Hoy todos echaron de menos el ruido de Madrid

Por Adrián Blazquez

Toros de Alcurrucén para los diestros David Mora, Paco Ureña y Álvaro Lorenzo en la décimo octava de San Isidro.

Realizaba Paco Ureña su segundo paseíllo en esta feria de San Isidro y el cuarto desde su reaparición. Consiguió cortarle una oreja al segundo de su lote que se lidió en quinto lugar. Iniciando la faena con ayudados por bajo y pases del desdén, se sacó al toro a los medios para recetarle la primera tanda con la derecha a pies juntos, con gran torería y verticalidad. Con la pañosa en la mano izquierda, dejó una primera tanda de naturales de gran temple y relajación a un toro que siempre salía distraído de los vuelos de la muleta. Remató siempre por abajo las tandas que ejecutó, acomplándose a la condición del toro y mostrando su faceta mas torera. Con rodilla en tierra finalizó la faena, preparando al toro para la suerte suprema. Pinchó en su primer intento con el acero en la suerte de recibir para acabar con una estocada entera un tanto desprendida. Madrid premió con una oreja a su torero por excelencia.

En el primero de su lote destacó el recibo capotero, abriéndose por verónicas rematadas con una media en el mismo centro del ruedo. Quitó Álvaro Lorenzo por gaoneras tras el paso por el caballo, donde no se le castigó demasiado. Brindó Ureña a sus compañeros recientemente heridos antes de doblarse con el toro en la raya del tercio para iniciar la faena. Basó la primera parte de la faena sobre la mano derecha, donde dejó buenos muletazos a pies juntos y con figura muy erguida. Ligando y llevándoselo a la cadera, tomó la zurda para darle el pecho y abrir el compás con mucha suavidad en los toques, manejando muy bien los vuelos de la muleta. Mató al tercer intento con una estocada entera que de nuevo se le fue baja.

David Mora trenzaba el paseillo para comparecer en su única tarde de la feria. Con el primero de la tarde se estiró por verónicas con un toro que salió distraído haciendo honor a la condición del encaste Núñez. Duelo de quites por gaoneras por parte de Ureña y David Mora. Con habilidad y oficio pareó Ángel Otero, siendo ovacionado por la afición venteña. Para él fue el brindis del torero madrileño, que sacó con mucha toreria al toro por bajo hacia los medios. Hasta aquí llegaría el buen hacer de Mora en una faena que siguió con derechazos a pies juntos buscando la ligazón pero sin conseguir llegar a los tendidos. Sin opciones de triunfo y conocedor de ello el torero, se tiró por derecho tras la espada en la primera entrada, siendo cogido aparatosamente por el astado. Repuesto y con las cartas echadas, volvió a repetir la suerte entrando con mucha verdad a matar a su oponente. Recurrió al verduguillo para finalizar una faena donde se le reconoció su disposición con el acero.

Cerró su actuación con un toro que fue muy protestado desde los inicios por su mala condición y falta de fuerza. Intentó David hacerle faena a un toro inválido que no poseía condición para la lidia. Mató de una estocada entera tras pinchar.

Completaba el cartel Alvaro Lorenzo que, una vez mas, no tuvo su tarde. Con su primero, un toro con la cara muy alta durante toda la lidia, empezó por doblones para intentar sacar a un toro parado lo poco que tenía. Tiró de él para ligar los muletazos en unas tandas que transcurrían sin decir nada. Mató con una estocada muy trasera y tendida que al toro le valió.

El toro que cerró la tarde dio muestras de mansedumbre desde los primeros compases. Se intentó doblar de nuevo Lorenzo para empezar con la muleta, pero el toro solo ofrecía una embestida irregular que el torero no consiguió doblegar. Sin pena ni gloria terminó su actuación con una estocada desprendida.

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