Orgullo charro ante las falsas esperanzas de Adelaida

«Mucha presentación y poco juego de los toros de Adelaida Rodríguez en una tarde de más a menos. El oficio y querer de López Chaves, la firmeza y entrega de Damián Castaño y la torería y gusto de Alejandro Marcos firman una tarde más que digna en la charrada.»

Por Noelia Crespo (@noeee_cp) | Fotografías por Adrián Casado

Adelaida Rodríguez abría el serial de corridas de toros en la feria de Salamanca tras la novillada vivida el día anterior. Corrida de mucha expectación desde que se hicieron públicas las imágenes de los astados, llenos de seriedad, trapío y cara, algo que en los últimos años no se estaba acostumbrado a ver en Salamanca. Sin embargo, demasiada ilusión tenían muchos puestas en el encierro salmantino, que fueron salir los seis al ruedo y comprender que no sólo vale la presentación. Sin fuerzas, casta ni bravura salieron para sorpresa del público los de Adelaida y es por ello que el ganadero no debió marcharse del todo contento a casa, a pesar de recibir todos sus pupilos ovaciones de salida por sus imponentes fachadas. Sobresaliente en presentación, suspenso en comportamiento. Con esas mismas ganas con las que íbamos muchos aficionados hoy a la plaza, iban los tres matadores de la tierra a su plaza para finalmente encontrarse con muy pocas opciones. Tres toreros machos encabezados por López Chaves quién realizó lo más destacado a su primero, dejando muestras de toda su veteranía y oficio. Damián Castaño se presentó con mucha entrega y firmeza y Alejandro dejó tandas de gusto en su último toro.

Domingo López-Chaves abría el cartel de la tierra saludando por verónicas toreras a pies juntos mientras le bajaba la mano al primero de Adelaida suelto y sin fijeza. Hizo el ledesmino sonar los primeros oles rotundos de la feria, tras lucirse en un saludo capotero cadente con un toro que humillaba con clase, pero mostraba su escasez de fuerzas. Galleó por chicuelinas templadas al paso dejándo colocado al toro para que el varilarguero le propinara un puyazo en lo alto, aplaudido por el aficionado. Ya muleta en mano, y tras un buen tercio de banderillas, comenzó su trasteo con pases por alto, despacio, dándole los tiempos justos y midiendole las alturas. Cogería la mano derecha, por donde pudo lucirse en sendas series templadas, con ritmo, alargando el viaje del noble animal. Pudo bajarle la mano, entendiendolo, siempre colocado en el sitio y asentando las zapatillas en la arena para dibujar momentos de bella factura llegando mucho al tendido. Tras intentarlo al natural, sin apenas lucimiento por el corto recorrido del astado, cogería de nuevo la diestra para lograr a base de provocarle las embestidas, muletazos de buen gusto con media pierna genuflexa. Faena en el tiempo justo y medido, llena de oficio y serenidad, disfrutando del gusto que da ver a este torero, rematada con una estocada caída que le valió para que el público le concediera la primera oreja de la tarde.

Con el cuarto de la tarde veríamos nuevamente la gran versión capotera del torero de Ledesma. Verónicas templadas de mano baja, llenas de empaque y gusto, consiguendo salirse a los medios toreando al toro para rematar el saludo con una larga cambiada de rodillas en los mismos medios, asemejandose a los jóvenes novilleros que recién empiezan. Tras quitar al toro por verónicas, perdería las manos en varias ocasiones, mostrando síntomas de su invalidez. Apenas picado y con tan sólo dos pares de banderillas, olvidándose de cumplir con dos tercios fundamentales en la lidia, se dio paso al brindis al alcalde de Salamanca. Acaban de mantener un inválido en el ruedo tanto presidente como profesionales, algo para nada justificable. Inició con la franela cambiándole los terrenos, pero el toro cae constantemente hasta mostrar la imagen lamentable del astado por los suelos sin poder levantarse. A media altura transcurrió toda la faena, la cual intentó López Chaves plantear de tal manera que logrará mantener al astado en pie. Algún derechazo más templado logró firmar en una labor sin apenas contenido ni sentido. Mató de una estocada que le hizo guardia y multiples descabellos que no impidieron que la afición reclamará que saliera el torero a saludar.

Damián Castaño hacía por fin su presentación como matador de toros en la Glorieta tras tantos años en la búsqueda de este ansiado día. Pudimos comprobar desde el principio que no venía a pasar la tarde ni se iba a arrugar ante nada por poco que toree cada año. Saludó por verónicas templadas de trazo hondo al primero de su lote, toro abanto y sin fijeza. Disfrutando con la capa, galleó por chicuelinas al paso para dejar colocado al astado en el caballo, donde recibió un puyazo medido. Toro justo de fuerzas, al que había que cuidar y tocarle las teclas. Destacó en banderillas la labor realizada por Luis Miguel Amado dejando buenos pares en colocación. Tras brindar a su compañero y amigo Juan del Álamo, presente en los tendidos de la plaza, inició con la pañosa por alto, con sutileza rematando con un cambio de mano y pase de pecho muy lucidos. Fue entendiendo poco a poco al astado, ajustándose cada vez más a la clase del pitón derecho del de Adelaida. Series templadas, profundas, llevando el viaje del toro hasta el final para rematar siempre con sublimes pases de pecho hasta la hombrera contraria. Cogió la mano izquierda por donde encontró mayores complicaciones ante un toro que le buscaba por dentro. Estuvo maduro, firme y asentado el menor de los Castaño en una faena a más. Volvió a la mano derecha por donde disfrutó más, dejándole la muleta puesta, aguantando parones finales y rematandole los pases por debajo de la pala del pitón. Mataría de una estocada entera arriba, pero el mal uso del descabello le privó de un posible trofeo.

Malvillo” asomaba por chiqueros entre una atronadora ovación a pocos minutos de que el reloj de la plaza diera las ocho de la tarde. Toda una prenda de imponente presentación que podría haber sido lidiado en cualquier plaza de primera. Con ambición y ganas lo recibió muy dispuesto Damián, quien echó ambas rodillas al albero para recetarle una larga cambiada muy ajustada. Decidió lucir de largo al toro en el caballo de Juan Charcos, pero el toro no se arrancaba. Justamente lo hizo cuando el caballo estaba sin colocar, picandolo al relance dejando un puyazo caído. Quiso hacer Damián las cosas bien en la lidia, volviendo a colocar al astado al caballo, pero todos sabíamos que eso no funcionaria con un toro cada vez más agarrado al suelo. Tras brindar a S.M. El Viti, inició su trasteo muleteril por alto ante un toro sin fuerza y a la defensiva. Lo intentó el diestro por ambos pitones ante un astado que le midió los muslos, siempre quedando a merced de los pitones. Toda una alimaña a la que había que poderla y Damián con el estuvo más que digno aguantando el peligro sordo que transmitía cuando le buscaba las zapatillas. Tras no poder estructurarle faena, decidió acertadamente irse a por la espada, atascandose de nuevo con los aceros.

Alejandro Marcos recibió con verónicas poco atemperadas desde el tercio al astifino que hacía de tercero. Tras rematar el salido con la media, lo llevó lidiado hasta el caballo, dejándolo a media distancia desde donde se arrancó el toro. Puyazo arriba de excesivo castigo que provocaría que el toro a posteriori no se mantuviera en pie. Tras las protestas del público fue devuelto el de Adelaida, por lo que se corrió turno en los toros del de la Fuente de San Esteban. Salió el que iba a hacer las labores de sexto, procedente de la misma ganadería y al que logró recitarle verónicas templadas. Se gustó con la capa, llevándolo al caballo en un galleo por chicuelinas al ralentí, recibiendo esta vez un puyazo más medido. Toro justo de fuerzas y con aires de manso que brindó a S.M. El Viti. Inició con la muleta por alto, alternando con trincheras de mayor torería mientras buscaba que no perdiera las manos el astado. Lo intentó Alejandro tanto a diestras como al natural, firmando pases sin trascendencia pero intentando agradar a los allí presentes. Dejaría pocos detalles con un toro que quería y no podía. Pinchó con los aceros, dejando posteriormente una media estocada arriba y tendida.

El sobrero de Adelaida cerraba la tarde continuaba manteniendo la buena presentación de la corrida. Lo recibió Alejandro lidiandolo con la capa sin mucho lucimiento. Puyazo trasero, siendo puesto de nuevo a picar en el caballo de Alberto Sandoval. Tras brindar al respetable, comenzó con la franela desde el tercio, doblándose con él, firmando pases por alto de manera incierta. Por derecho y en una media distancia, dibujaría pases muy toreros, de relajo con la figura vertical y las zapatillas asentadas en el albero charro rematando con un extraordinario trincherazo. Peligroso y sin recorrido por el izquierdo, expuso los muslos el de la Fuente de San Esteban. Volvería al derecho, en una faena a más, firmando pasajes de bella factura, cargando la suerte, siempre en el sitio, dejando pases verticales muy torero llegando mucho al tendido. Alargó la faena tras encontrarse muy agusto, disfrutó e hizo disfrutar en un final de lo más destacado en la tarde. Pena que se atascara de nuevo con los aceros, porque que buen seguro hubiera tocado pelo con este toro. Parece mentira que Alejandro Marcos tan solo llevara tres corridas toreadas este año.

Ficha del festejo.

Jueves 12 de septiembre de 2019.

Plaza de toros La Glorieta de Salamanca. Corrida de toros. Feria Virgen de la Vega 2019. 2ª de feria.

Toros de Adelaida Rodríguez, extraordinariamente presentados, con trapío y seriedad. Desiguales de juego, venidos a menos, justos de fuerzas y descastados. Destacaron los dos primeros de mayores opciones por el pitón derecho. El 3° fue devuelto saliendo más tarde el sobrero de la misma ganadería.

  • López Chaves (de ciruela y oro). Oreja y ovación tras aviso.
  • Damián Castaño (de verde botella y oro). Ovación y ovación.
  • Alejandro Marcos (de lila y oro). Ovación y silencio tras aviso.

Entrada. Algo más de media plaza.

Detalles.

  • Destacó Luis Miguel Amado en los tercios de banderillas y la brega de Marco Galán (cuadrilla de Damián Castaño).

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