Manzanares | Sergio Serrano sueña el toreo con «Soñador»

Por Javier Espada

El toreo homenajeó esta tarde al inmortal Ignacio Sánchez Mejías en el albero en el que perdió la vida, en el que derramó la sangre que no quiso ver su íntimo amigo Federico García Lorca. Perdió la vida para no morir jamás, porque el corazón de Sánchez Mejías aún sigue latiendo al ritmo de la tauromaquia y hoy lo ha hecho más que nunca. La culpa la tiene un torero revelación en esta atípica temporada, con una proyección indiscutible tarde tras tarde, Sergio Serrano, que soñó el toreo con el sexto del festejo, de nombre “Soñador”, al que cuajó de manera excelsa por ambos pitones y con el que se desnudó artísticamente trazando naturales infinitos en los que el morrillo del toro se perdía persiguiendo el vuelo de las telas para convertir la plaza de toros de Manzanares en un manicomio de locos felices por la tauromaquia. Con su codicia, clase y duración, el toro, si no mereció el indulto, al menos se ganó a pulso una atronadora vuelta al ruedo por la que será recordada como uno de los ejemplares más importantes de esta temporada. Una faena de entrega, raza y torería dejó Curro Díaz con el complicado quinto, al que pudo robarle una serie de naturales de bella estampa y discreta fue la labor de Enrique Ponce, que sólo pudo firmar destellos de su tauromaquia ante un lote con pocas opciones.

El albaceteño Sergio Serrano se consagró esta tarde como uno de los matadores revelación de la temporada dejando la seguridad en los aficionados de haber visto a un torero con muchas cosas que decir en el futuro más inmediato de la fiesta. El diestro de Albacete cuajó de manera impecable al sexto, de nombre “Soñador”, un magnífico ejemplar de Las Monjas que tuvo duración, embistió con tranco, prontitud y movilidad, transmitiendo mucho al tendido, aunque le faltó un punto de humillación. Respondió Sergio Serrano con temple, torería y gusto para encadenar tandas infinitas por la profundidad de los muletazos por ambos pitones, si bien el punto álgido llegó por el pitón izquierdo en naturales en los que el albaceteño tiraba de las telas firmando muletazos a la altura de muy pocos. Se convirtió la plaza en un clamor demandando el indulto del toro, pero el presidente, quizá agarrándose al reglamento que impide indultar toros en plazas de tercera categoría en Castilla-La Mancha o quizá fijándose más en los defectos del animal, ordenó a Sergio Serrano que entrara a matar. Mató de una estocada en todo lo alto que hizo rodar al toro y tras la que se le concedieron los máximos trofeos al matador y la vuelta al ruedo a “Soñador”, uno de los toros de este año 2020.

Al primero de su lote lo había recibido Sergio Serrano de rodillas y con una larga cambiada desde el tercio. Continuó haciendo gala de su dominio capotero sellando chicuelinas despaciosas y ajustadas y rematadas con una media. Brindó el albaceteño a Manuel Amador para después citar al toro dándole distancia desde los medios para propinarle una tanda soberbia por el pitón derecho en la que el toro embistió con clase y suavidad. Continuó recetando distancias y aprovechando la prontitud e inercia del astado, aunque el animal se venía cada vez a menos. Cerró el albaceteño con unas manoletinas en las que se pasó cerca al de Las Monjas abrochadas con un abaniqueo. Cobró una estocada caída y cortó dos orejas.

Desrazado y reservón fue el quinto de la tarde, que embistió rebrincado, con parones y lanzando miradas en la muleta de un Curro Díaz que se quedó delante para demostrar raza y entrega. Intentó tocarle las teclas el de Linares aguantando y recetando los toques uno a uno, logrando de esta manera una tanda con el pitón izquierdo en la que toreó con gusto dejando naturales por detrás de la cadera que levantaron al tendido, que se llevó un gran susto con la tremenda voltereta que le propinó el toro de Las Monjas a Curro Díaz, de la que afortunadamente salió sin daños visibles. Tiró de raza para ponerse de nuevo delante de la cara y mató de una estocada que le sirvió para cortar una oreja.

Embistió con humillación y buen son el segundo en el capote de Curro Díaz, que le recetó un manojo de verónicas con mucho gusto y clase. Lo llevó al caballo galleando por chicuelinas de mano baja y el toro fue castigado excesivamente en varas. Se desmonteró Óscar Castellanos por su buen hacer en banderillas firmando dos grandes pares. Pero el comportamiento del toro cambió en la franela, donde comenzó a echar la cara arriba en los finales, incomodando la labor de un Curro Díaz que no consiguió acoplarse del todo con el animal en ningún momento del trasteo. Los mejores pasajes llegaron de la mano de la ligazón, ya con el toro huidizo y podido. El cante espontáneo de una voz flamenca levantó al tendido antes de que Curro Díaz cobrara un pinchazo hondo que le obligó a descabellar después. Saludó una ovación.

Breve fue el saludo del primero en el capote de Ponce. Cambió el tercio en el primer puyazo y se fue a por la muleta después de que la cuadrilla hubiera clavado dos pares de banderillas. Lo mimó el de Chiva desde el inicio de la faena con la franela consciente de la justeza de fuerzas del animal, que perdió las manos en dos ocasiones al inicio del trasteo. Lo llevó siempre a media altura y en distancias cortas. Planteó desde el tercio una faena en la que hubo muletazos de calidad por el pitón derecho, vislumbrándose destellos de su clasicismo y su elegancia torera. Una tanda de naturales despaciosos fue el broche de la faena. Mató de una estocada y cortó un trofeo.

Demasiado castigo recibió también el cuarto en el caballo, algo que acusó ya durante toda la lidia, a lo que se sumó su condición de falta de fondo y raza. Inició Enrique Ponce faena por doblones y poco pudo hacer ante un astado sin motor y sin prontitud, que no atendía al cite fijador. Muy deslucido estuvo el valenciano con los aceros y tuvo que escuchar las protestas del tendido por su labor a espadas. Silencio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Manzanares (Ciudad Real). Aforo permitido al completo. Toros de Las Monjas, parejos de presentación, escasos de pitones y de juego desigual. Destacó sobremanera el sexto, que tuvo como mejores virtudes la codicia y la duración, al que se le pidió el indulto, y que finalmente fue premiado con la vuelta al ruedo. Con clase embistió el tercero, aunque se apagó y fue de más a menos. Justo de fuerzas, pero de buena condición fue el primero. Más complicados fueron el segundo y el quinto y apenas tuvo opciones el cuarto. Se guardó un minuto de silencio al finalizar el paseíllo en memoria de las víctimas del Covid- 19.

  • Enrique Ponce: oreja y silencio.
  • Curro Díaz: ovación con saludos y oreja.
  • Sergio Serrano: dos orejas y dos orejas y rabo.

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