Las constantes faltas de respeto al toro bravo

Por Noelia Crespo

La polémica a raíz de la presentación de algunos toros ha vuelto a saltar durante este pasado fin de semana. Tristemente a la mayoría no nos coge por sorpresa, pero cada vez son mayores las injustificadas defensas hacia animales impresentables. “Es el toro de toda la vida en Aranjuez” – valga como ejemplo Aranjuez para un tema que se puede extrapolar a muchas más plazas del país –, pero de verdad, ¿es ese motivo suficiente para justificar unos animales de presentación intolerable y con unos pitones indecentes?

De acuerdo, cada ruedo merece un toro acorde al trapío correspondiente a la categoría de la plaza, pero siempre garantizando un mínimo integridad y de respeto en primer lugar hacia el eje fundamental de la fiesta, y en segundo lugar, al aficionado que paga una entrada por ver el espectáculo. A todos aquellos que defienden la manipulación, el fraude y el engaño, lo siento, pero no tienen justificación, no todo vale. Luego se preguntarán el porqué de la falta de aficionados en este mundo, porque sí, público sabemos que hay y mucho de una u dos corridas de figuras al año, pero de esos románticos al toreo que recorren cientos de kilómetros en la temporada cada vez hay menos. ¿Casualidades? No lo creo. Ahora, si este es el camino que pretenden seguir, me temo que nos queda menos tiempo del que nos gustaría. Ojalá cambie el rumbo.

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