Máxime Solera da una vuelta al ruedo con un superior novillo de Dolores Aguirre

Texto por Adrián Blázquez | Fotografía por Susana Ortíz

Novillada de Dolores Aguirre en la Plaza de Toros de Las Ventas para los novilleros Mario Sotos, Máxime Solera y José María Hermosilla, haciendo los dos últimos su presentación como novilleros en el coso capitalino.

Abrió la tarde Mario Sotos con el primer novillo del prestigioso hierro de Dolores Aguirre. Recibió el de cuenca con el capote a un novillo parado y distraído desde sus inicios, que le tocó los vuelos antes de rematar el recibo, despojándole del engaño al torero. Trasero y al relancé resultó el primer encuentro con el varilarguero, en un encuentro que se prolongó demasiado. Segunda vara de trámite y huida del novillo a los terrenos de la querencia. Adelantó Maxime Solera su presentación en la plaza de Madrid realizando un quite que tuvo que abortar por un incómodo viento. De forma desastrosa transcurrió el tercio de banderillas, donde el novillo mostró condición de manso, sumado a la nefasta lidia de los subalternos. No consiguió el novillero sujetar al animal durante los primeros compases de la faena, yéndose hacia las tablas a la salida de cada muletazo. Ya en la raya del tercio, pudo arrancarle una serie de muletazos sobre la mano derecha dejándole las telas en la cara. Tras las dos primeras deslucidas tandas con la derecha, se fue derecho a por la espada. Sin acordarse del torero al natural, dejó una estocada trasera y tendida fruto de una desafortunada caída del novillo. Recurrió a la cruceta pata descabellar, con obvio resultado. A la tercera acertó y finalizó una faena que pereció que no iba con él.

Como ya ocurrió con el primero de su lote, no quiso saber nada de su novillo Mario Sotos, protagonizando una lidia que acabó con la paciencia del respetable. No se viene así a Madrid. En una faena más encajada que la anterior y basada en la mano derecha, dejó claro la razón de no tomar la muleta con la zurda en el primero de su lote. Intento de tanda al natural y carencias al descubierto de inmediato. No ayudó el astado y pinchó en su primer intento. Bajonazo el tercer intento.

A los medios de la plaza se fue Maxime Solera para recibir al novillo de su presentación en Madrid por gaoneras, recordando por momentos a lo que hizo el maestro Fandiño. Perdiendo las manos salió el novillo tras recibir una primera vara donde empujó siempre con uno de los pitones. Hasta dos veces metió las cuerdas el picador en el segundo encuentro en un castillo desmedido. Genuflexo comenzó la faena con la pañosa en las inmediaciones del nueve. Con firmeza y dándole distancia en el cite, dejó varias tandas de derechazos templando la embestida. No quiso cambiar las distancias con la zurda y no tuvo más remedio que acortar el espacio para despertar la embestida de un novillo venido a menos y muy parado en los últimos compases. Con la izquierda dejó una estocada caída, contraria para los diestros, tras un final donde buscó el arrimón. Saludó una ovación en el tercio y desistió de una vuelta al ruedo que inició a petición de su cuadrilla.

Volvió Solera a demostrar su compromiso con la tarde de Las Ventas yéndose a recibir al último de su lote a porta gayola. Desde los mismos centros del ruedo citó de largo la enganchar la codiciosa embestida del quinto de la tarde, que no hizo ningún feo en su carrera hacia los trastos. Pese al aire que predominó durante toda la tarde, consiguió dos buenas series ante un novillo con mucha movilidad. Estructuró la faena al natural, donde se le recriminó hasta en dos ocasiones la colocacion desde el tendido. Tuvo un novillo de gran categoría que no dejó de moverse durante toda la faena, dejando al descubierto las aún razonables carencias técnicas del novillero. Estocada entera y vuelta al ruedo tras petición para redondear una tarde en la que estuvo firme y con ganas de demostrar que quiere ser torero. De nombre Langosto, fue aplaudido en el arrastre el gran novillo de Dolores Aguirre.

Con más codicia que sus hermanos salió el tercero de la tarde para José María Hermosillo, que también se presentaba en esta plaza. Haciendo sonar el estribo recibió un puyazo excesivo en el sitio. Sin prestar atención a la colocación, inicio por el pitón derecho la faena al mejor novillo hasta el momento. Mostrando flaqueza en las manos y perdiéndolas en varias ocasiones, se vio mejor al novillero toreando al natural. Sufrió Hermosillo una aparatosa voltereta hacia el final de la faena, cuando intentaba sacar las últimas embestidas del animal con pases de uno en uno; fuera de sitio toda la tarde. Mató de una estocada caída tras pinchazo. Salió a recoger una tímida ovación sin protesta desde el tendido.

Inédita quedó la actuación del novillero con el astado que cerraba la plaza. Muy fácil será echar la culpa a la cuadrilla y picador por la nefasta lidia que se le dio a un toro que murió en los dos primeros tercios, más la culpa reside en el novillero, que es quien debe poner orden a la lidia y asegurarse que a su novillo se le hagan bien las cosas

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