Morón de la Frontera | Solitaria oreja para Juan Ortega

Por Ignacio Muruve

Cubría un aura de expectación los tendidos de la coqueta (y cómoda) plaza de Morón. Lances de Futuro soñó lo que muchos soñamos y creó lo que muchos queríamos ver: el cartel idealizado por cualquier aficionado al toreo hondo y puramente sentimental. Ovación saludada por los tres espadas, dio comienzo la tarde.

La tecla que tenía que tocar Juan Ortega en el quinto fue la de hacer que el animal se parase entre muletazo y muletazo. El segundo tras el de colocación eran carteles de toros, pero a partir de ahí todo se emborronaba con el trote del oponente. Supo pararlo el trianero por momentos, y ahí surgió la belleza. La del toreo caro, de verdad. Derecho como una vela y ligando cuando se lo permitía. Pese a todo, quedó esa sensación de poder hacer más en los tendidos. Oreja tras un espadazo arriba.

Salió suelto el primero, pero “pa qué”. Cuando lo enganchó, Urdiales lo enganchó con los vuelos, lo embebió, lo toreó hasta que el último vecino de Morón se enterase de cómo lo hacía y lo dejó en los medios. Con las manos bajas, jugando con la cintura. Qué cara puso la tarde Diego con un puñado de verónicas. Apuntaba poca fuerza el animal y así lo confirmó tras salir del caballo. Poco más que unos derechazos al ralentí para dejar la espada en todo lo alto y saludar la ovación.

En tres de mano baja de Juan Ortega ya estaba otra vez calentito el respetable. El desorden reinó en el tercio de varas. Todo quiso hacerlo suave, como él interpreta el toreo, pero el de Murube hizo el primer amago de rajarse tras comenzar la faena. Parado y sin inercias a embestir por derechos. No hubo nada más que el querer del torero trianero.

Con el pitón partido salió un castaño de extraordinarias hechuras. No hubo lucimiento posible en el lucimiento de Aguado. El viento se levantó al comenzar del hacer y no cesó en todo su recorrido. Soltaba la cara y se paraba en mitad del muletazo haciendo que Aguado provocase con un toque fuerte. Un combinado de todo lo que hacía falta para que no se elevase el tono del trasteo. Media estocada atravesada y uso del descabello para acabar el capítulo.

La tarde no remontaba y el cuarto, por muy entipado y de lomo recto que fuera, no embistió. Ni hizo amagos de hacerlo. Diego Urdiales no pudo sostener una embestida que pasaba sin más. Pitos al toro en el arrastre.

En el sexto, pese a torear maravillosamente bien en los inicios de las tandas en redondo, únicamente le corrió la mano en la última serie. Se dieron pasajes de una factura bellísima, pero no cogió vuelo su faena. Se dio cuenta tarde Aguado de que había que tirar de él. Media estocada baja para acabar con el de Murube. Silencio para dar por finalizada la tarde.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Morón de la Frontera:
¾ de entrada en tarde ventosa pero despejada.
Toros de Murube (1º, 2º y 6º) y de Juan Pedro Domecq (3º, 4º y 5º): Con buena condición y clase el 1º, manso el 2º y—–. Pitados en el arrastre los que hicieron 3º y 4º y aplaudido el 5º.
Diego Urdiales: Ovación con saludos y silencio.
Juan Ortega: Saludos y oreja.
Pablo Aguado: Silencio y silencio tras dos avisos.

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