Madrid | Solitaria vuelta al ruedo para Curro Díaz por Resurrección

Por Blázquez del Coso | Fotografía de Susana Ortiz

Madrid sigue siendo la plaza de los contrastes por excelencia. Y no solo por el publico que asiste a sus tendidos y que hoy se olvidó que hay toros mas allá de las ferias y fechas como la de la semana pasada. Si no hay indicios de contar nada el lunes, la temporada no existe. La Semana Santa como justificante de absentismo y un lunes no laboral para muchos han hecho que hoy no haya apreturas en la piedra, que con tanto hueco deja ver aún mas el estado lamentable de una plaza abandonada a cualquier tipo de mantenimiento. En el cartel, una corrida de El Montecillo para Curro Díaz, Sergio Serrano y Tomás Campos, pese al manifiesto semanas atrás de no contar con una corrida completa para la primera plaza del mundo. Así de descuidado sigue el Domingo de Ramos.

Sobre las estadísticas rezan no se cuantos saludos y una vuelta al ruedo tras sartenazo que ni un capote a los lomos puede esconder. Rodado cayó Alcachofa N21 pese al gran defecto en la estocada de Curro Díaz en la faena del ecuador de la tarde. Firme en la arena recibió al cuarto toreando a la verónica, pero quiso darle tanto vuelo al capote que este acabó por abandonarle antes de rematar. La limpieza que no tuvo con el primero de su lote parecía que seguía presente con este cuarto. El animal, justo de fuerzas y vacío de casta, perdió las manos a la salida del primer encuentro con el caballo y no hizo falta mas para tocar sirenas de simulacro en la segunda vara. Trasera como la primera, claro. Lo que sí hizo Curro Díaz fue torear vertical y evitar el contacto de los pitones con la franela, que de inmediato se la pasó a la zocata para torear al natural tras una tanda con la derecha. De mas a menos iba la intensidad de la faena, que terminó con el toro echado en la arena cuando aún no había ido a por la espada. El rápido efecto de la espada hizo que los pañuelos fueran asomando hasta hacer dudar a la presidencia, que actuó con cautela y pese a la complicidad, descaro y sinvergonzonería de los mulilleros hizo que el premio se quedara en una vuelta al ruedo.

Para Sergio Serrano no había nada que rascar en este encierro. El lote que tenía delante no estaba hecho para él, que a voluntad no le gana nadie esta tarde. Pese a ello se fue a la puerta de toriles para recibir al primero de su lote, que buscó las tablas y no se enteró de que le esperaban de rodillas con el capote abierto. Estas esperas se hacen largas por el sinsentido que adquiere la suerte y por la peligrosidad que va cogiendo por momentos. El resultado fue un gran quite de los hombres de plata y tres capotes extendidos en el ruedo. Lo buscó de uno en uno con el segundo y nada pudo hacer. La tarde no estaba para nadie. A Tomás Campos solo le vimos hacer el paseíllo y un quite discreto previa a su insípida actuación. Rigidez en la mano libre del palillo, que parecía pesarle como si llevara la nevera de los refrescos, nervios e inseguridad delante del toro es el resumen de su comparecencia en la tarde. Y eso con su primero, que aún se movía. Con el sexto, un inválido mas de la larga lista que tendremos al final de la temporada, no pudo.