Las ganas del maletilla vestido de luces en una tarde de seis orejas

Por Adrián Blázquez

Novillada con astados de Esteban Isidro para Francisco Montero, Antonio Grande, Manuel Diosleguarde y Valentín Hoyos, que debutaba con caballos.

Volvía Francisco Montero a la plaza que le hizo torero. No tardó en demostrar las ganas y el aprecio que le tiene a este pueblo, recibiendo desde chiqueros a su novillo con el capote a la espalda. Quites variados y un golpe con la pala del piton que le sacaria el aire de los pulmones. De inmediato se puso a torear, con mas intenciones que técnica pero siempre en novillero. Entre jaleos por parte de los maletillas a quien les deficaria su faena, puso el valor en una tarde donde recogio el cariño del pueblo, esta vez ya vestido de luces. Metisaca con la espada que le valio para cortar las dos orejas como premio a su actuacion.

Salió Antonio Grande tras el terremoto Montero a recibir por veronicas al novillo en turno. Dos orejas cortaria en su feudo como trofeos a una faena lineal donde faltó profundidad y cercanias en los muletazos. Lo intentó tanto por el derecho como por el izquierdo sin acoplarse con el toro. Las chicuelinas finales hicieron que el publico se reengachara con su actuacion y le premiara con los maximos trofeos.

Templando las veronicas de recibo repetia Manuel Diosleguarde en la plaza de Ciudad Rodrigo. Pronto se puso a torear intentando templar los muletazos por ambos pitones. Meció la muleta con suavidad sobre la mano izquierzda y se tiro a matar al tercero del festejo dejando una estocada que viajó vertical y caida. Dos orejas para continuar con el pleno de la tarde.

No completaria Valentín Hoyos el pleno de orejas en su tarde de debut con caballos. Intentó clavar las zapatillas para torear a la veronica tras el recibo con una larga cambiada. Superado por la situacion en muchos pasajes de la lidia, lo intentó sin resultado. El fallo reiterado con la espada esfumó la ultima baza que la compasion de la plaza pudieran hacerle tocar pelo. Dobló el toro tras varios intentos en los que ni siquiera dejó enganchado el acero.

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