Ni casta ni bravura en la Beneficencia

Por Lucía Hernández | Fotografía de Plaza 1

Con el “no hay billetes” dio comienzo la corrida de Beneficencia de Madrid que fue presidida por Felipe VI. Corrida mixta en la que se lidiaron reses de Los Espartales y de Núñez de Cuvillo para el rejoneador Diego Ventura y los espadas Julián Lopez «El Juli» y Diego Urdiales respectivamente. Actuó de sobresaliente Miguel Ángel Sánchez.

Montando a Bombón y con la garrocha en la mano espero Diego Ventura al primero de la tarde en la puerta de chiqueros. Tardó en fijar al toro que salía suelto del encuentro con el caballo y siempre buscaba las tablas. A lomos de Lío comenzó la faena realizando quiebros con mucho ajuste, pero no fue hasta que sacó a Nazarí cuando consiguió llegar a los tendidos, toreando a dos pistas y ejecutando ejercicios de alta doma. Montando a Remate colocó tres rosas y enterró un rejón que no fue efectivo, que completó con un golpe de descabello para terminar con un distraído y soso toro de Los Espartales. Saludó la ovación en el tercio.

No tardó en clavar el rejón de castigo Diego Ventura al segundo de su lote que se mostró abanto desde los inicios. Se metió el toro en la lidia gracias al buen hacer del rejoneador a lomos de Nazarí, la estrella de su cuadra. Salió con Fino, su caballo de quiebro, pero el toro esperaba mucho y eso hizo que tuviera que dar alguna pasada en falso. Con Bronce reverenció al toro y luego consiguió clavar con él un par de banderillas muy ajustadas. Para poner un par a dos manos sacó a Dólar y le quitó la cabezada para clavar en el centro del ruedo con mucho mérito. Volvió a confiar en Remate para realizar la suerte suprema y no falló. Oreja a la variedad de un insaciable Diego Ventura.

Por verónicas recibió El Juli al primero de la lidia a pie, que se metía por dentro.
En el primer encuentro con el caballo fue al relance, cayendo la vara baja. En la segunda vara se midió el castigo y aún así salió flojeando de ambos encuentros con el caballo. Ya en los primeros compases de muleta quedó más patente la invalidez del toro. Logró mantener al toro en pie e hilar tandas por ambos pitones que no tuvieron transcendida entre los que abarrotaban los tendidos. No tuvo a bien abreviar y se gustó con el toro. Estocada entera y efectiva.

Con verónicas a pies juntos y una media en el centro del ruedo recibió El Juli al jabonero que hizo de quinto para despertar a los tendidos. En varas se le recetó un primer puyazo trasero, colocándole de lejos en la segunda puya para lucir su arrancada, con un encuentro muy breve. Quitó Diego Urdiales y sorprendentemente fue protestado. Genuflexo abrió faena ante un toro que no le sobraba la fuerza aún estando sin picar como debiera. Sin ajuste pero dando muletazos templados ante un toro que pedía tiempo y distancia, consiguió que el público se entregase viendo al diestro tapar a un manso. Falló con los aceros reiteradamente y saludó ovación en el tercio.

Tras un fuerte topetazo, mandó Diego Urdiales a “El Victor” parar al toro, que parecía tener un defecto en la vista, antes de hacerse presente para fijar al toro en su capa. Consiguió meter al toro en la larga primera vara que cayó trasera con un segundo puyazo que fue mucho más breve. Resultó herido Pirri durante el desarrollo del tercio de banderillas. Urdiales consiguió ligar varias tandas al toro en los primeros compases con la franela, llegando a olvidar el público la dificultad que mostró el toro en los anteriores tercios. Es de recibo reconocer que Urdiales estaba fuera de sitio en todo momento pero lo tapaba con la torería que hubo en los muletazos. Cerró faena de frente por el pitón izquierdo, que fue por el que los muletazos tuvieron más sabor, con un toro que seguía yendo de largo. Con estocada que hizo guardia terminó la faena en la que sonó un aviso antes de necesitar de la ayuda del descabello. En el tercio saludó la ovación Diego Urdiales tras finalizar con el mando con peligro de Cuvillo.

Breve recibo capotero en el que blandeó el toro que debiera cerrar la tarde. Al relance se picó en el primer encuentro y se durmió en el peto en la segunda entrada en la que se llevó un simple picotazo. Se iba a comenzar el tercio de banderillas pero el toro cayó desplomado y asomó el pañuelo verde.

Con el hierro de La Reina salió el sobrero para el torero de Arnedo, bregó con gran destreza. Ya en varas, en ambos puyazos se agarró bien el picador aunque deslució el tercio la mansedumbre del astado. Muchos capotazos en una desordenada lidia que se unió al alboroto de los tendidos mientras daba comienzo la faena. Al natural llegaron los destellos más destacados de una labor que fue deslucida dado la poca clase de los finales del toro. De uno en uno sacó los mejores muletazos en una faena que se basó en el pitón izquierdo aunque faltó la limpieza entre pase y pase. Y ahora sí, ejecutó una buena estocada para cerrar su paso por este San Isidro. Se premió al diestro con una ovación que recogió en el tercio.

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