Leganés | Una deslucida novillada de La Quinta bastó para sobreponerse a la terna

Por Blázquez del Coso | Fotografía de Susana Ortiz

No necesitaron los novillos de La Quinta sacar el fondo del gran momento que atraviesa la ganadería para desenmascarar a los actuantes. Francisco Montero, El Rafi y Leandro fueron los encargados de lidiar la novillada que abría la feria de Leganés y la temporada en la Comunidad de Madrid. De juego variado, destacó Recobero, lidiado en quinto lugar por el Rafi y que fue ovacionado en el arrastre.

Recibió Francisco Montero al primer novillo de la tarde en la puerta de los chiqueros, repitiendo la suerte por segunda vez tras el primer encuentro. La primera vara se fue trasera, como anticipo de lo que sería la tónica de la tarde. El intento de ponerlo de largo para el segundo encuentro resultó desastroso, entrando finalmente al relance. Quitó El Rafi para presentarse en la tarde. El novillo necesitó un inicio por bajo que Montero no supo ver y tampoco se lo dijeron desde el anillo. No le exigió en el trasteo por el pitón derecho y estuvo lento por el izquierdo con un novillo que nunca tuvo el mando del palillo, pues este no existió. Toreo a media altura y hacia fuera que completó con otros eternos minutos para colocarlo en la suerte suprema. Aviso y estocada trasera al tercer intento.

El segundo de su lote se paró en repetidas ocasiones durante el recibo de capa y, cuando por fin pudo meterle en las telas, se metió por dentro al cuarto lance. De los mismos pechos cogió al caballo tras una lidia desastrosa con Montero sin sitio en el ruedo. Más puyazos traseros y el caballo paseado por el anillo de un lado a otro sin rumbo mientras el espada cogía el capote. Arrebatado se secó la cara con la toalla como si el preludio no fuera con él mostrando su indignación. La ausencia de técnica hizo que un toro que pudo no fuese. No le vimos apenas, pero se paseó durante la lidia por cada uno de los tendidos. Se sumó a la fiesta una espada que hizo guardia y que, con una teatral actuación, le sacó mientras ejecutaba la suerte del indulto que, por supuesto, no fue. Pinchazo y no paren de leer que la historia continúa. Por fin entró la espada y, sin ver tambalearse al toro, se fue derecho al burladero para abandonar a su cuadrilla, que seguía con el toro y sus funciones. Vaya dirección de lidia.

El Rafi esperó al segundo de la tarde y consiguió arrancarle unas verónicas que cerró con repetidas medias. El novillo, que venía con la cara humillada antes de embroque, entró al relance tras desentenderse de unas chicuelinas al paso que recetó el torero para ponerlo en suerte. Picotazo, poco orden y de nuevo lanzado al caballo. Con suavidad y lanzando los vuelos del capote quitó Leandro. En banderillas, el hueco de Montero vacío. Aprendió el animal pronto después de arrancarse con ambos pitones de largo al cite de El Rafi. Con la cara alta llegó hasta el final de la faena y recibió un bajonazo de un torero que se salió de la suerte antes de ejecutarla.

Las modas abundan en esto del toreo y parece ser que la nueva es arrebatarse con un desplante cuando el oponente te quita los trastos, como le sucedió con el quinto tras la salida del caballo. Se encontró con el novillo de la tarde y pareció entenderle, pero poco a poco fue ganando el astado la partida. En algún muletazo consiguió enroscar la embestida sobre la mano derecha. Por el izquierdo no pudo y no quiso. Pinchazo hasta en dos ocasiones y estocada contraria. Aguantó el Presidente la minoritaria petición de oreja y se aplaudió al novillo en un arrastre lento.

Como había hecho en el quite que protagonizó, recogió Leandro al primero de su lote con los vuelos. Las maneras e intenciones las tiene, pese a ser su segunda novillada tras el cornalón debut con los de San Isidro. No remontó la tarde y se encontró con un novillo que salía ajeno a los engaños tras cada muletazo. Pasaportó al primer oponente con una estocada con defecto.

Los dos primeros tercios de la lidia del cierraplaza fueron como el día y la noche. Carnicería en varas y saludos en los palos. Quiso ponerse y pecó de inexperiencia, pero fue lo más destacado de la tarde en Leganés.

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