tercio de banderillas en el que se tuvo que hacer presente el matador ante las dificultades que puso el animal. Probó por ambos pitones antes de ponerse a torear. Al natural no pudo gustarse debido a que le buscaba los pies. Por el pitón derecho basó la faena y pudo dar buenos muletazos templando la embestida del cuatreño. Estocada tendida que fue suficiente para dar muerte al último de la tarde. Oreja para el diestro que abre la puerta grande y palmas en el arrastre para el toro.

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