Morenito de Aranda a hombros en La Caprichosa, los aceros se llevaron el triunfo del resto de la terna

Talavera de la Reina (Toledo), 21 de septiembre.
Corrida de toros en la emblemática plaza de La Caprichosa con reses de Alcurrucén, encaste Núñez, para los diestros Eugenio de Mora, Morenito de Aranda y Rafael de Cerro.

El que abrió plaza salió muy frenado y topando en el capote, al que con acierto Eugenio de Mora sacó a los medios. Tan solo un puyazo traserose le recetó a un animal que cumplió en la pelea. Sacó al astado más allá de las rayas del tercio y ahí comenzó la faena. Necesitó llegar mucho a un toro frenado y con poco ritmo en sus embestidas pero que tuvo fijeza. Estructuró la faena sobre la mano derecha y apostó al natural con dos tandas intensas en las que sacó algún muletazo de mérito. Cerró por ayudados por alto una faena que no rompió por la falta de limpieza en los muletazos. Estocada entera con la que cayó el toro y así consiguió cortar el primer apéndice de la tarde.

Se hizo de rogar la salida del segundo del lote de Eugenio de Mora de nombre Atrevido. Lamentable la actuación de alguno de los que en corrales se encontraban e interminable espera que concluyó concluyó con la puya eléctrica entrando en acción. No se pudo lucir Eugenio de Mora en el primer tercio, pues se limitó a tantear las embestidas del animal. Derribó al picador y gracias al quite salvador de Morenito de Aranda no le hirió. Marró con la puya y luego se desahogó pegando picotazos en el lomo del toro. Muy aquerenciado en tablas y buscando la huida a la salida del muletazo, campeó las dificultades sin quitar el engaño del hocico del noble animal, consiguiendo ligar tandas por el pitón derecho. Por izquierdo era más tardo y tiró de técnica. Pinchó en dos ocasiones y tras ello, enterró hasta la empuñadura.

Con el segundo, más apretado de carnes, Morenito de Aranda consiguió encelarlo y así estirarse a la verónica con él. Muy baja cayó la vara pero no rectificó el picador. El diestro brindó al público su labor. Al natural llegaron los más estéticos y mejores pasajes de una obra en la que faltó lo más importante: el toro. El astado tuvo falta de entrega y poca profundidad. Por el pitón derecho pudo sacar varias tandas aunque no se acopló. Aprovechó cada arrancada para componer una faena que fue muy bien acogida por el público. Estocada con la que rodó el toro y así culminó una faena en la que se le concedieron las dos orejas.

El quinto, un toro ensillado, que no rompió hasta que sintió la puya. Sorprendió el toro al varilarguero y se encontró cinco veces con el peto recibiendo picotazos, muy deslucido el tercio de varas en el que manseó. Pedro Calvo en su ultima tarde vestido de luces recibió el brindis de Morenito de Aranda. Logró la no fácil labor de aguantar al manso en la muleta durante algún tramo de la faena y así pudo sacar un trasteo lucido. Terminó al hilo de las tablas y concediendo todas las ventajas al astado. Fue complicado cuadrar al toro, en la suerte contraria se tiró a matar cayendo la espada muy baja. Necesitó de la ayuda del verduguillo para cerrar su participación en la tarde, erró.

Mimoso, el tercero de la tarde, salió con buen aire y aprovechó las embestidas Rafael Cerro para lancearlo a la verónica. Al relance fue al caballo y recibió el castigo que precisó el matador. Doble brindis antes de comenzar la faena de rodillas en paralelo a tablas para luego ligar una serie por el pitón derecho también rodillas en tierra, exigió mucho al animal. Por el pitón izquierdo hiló varias tandas en las que sacó naturales de cartel de toros. Faena que fue de más a menos pero que terminó levantando con un circular. El pitón derecho fue también bueno pero no apostó tanto. Por bajo cerró al animal para cuadrarlo y ejecutar la suerte suprema, en la que no ayudó el toro. Estocada casi entera algo tendida y caída, necesitó de la ayuda del descabello para doblar. Erró el diestro con el verduguillo y sonaron dos avisos, el público comprensivo ovacionó al matador en su camino hacia el burladero.

Gran recibo capotero se le recetó al sexto, a la verónica toreó Rafael Cerro, se encajó en ellas. Cayó en la yema la vara del picador, se retiró ovacionado del ruedo. Brindó a Luis Miguel Calvo, matador de toros. Por bajo fijó al toro hasta sacarlo más allá de la segunda raya. Entregado toreó el extremeño que quería resarcirse del mal sabor de boca con el que terminó al caer el primero de su lote. Basó su faena por el pitón derecho, tandas largas en las que faltó ajuste, tiró de raza y se olvidó de coger la muleta con la mano izquierda. Pinchazo hondo trasero y tras ello nuevamente erró en el golpe de verduguillo, acertadamente volvió a tomar la espada. Pinchazo hondo y golpe de descabello efectivo. Vuelta al ruedo en reconocimiento al conjunto de su tarde en La Caprichosa.

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