La gran oportunidad de la Liga Nacional de Novilladas

Por Noelia Crespo

«Renovarse o morir» es a día de hoy uno de los pilares básicos sobre los que se cimienta la tauromaquia. En numerosas ocasiones oímos y leemos a los aficionados reclamar, con razón, una mayor variedad tanto en el apartado ganadero como en el de los actuantes de muchas ferias. Es en este año aún incierto cuando cobra especial importancia el papel de las novilladas teniendo en cuenta que apostar por la juventud del toreo es lo que más cuesta en la mayoría de las plazas.

La Fundación Toro de Lidia, criticada muchas veces con y sin razón, ha sido la encargada de organizar un certamen de novilladas en las distintas zonas del país que suscita un interés muy atractivo para el aficionado. Castilla y León, Andalucía, Madrid y las zonas del norte y el mediterráneo peninsular podrán gozar durante los próximos meses del que se prevé que sea el futuro de la fiesta con una amplia variedad de ganaderías y encastes locales en plazas y pueblos diversos. ¿Qué más se puede pedir? Evidentemente habrá opiniones de todos los colores, todas válidas y aceptables, faltarán plazas, novilleros y ganaderías, pero la inclusión de un gran número de novilladas – sumándose a las grandes ferias como Villaseca de la Sagra, Algemesí o Calasparra – es una bocanada de aire fresco para todo el toreo en los tiempos que vivimos.

Esta Liga es, sin lugar a dudas, una gran oportunidad para los pueblos en general, y para los novilleros y ganaderos en particular, ya que aunque a algunos seguramente solo les suponga una novillada más para aumentar su bagaje o para sacar animales del campo, a la mayoría les supondrá el inicio de una temporada en la que quien sabe se estén jugando más de lo que muchos se piensan. Ojalá todas ellas sean un éxito rotundo para todos.

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