Miguel Abellán y el código ético del cargo

Por Adrián Blázquez

Hablar del incumplimiento reiterado de las obligaciones del adjudicatario de contrato de Gestión del servicio público de explotación de la Plaza de Toros de Las Ventas se ha convertido en la principal temática de esta sección durante los últimos meses. Nada podemos hacer de manera individual, pues todo aquello que no sea señalar las irregularidades excede de nuestras capacidades. Sin embargo, si podemos exigir a la Administración que tome partido, pues como se indica en el propio pliego del contrato de adjudicación, tiene a su disposición un mecanismo para reconducir cualquier situación de excepcionalidad:

Cláusula 26. Intervención del Servicio

Si se produce incumplimiento por parte del contratista que origine perturbación grave y no reparable por otros medios en el sector público y la Administración no decidiese la resolución del contrato, podrá acordar la intervención del mismo hasta que aquella desaparezca, debiendo el contratista someterse a las decisiones del funcionario o funcionarios que el órgano de contratación haya nombrado para desempeñar las funciones interventoras.

Asimismo, el contratista deberá abonar a la Administración los daños y perjuicios que efectivamente le haya irrogado.

Como podemos leer en el anterior artículo, extraído literalmente del contrato de adjudicación, el Centro de Asuntos Taurinos como órgano dependiente de la Consejería de Presidencia puede intervenir de forma inmediata el contrato de gestión para asegurar que se cumpla lo que en él viene explícito. Ahora bien, hay querer hacerlo y no parece que haya intenciones de mover un solo dedo para salvaguardar la celebración de festejos en Madrid. Pese a los antecedentes, seguimos exigiendo respuestas a D. Miguel Abellán Hernando que, desde su cargo de Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos, tiene el deber ético de responder tales cuestiones planteadas por los aficionados, pues así reza en el Código Ético al que se adhirió al tomar posesión de su puesto. A modo de refresco, le indicamos en las siguientes líneas algunas de las acciones implícitas en su desempeño de alto cargo.

  1. Los altos cargos cumplirán con diligencia sus funciones y desempeñarán sus obligaciones de manera ejemplar evitando adoptar conductas o actitudes que puedan perjudicar la imagen de la administración o entidad a la que prestan sus servicios tanto en actos públicos, como privados.
  2. Los altos cargos impulsarán la participación efectiva de los ciudadanos en los asuntos públicos.
  3. Los altos cargos garantizarán una respuesta ágil y razonada a los ciudadanos antes cualquier solicitud, recurso, queja o sugerencia.

Estos son algunos de los puntos que se incluyen en el citado código; cumplir sus funciones, impulsar la participación ciudadana y responder a las cuestiones de los ciudadano, entre otros. Con todo esto, reiteramos el derecho de los aficionados de todo el mundo a disfrutar de la temporada taurina en la primera plaza de toros del mundo. Cualquier respuesta alejada de una toma de decisiones en firme será considerada como una dejación de funciones y un ataque a los aficionados, que ante el silencio imperante de temen lo peor para la próxima temporada. Atentamente, un aficionado.

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