Morón de la Frontera | Daniel Luque borda el toreo con un súper clase de Murube

Por Noelia Crespo

En Morón de la Frontera estaba todo preparado para una tarde de éxito y expectación. La valentía y esfuerzo de Garzón al frente de Lances de Futuro permitió conjugar un cartel de máximo interés con seis ganaderías de diversos encastes y dos toreros diferentes para el aficionado. El éxito en la taquilla no se corroboró en el ruedo donde tan sólo la excepcional clase del de Murube y un soberbio Luque sacaron del letargo al público presente en una corrida de bella fachada, nula de casta y emoción.

Tuvo que llegar el quinto de la tarde para disfrutar de las cotas más altas de toreo en Morón. La poca fuerza de “Maletilla – 1” de Murube la suplió con una extraordinaria clase que permitió a Daniel Luque bordar y sentir el toreo. El inicio de faena ya empezó a vislumbrar lo que podía y terminó sucediendo. Se salió desde el tercio de forma torera alternando pases por alto con pases por bajo desmayados. Mimándolo, con mucho temple y suavidad, entendió a la perfección que la media altura era la ideal para lograr mantenerlo en pie y aprovechar su calidad. Faena de gusto y placer, de series cortas y encajadas, sintiendo los muletazos y elaborando una labor por ambos pitones que enseguida caló en el aficionado. Se relajó y disfrutó el de Gerena al que se le nota el gran momento que vive su tauromaquia. Con un poso y madurez sublime, acarició la embestida del de “La Cobatilla” al que le faltó motor y fuerza. Cerró por luquesinas y una estocada entera que le permitió pasear el doble trofeo.

Cuco – 62” llevaba por nombre el primero de la tarde correspondiente a la ganadería de Osborne y en suerte a Daniel Luque. Desde los inicios mostró el de Gerena el temple y la suavidad que atesora el gran momento que vive como torero firmando sus mejores pasajes con el capote por chicuelinas en el quite. Buscó el equilibrio en no bajarle la mano para cuidar la poca fuerza del animal de “Puerto Acebuche”. Disposición e inteligencia la del sevillano en un primer capítulo sin historia con un toro descastado y falto de todo. Rubricó con una buena estocada, tónica que mantuvo toda la tarde.

Áspero y midiendo mucho, el de Partido de Resina le complicó la labor a Luque en el tercero del festejo. Estuvo firme y aguantando mucho a “Relampaguito II – 33”, un toro que no humilló en ningún momento, sin clase ni fijeza, con una embestida incierta y arrolladora. La profesionalidad y seriedad del sevillano despacharon al de Pablo Romero con mucha solvencia.

Campanillero – 22” de Pallarés había generado mucha expectación por su bella estampa. En el cadente y templado capote de Ginés Marín embistió con repetición y clase firmando los mejores pasajes de la faena. Tras el puyazo reglamentario, al igual que en los cinco toros restantes, destacó la buena brega de José Chacón. Demasiadas probaturas por parte del extremeño ante un toro que se vino a menos a medida que avanzaba faena. No se terminaron de entender toro y torero, quizás por la falta de raza del de “Los Ojuelos” o por la nula obligación y sometimiento de Ginés que no logró apretarlo en el momento justo para que rompiera hacia adelante. Culminó con una buena estocada.

En cuarto lugar salió por chiqueros el primer toro de Miura en la carrera de Ginés Marín. “Bilbaíno – 67” fue el único de los seis toros que empujó con los riñones en el caballo que montaba Agustín Navarro. Las apreturas del toro provocaron un capeo en banderillas, siendo el único instante que se vio al toro de Miura con la esencia de su ganadería. En la franela del extremeño buscó defenderse en todo momento, saliendo con la cara alta y desentendido. Noble, pero sin emoción, logró Ginés firmar los mejores momentos con la mano derecha, tratandolo con suavidad y aprovechando las embestidas que le regalaba. No terminó de confiarse con un toro descastado y a menos. Mostró actitud en las manoletinas finales para rematar con otra buena estocada que le concedió el primer trofeo de la tarde.

Cerró la tarde el toro perteneciente a Juan Pedro Domecq de nombre “Revolera – 15”. A pies juntos y por verónicas firmó capotazos de mucho gusto Ginés, meciendo con facilidad y suavidad la capa ante la repetición y clase del astado. Varió por chicuelinas hasta llegar a los medios para finalizar con una media templada. El paso por el caballo dejó mermado al animal de “Lo Álvaro” que se vino a menos en la faena. Un inicio poco apropiado de hinojos en los medios acabó por rematar al noble astado. Faena sin emoción de Ginés que lo pasaportó por ambos pitones con excesiva comodidad.

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