Madrid | Luque corta una oreja en tarde de guerra

Por Blázquez del Coso

De los toros de Santiago Domecq tras su última comparecencia en Madrid se espera lo mejor. No empieza bien el día sin embargo, con camiones de vuelta a la finca y un suspenso de escándalo en el reconocimiento veterinario. Solo quedan cuatro de la ganadería titular y se remienda con dos de la Ventana del Puerto. Es el primer contratiempo de una tarde enmarcada en un ciclo donde los problemas no han cesado. 

A la cabeza del equipo gubernativo está Gonzalo de Villa, que no tarda en tomar su primera decisión controvertida. Se pide el cambio del primer toro de la tarde, de nombre Halconero 53 que tampoco llega a hacer suficientemente visible la merma para justificar la devolución. Tampoco se le pega en el caballo pendiente de su evolución que, por el bien de la fiesta, esperemos que vaya hacia arriba. Pese a todo no es un animal que trasmite nada en el ruedo y el Juli se contagia de la indiferencia, que es recogida por los tendidos en diferentes manifestaciones. La guerra va por bandos.  Lo que no se pierde es la forma de matar a los toros; si la ortodoxa, pero no la propia de un matador que, con tal recorrido a sus espaldas, debería respetar la suerte suprema. Tres saltos tres y golpe con la cruceta para pasaportar al primero. Se prevé una tarde larga y esto solo acaba de empezar. Los errores se siguen sucediendo y esta vez el palco considera que las dos entradas de Pescadilla 140 justifican el cambio de tercio. No es así, pero cada discrepancia enciende la guerra entre el público asistente. Si la nueva fiesta es una danza donde el único fin es conseguir el máximo número de apéndices, pase lo que pase y sea como sea el toro, no quiero participar en ella. Todo se cuestiona si el resultado no es triunfalista y la anécdota no puede trasportarse a la oficina. A mi eso me da igual, hablo igualmente de toros con quien quiera debatir o escuchar, aunque tampoco sea poseedor de la verdad. Con los que sucede alrededor es difícil seguir la faena e imagino que al que le está abajo le sucede algo parecido. Tampoco sé si eso justifica los trabajos que se suceden. Segunda actuación para cerrar el doblete en esta feria y lo de hoy no supera lo anterior. La pérdida de verticalidad, sumado a lo ya recurrentemente conocido, lo empeora.

Al segundo de la tarde tampoco le sobran las fuerzas y las cuerdas no penetran en el cuerpo de Inspector 85, primero del lote de Miguel Ángel Perera, que lleva una cuadrilla que sobresale en el segundo tercio. Empieza de largo con un cante desde el tendido que se apacigua ante las protestas. Por la espalda inicia el trasteo y pronto acorta las distancias, pues ya sabemos donde esconde la bolita y hoy no va a servir. Con Insensato 13 la cosa no cambia demasiado. Pierna de salida escondida y toreo vulgar par acompañar la embestida en línea recta. Ni por error cambia su concepto ante el anovillado quinto. El público se va dando cuenta y ya no le cantan los pases. 

Gonzalo de Villa sigue con su particular protagonismo y concede el cambio de tercio tras una primera vara en el rabo y la segunda sin hacer blanco. En el tendido hay mas enfrentamiento que el que se está produciendo entre Daniel Luque y Manchego 79, pese a que el matador se muestra por encima de la condición del animal. Se trata de un toro manso del que no huye Luque y con compromiso consigue pasajes de méito. La estocada ratifica el premio y pasea la solitaria oreja de la tarde sin llegar a conseguir la pareja de apéndices con el cierraplaza, con el que también se muestra por encima.

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