Madrid | Las Ventas, a un paso de la música

Por Blázquez del Coso

Empieza la segunda semana del ciclo otoñal en Madrid y por el aspecto que hoy presenta la plaza pareciera que llevamos treinta o cuarenta días seguidos en el tendido. No entiendo del todo la escasa asistencia a una novillada programada dentro de una especie de serial; lo que sí se entiende es que no despierte interés. Al contrario que el tiempo atmosférico, que anunciaba un descenso en las temperaturas sin atisbos por el momento, la plaza de Madrid está helada. Mientras se sigue negando un programa de mano en condiciones para todo aquel que lo solicite, las almohadillas para la piedra han vuelto. El cuero es mas seguro que el papel, debe ser; el plástico de los vasos también. Con esta medida, que no es de seguridad si no de ahorro, solo queda pinchar sobre el enlace que se anuncia como programa sin contacto. Sin contacto para el amplio espectro de un público como el de Madrid. Lo primero que vemos, tras pinchar en la dirección indicada, es que se van a lidiar seis novillos de la ganadería de López Gibaja. Por suerte no han añadido eso de bravos novillos, aunque poco tardarán con el futuro que se le averigua a esta plaza. 

Alejandro Fermín tiene delante a Quieto N48 y de la misma forma lo recibe con el capote a una mano en tablas. Hasta el segundo intento no consigue fijarle, pero de lo que si nos damos cuenta es de que el novillo tiene una flojera que no se aguanta sobre sus cuatro apoyos. El palco presidido por Rafael Ruíz de Medina entiende que las protestas nada tienen que ver con él o con lo que en el ruedo sucede un va sacando pañuelos blancos para ratificar lo que sospechamos: a tragar, un día más. La lidia que viene a continuación es previsible, con manos altas, poca fuerza y muchas ventajas. Nada nuevo en esto del escalafón novilleril. Fermín acaba con el primer inválido de la tarde, pero casi diría que el animal ha acabado con él. Lo que no termina es el hastío en el tendido. Solo acaba de empezar. Unísono N36 sale en cuarto lugar levantando alegremente el rabo mientras saluda ovación en su vuelta triunfal de presentación. Siendo un toro diferente el que tiene delante, Fermín avanza por el mismo errado camino. Acorta los muletazos y aburre a los allí presentes alargando innecesariamente la pesadez de la faena. Con la protesta en letargo, empieza un nuevo despertar y se le pide abreviar. Está todo visto, incluso para los del callejón que le jalean. A ver quién tiene narices a decirle la verdad. 

Lo que se encuentra Ignacio Olmos en el primer de su lote es lamentable. Por chiqueros sale un torito de provincia de nombre Sembrado N15 que tiene las mismas fuerzas que su hermano primero. La casta tampoco la ha visto por ningún sitio o goterón equivocado, pues encara el camino de corrales a cada salida del capote. En el caballo hay un nuevo esperpento con lanzazos a los costillares en el primero y sin contacto siquiera con el peto en los dos que le siguen. En el tercero, llega incluso a poner la panza por completo en la arena de la plaza. Que imagen mas lamentable y que gran día para presentar un libro. El animal es tan impropio para la lidia que Olmos se olvida de su característico inicio por bajo con el único fin de mantener lo que tiene delante que, hablando de cuidar y mantener, puede que se haya agotado lo que guardaba de su último paso por Madrid. Hoy se puede intuir un atisbo de lo que vimos aquel día con la pureza, ratificado también con el quinto Risquito N54, pero los inicios de temporada son complicados y el año próximo no se presenta muy alentador. 

De nuevo hay otro Adame en los ruedos de Madrid y esta vez se llama Alejandro. Imagino será el pequeño de ellos, si es que no quedan mas por salir o por nacer. En el programa reza que es su primera actuación de luces en 2021 y me pregunto yo cual será el merito que ha hecho este año para entrar en Madrid. El que sepa la respuesta, que me escriba. Unelabios N44 tiene mas presencia de toro y la misma casta aparente. Tal vez sea pronto para ratificarlo, así que amos a esperar. Si el pasado viernes echábamos de menos una lona digna para el ruedo capitalino, aquí llega Fermín para salir al quite con su amplio capote. El que no tiene soluciones es porque no las busca. En cuanto a Adame, intenta torear, pero se le ve desbordado. Como el toro que sale en último lugar es primo hermano del primero de su lote, entiéndase lo que de aquí en adelante se diga para ambos. El que quiera un análisis mas detallado, que acuda a la memoria o a los contenidos audiovisuales. No traigo ninguna esperanza en ver algo nuevo de la saga de Aguascalientes, pero hay cosas del pequeño de los Adame que me han llamado la atención. Que se le ve muy verde en el ruedo contradice la formación que se le presupone que tiene en el campo, como punto uno. Aún así, creo que es de justicia señalar las cosas buenas que si se ven. Intenta colocarse bien para citar o ligar las tandas, en distancias equivocados en la mayoría de las veces. La pierna no la esconde y se le ve cargar la suerte, que solo en el último muletazo antes del remate de la tanda olvida con frecuencia. También se lo intenta llevar atrás, con las complicaciones que eso tiene y el fracaso con los toques en la mayoría de las veces. Con todo esto, se le ve muy verde para estar en Madrid pero sin aparentes engaños hacia el que se sienta en la piedra.

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