Madrid | Oportunidades desperdiciadas y honores a Ginés

Por Noelia Crespo

El viento hizo acto de presencia entre chulapos y chulapas por San Isidro. 18.496 asistentes al coso venteño no quisieron perderse la festividad del día del patrón con una terna remendada por una sustitución un tanto discutida. Las orejas fueron para Curro y Álvaro; la tarde, para Ginés y El Parralejo. Mayor valor cobra lo realizado por El Juli en esta feria tras ver algunos apéndices otorgados que denotan la pérdida de rigor en la que se encuentran sumidas las principales plazas de nuestro país.

La memoria de Madrid obligó a saludar al extremeño nada más culminar el paseíllo. Ginés Marín y la ilusión de volver a ver algo parecido a aquella tarde en otoño era el gran aliciente de la tarde. «Congresista – 80», de presencia impropia de Madrid, se le fue recto al muslo derecho nada más comenzar su faena en los mismos medios. Un derrote seco, una voltereta atroz y una cornada de dos trayectorias no impidieron que Ginés siguiera delante de la cara del animal. Sin vender la cornada, sin mirarse la pierna y sin dar muestras de dolor. Heroicamente dio muerte a su oponente con la sangre ya empapándole la taleguilla hasta las zapatillas. Con una entereza y serenidad pasmosa se marchó por su propio pie a la enfermería mientras recogía una cerrada ovación por el callejón. Ahí se fue un torero, con mayúsculas. Pronta recuperación.

«Majadero – 39» será recordado como uno de los toros importantes de la feria. Tristemente a Curro Díaz se le marchó con las orejas puestas. De bella lámina, tuvo virtudes como la prontitud, repetición, profundidad y clase, sobre todo, por el pitón derecho donde mostró una calidad excelsa. Junto a Francisco Romero protagonizó un gran tercio de varas. Basó la faena en redondo por derecho, ventajista y sin apretar, no terminó de romper la faena por falta de rotundidad. Detalles de su gusto que no consiguieron estar a la altura de un gran toro.

En el cuarto, José Luis López «Lipi» protagonizó dos pares de máxima verdad y categoría. «Molinero – 18» tuvo sus complicaciones y no se entregó nunca en la muleta del linarense. De nuevo ventajista en la ligazón y colocación, no mejoró la imagen anteriormente dada. El feo de «Tragaperras – 73» fue el último astado en saltar al ruedo madrileño. Nuevamente corrió la misma suerte que los anteriores en manos del de Linares que tuvo que matarlo por Ginés. Terminó por aburrirlo y por enésima vez se le marchó la puerta grande. Desastre de Curro y oreja lamentable.

En sustitución de Emilio de Justo entró Álvaro Lorenzo tras cortar una oreja en su primera tarde. «Lagrimoso – 63» de José Vázquez, segundo bis, fue manso en todos los tercios de la lidia. Estuvo aseado el toledano en un acto sin contenido.

Incierto en los primeros tercios resultó «Histérico – 45». Con el viento como protagonista en el inicio de la muleta, logró bajarle la mano Lorenzo en unas primeras tandas por derecho templadas y con transmisión. La clase y humillación del de Zufre permitieron que la faena empezará a romper. Todo quedó en espejismo. Por el izquierdo se quedaba mal colocaco en cada pase sin importancia. Madrid se lo recriminó y el nivel del trasteo descendió notablemente. Las bernardinas finales surtieron efecto para otorgarle otra oreja protestada.