Pablo Aguado interpreta el toreo caro.

Por Jon Ander Sanz.

Plaza de toros cubierta de Gamarde-les-bains.  Casi lleno en los tendidos, unas 2300 personas. En tarde de calor y buen tiempo. Cuatro toros de Castillejo de Huebra y dos, 5º y 6º de José Manuel Sánchez, el segundo lidiado como sobrero. Muy bien presentados, con romana y cara. Nobles en conjunto, el peor el sexto. David Galván, que sustituía a Daniel Luque, oreja y palmas tras aviso; José Garrido, silencio y oreja; y Pablo Aguado, oreja y oreja.

A los aficionados siempre nos gusta descubrir nuevas plazas o ganaderías y para ellos nos desplazamos a donde haga falta. Como así ha ocurrido hoy en Gamarde, un pueblo situado cerca de Dax, y donde se han lidiado toros de procedencia Murube, hoy en día relegados a las corridas de rejones.

Los toros fueron fieles a su procedencia, nobles en la muleta y algunos bravos en varas llevando a derribar. Todos pusieron el triunfo en bandeja. Destacó el tercero, noble y con clase aunque le faltó humillar y el quinto que tuvo algo de genio, quizás por lo poco que se le picó.

David Galván, dio la sensación de no llegar a acoplarse con sus toros, pese a todo, los toreó bien con la derecha, pero sus faenas no tuvieron eco por su frialdad. Paseó un trofeo algo protestado del primero.

José Garrido, tuvo que abreviar ante su primero que se fastidió una pezuña durante la lidia. Al quinto lo dejó excesivamente “crudo” y el toro se vino arriba, desbordándole por momentos. Destacaron dos buenas series finales y una buena estocada.

Sin lugar a dudas la tarde fue de Pablo Aguado. Su primer toro, corto de cuello, tuvo la clase de los murubes, pese a embestir a media altura. Ante él, Pablo realizó una obra de arte. Comenzó la faena con cambios de mano y adornos, para después continuar interpretando naturales y derechazos con mucha torería que llegaron mucho al público. Epilogó la faena con toreros recortes y una tanda de naturales a pies juntos en la que recordó a Manolo Vázquez. Inspiración y torería. A pesar de pinchazo, media y descabello, paseó un trofeo, que pena, de matar bien no se que hubiese pasado.

Remató el triunfo ante el sexto, un toro cinqueño, que derribó e hirió al caballo, y pareció dejarse allí todas las fuerzas, pues pronto se vino a menos. De nuevo faena con torería. El publicó se quedó con ganas de volver a verlo. Ojalá sea pronto.

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Foto: Diario de Sevilla

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