«La Escuela de Badajoz eleva el nivel en la Final del Bolsín de Ciudad Rodrigo»

Por Noelia Crespo | Fotografía Adrián Casado

Con el Carnaval del Toro a la vuelta de la esquina, ayer se puso el broche final a la LXIV Edición del Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo con la celebración de su gran final. Un tentadero de machos muy variado el que se pudo ver en la plaza de tientas del Hotel Conde Rodrigo II con cinco novillos procedentes de ganaderías distintas. Manuel Perera, José Francisco Amaya, ambos de Badajoz, y Mario Navas, de la Escuela de Salamanca, fueron los más destacados. En las labores de lidia y colocación de los animales al caballo estuvieron Alberto Durán y Alejandro Fermín.

Procedente de la ganadería de Hermanos Asensio y por nombre “Pintor”, abriría la tarde un novillo negro, justo de fuerzas y con mayor calidad por el pitón derecho. Con él comenzó el algabeño Francisco Javier Illanguas en unas primeras tandas de tanteo y probaturas. Se asentó más en su segunda ronda, estando aseado y correcto, dándole los tiempos necesarios al novillo y llevándolo más profundo. Demostró su oficio con ambas manos, aunque no terminó de calar entre el público asistente. Por otro lado estuvo Erik Candil Olivera de Badajoz, quien entendió de primeras a un novillo venido a menos y embistiendo con la cara más alta. Estuvo asentado, cogiéndole el aire y presentándole la muleta en el sitio y enganchandolo adelante. Una tienta más demostró sus buenas formas y limpieza a la hora de hilvanar los muletazos.

“Caradura” de Los Requiles de Luis Palla salió al ruedo en segundo lugar. Un novillo con poco recorrido, al que había que saber llevar y que finalmente acabaría sacando genio. Fabio Jiménez de la Escuela de Salamanca comenzó con su tienta intentando imponer su mando sobre un novillo que le avisó con varios sustos en reiteradas ocasiones. Desacoplado y desconfiado estuvo en todo su planteamiento, lo que empeoró la condición del novillo, siendo además desarmado en varias ocasiones. Flojo paso por una final en la que no consiguió asentarse en ningún momento con el de Palla. Por su parte, también de la Escuela salmantina, Mario Navas comenzó su trasteo con unos doblones de mano baja y muy toreros por el pitón derecho. Lo entendió desde el principio y supo cogerle el aire pronto, dándole el tiempo y la distancia requeridas. Estuvo sensacional con ambas manos, firmando muletazos con despaciosidad, con mucho gusto, personalidad y sentido del temple. En su segunda ronda pasó un mal trago con un novillo ya orientado y sin un pase. Extraordinario Bolsín el firmado por el vallisoletano.

En tercer lugar pisó la arena mirobrigense el novillo de El Gustal de Campocerrado, de nombre “Tejedor”. Tras uno de los puyazos, el animal dio muestras de haberse descoordinado, quedando su condición algo mermada para la lidia de los novilleros. Con el comenzó el alumno salmantino Esteban Tabernero en un trasteo templado por alto. Estuvo correcto y aseado en sus primeras tandas, intentando en todo momento llevarlo largo y profundo. Se creció más en su segunda ronda, logrando naturales templados y de caricias suaves, sabiendo cómo presentarle la muleta a un novillo deslucido, echándole los vuelos y rematandolo con gusto. Reafirmó en la tarde de ayer el serio Bolsín que ha realizado. También de Salamanca, Ismael Martín comenzó sin probaturas con la mano izquierda, llevando templado y profundo al novillo. Estuvo centrado y correcto, entendió la condición del novillo, aunque sus tandas no acabaron de calar entre los aficionados, logrando los momentos de mayor lucimiento con magníficos pases de pecho hasta el final. Tras un Bolsín con algún altibajo, se postula como un firme candidato para pisar la plaza de Ciudad Rodrigo.

“Banquero” de la ganadería de Gómez de Morales fue un novillo con recorrido, repetición y pronto, siendo premiado tras la final como el más bravo de la tarde. Álvaro de Chinchón comenzó doblándose con él para llevarlo hasta los medios. Novillero con oficio y técnica, recetó varias tandas por derecho limpias y aseadas. En su segunda ronda probó por ambos pitones, y aunque su labor no acabó de llegar al tendido, estuvo correcto en todo momento. De Cheles, regresó de nuevo José Francisco Amaya Valencia, quien ya en la semifinal se postuló como uno de los aspirantes a llevarse el Bolsín. Comenzó por derecho, entendiendo al novillo, dejándoselo venir de largo e imponiendo su mando. Templó la embestida con poderío y logró firmar muletazos profundos de mano baja por ambos pitones, convenciendo al público presente. Novillero de raza, quien demostró su variedad con series de rodillas, manejo de ambas manos y bernardinas ajustadas para finalizar su faena. Sin ninguna duda, estará presente en el  Carnaval del Toro tras su gran Bolsín.

Para finalizar la tienta salió un macho de Hermanos Boyano de nombre “Alambrito”. Novillo justo de fuerzas, pero con mucha calidad, clase y ritmo. Comenzó con él Germán Vidal en toda una declaración de intenciones enterrando ambas rodillas en tierra. Estuvo correcto y asentado, firmando sus mejores momentos en su segunda ronda. No terminó de calar y llegar al tendido su oficio y concepto, realizando para finalizar unas tandas por circulares. Como colofón al Bolsín, llegó Manuel Perera de Badajoz para revolucionar el certamen mirobrigense. Comenzó por derecho, con gusto y temple, llevando hasta el final la embestida del novillo y rematando las series con pases de pecho cumbres. Siempre en torero, firmó naturales excelsos, echándole los vuelos de la franela con suavidad, enganchandolo adelante y terminando por debajo de la pala del pitón. Estuvo extraordinario, con un concepto clásico, de mano baja, gusto y torería encandiló a todos los presentes. Tras un Bolsín magnífico y tras ser uno de los máximos favoritos, ayer tras una tarde soberbia y sublime se encumbró seguramente, si nadie lo impide, como el próximo triunfador del Bolsín 2020.


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