La valentía necesaria para disfrutar de la libertad

Por Blázquez del Coso

Cuatro días han pasado desde la reapertura de la Plaza de Toros de Las Ventas y dos desde que en Madrid ganara la libertad. Pese a que tradicionalmente la jornada de reflexión se sitúa durante las veinticuatro horas antes de los comicios, algunos deberían tomarse también las correspondientes del día siguiente a las elecciones para calibrar el concepto de libertad acuñado en campaña. Decidir la asistencia o no a una plaza de toros solo puede concretarse cuando existe la oferta y el domingo la hubo; a medias o a un cuarto, como quieran. Si como en mi caso, la compra de una entrada no te garantiza el disfrute de esta, ¿qué derecho te queda, no ya como abonado, sino como cliente? Aquí viene la anécdota del día.

Por fortuna fui uno de los agraciados en el sorteo de la vuelta de los toros a Madrid, al igual que los otros tres compañeros junto a los que adquirí mi boleto. Reencuentros con amigos en la previa y con los problemas a la entrada. Esta ya se ha pasado y no puedes entrar, me dijo amablemente uno de los azules, que de inmediato me dirigió a uno de los de corbata. En un gran cuadro rojo y en letras destacadas en negrita se leía algo así como reservado para autoridades. Si hay alguien en tu sitio, apáñate allí con él como respuesta al problema. Por supuesto que no había nadie, pues el figurante ya estaría en primera silla de ring con entrada duplicada, alejado del registro oficial de aforo y de las trabas del resto de mortales para acceder al coso. Una de las historias de la vuelta, que nunca dio sensación de esa grandeza anunciada a bombo y platillo.

Se reactivan los toros por la vía de Leganés en Madrid y se paraliza la campaña venteña tras la victoria electoral. Si con un gobierno en funciones había ciertos obstáculos, ahora deberían haber desaparecido, como parece que ha hecho también la empresa, para coger el problema por los cuernos. La valentía es el primer paso de la libertad, que avanza hacia las entrañas de la tierra para cavar su propia tumba por cada domingo que no suenan los cascos de los caballos anunciando el festejo y ese toque de clarines que tanto nos emocionó hace cuatro días. Si la coalición era una molestia para garantizar la libertad en la CAM y solo se solucionó con una intervención, la receta ya está inventada, probada y abalada además en el negro sobre blanco del pliego de adjudicación de la Plaza de Toros de Las Ventas.

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