Granada | Paren la música, falta el toro

Por Adrián Blázquez

Debo advertir a nuestros lectores que, si han llegado hasta aquí para leer una crónica al uso, donde se cantan loas sobre las actuaciones de los matadores, están en el lugar equivocado. Y es que hoy se lidiaban en la plaza de toros de Granada toros con el hierro de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, Curo Díaz y Sebastián Castella, que resultaba ser el torero con menos años de alternativa en el cartel. Ya van veinte, pero eso no les importa, siempre que sigan actuando frente a corridas escogidas y toros que no les hagan sudar. El cartel de la tarde de hoy en Granada, hartos de las mismas combinaciones, bien podría estar fechado a 26 de septiembre del 2000. La única diferencia, es que alguno de los actuantes estaría empezando en esto y otros consolidándose. Es por ello que, en aquellos años, no hubiese motivo para las protestas. Al menos había hambre y variedad, aunque fuera a durar poco.

Enrique Ponce (30) abriría la tarde con el primero de Juan Pedro Domecq, que marcaría el preludio de la tarde. Tantos años de alternativa parece que no han sido suficientes para aprender que no se puede cambiar el tercio de banderillas tras las dos primeras entradas, niaunque tenga cuatro palos puestos, sin que haya motivos extraordinarios para ello. No fue el caso y el presidente acertó al denegarle el cambio de tercio al catedrático del toreo. Esto es de primero de cátedra. Verán que me he saltado la actuación en el tercio de varas, como los actuantes en la tarde. Ni siquiera es ya reseñable que estos astados pierdan las manos y protagonicen caídas a la salida de un caballo que no le ha ejercido castigo alguno. Como lo vería Ponce, que él mismo mando callar a la banda de música al poco de arrancarse con el primer pasodoble y tras numerosas caídas del toro. Una oreja y a seguir batiendo records. Con el cuarto, al que le cortaría las dos orejas, dejó patente su torea lleno de manierismo, sin obligar nunca al toro. Algunos ya veíamos la sombra del indulto echándose sobre la plaza. Sainetero de nombre en una hermosa ironía, que se comió el toreo de rodillas y por poncinas. Los espectadores no íbamos a ser menos.

El segundo de la tarde no iba a ser menos y perdió las manos en su encuentro con el caballo, derribando al caballo en su vuelta sobre las cuatro extremidades. Le tocó a Curro Diaz (23), por si a alguno le interesa. Al toro, lo que mas le importaban eran las tablas, hacia donde echaba la mirada en un intento desesperado por rajarse. No hubo entendimiento con un toro que se quedaba corto en los vuelos de la muleta, enganchando los engaños del diestro y silenciando su actuación. El mejor momento de Curro llegaría con el recibo al quinto, donde dejó caer su capote para exprimir torería en los lances. Dos caídas, dos, protagonizaría en la muleta; una por el derecho y otra por el izquierdo, para no hacer de menos. Premiado con una oreja, finalizó su actuación.

Tal me apresurara al decir que el presidente acertó tan solo una vez. Fueron dos. El segundo acierto, aunque tarde, llegó al sacar el pañuelo verde con el primero del lote de Sebastián Castella (20). Corrió turno y salió el tercero, con el que nos sorprendió, como pasaría en el sexto, al cambiar sus ya característicos inicios de faena con la muleta oscilando en la espalda. Ni para llamarlo desde los medios tenían los toros. Inició por bajo esta vez y consiguió ligar mas muletazos en la parte final de la faena. Oreja tras aviso como resultado. El sobrero que hizo de sexto se arrastró, derrotó con la cara arriba y se paró. Oreja al trasteo y una puerta grande más, en minúsculas.

2 pensamientos sobre “Granada | Paren la música, falta el toro

  1. La oreja en el primero de Ponce se la a pedido él de forma airada al presidente, como va siendo construmbre en el de Chiva.
    Esto es una repetición desde… como dices desde el año 2000, sopor, y la sensación de haber visto la misma corrida, la misma faena, mil y una vez.

  2. Basicamente estoy de acuerdo con su crónica y es que desde que murió Juan Pedro padre esta ganadería a perdido mucho al cambiar la sangre, soy de los que piensan que al toro hay que exigirle de salida pero haciendo las cosas bien hechas. Pero le voy a poner dos peros, la faena de Curro Diaz a lo que tenía delante fue muy buena para mi gusto, porque incluso hubo tandas donde obligo a un toro desrazado y sin fuerza. Y el sexto, hay amigo, lo que hizo Castella desde el principio es exprimir a un toro que no tenia nada y en último tercio aguanto paradas, variada la faena, aguanto hasta que le echara la cara arriba una vez de ellas a punto de costarle un disgusto gordo, la estocada final fue inapelable por si misma valia una oreja, y si comparamos las dos que corto Ponce y la categoría de la plaza, este señor torero se merecía otras dos, sinceramente no se por que existe estas injusticias y falta de rigor en un mundo que poco a poco lo estamos matando, empezando por presidentes y profesionales y al final, no va hacer falta antitaurinos porque el propio mundo del toro se bastara par acabar con él mismo. Un saludo.

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